Sidi Ifni: cárcel para jóvenes que reclaman españolidad

Viernes, 19 Agosto, 2016 - 17:00

El Tribunal de Primera Instancia de Tiznit condenó el lunes 15 de agosto de 2016 con penas de cárcel a los ocho jóvenes que el pasado 25 de julio asaltaron la Pagaduría, antiguo consulado español, desplegando banderas españolas para reclamar su derecho a la nacionalidad, en la localidad marroquí de SidiIfni.

Las penas varían desde un año al líder del grupo, Mohamed Amazuz, otros seis fueron condenados a ocho meses y tan solo uno, Yousef Hanad fue condenado a cuatro meses en prisión. Los otros condenados son Rachid Ben Madin, Idriss Aamara, Mbarek Firik, Ayoub Mdimigh, Ali id Lahoucin y Mohamed Drbal, todos ellos hijos de militares que sirvieron con el ejército español.

Nada más pronunciarse la primera sentencia, contra Amazuz, los familiares presentes en la sala empezaron a protestar debido a la fuerte condena, por lo que el juez ordenó desalojar la sala.

En el juicio celebrado en Tiznit el jueves 11 de agosto de 2016, los ocho detenidos defendieron su acción pública. A pesar de la nueva petición de los abogados de libertad provisional les fue denegada. Los jóvenes afirmaron haber sufrido torturas.

Los ocho fueron acusados de los delitos de desobediencia, insulto a agentes en el ejercicio de su misión, violencia contra las fuerzas del orden, irrupción en edificio ajeno y deterioro de edificios públicos.

Las autoridades consulares españolas de Agadir no presentaron finalmente denuncia contra los jóvenes por irrupción y deterioro de edificios públicos al subir al tejado de un inmueble que, habría que recordar, lo presidía un escudo preconstitucional de España.

No obstante, las críticas a la cónsul española en Agadir, Leyer Lozano Mendía –a quien algunos medios marroquíes llegaron a dar por destituida por su actuación en el caso- y al silencio del ministro de Asuntos Exteriores en funciones, José Manuel García Margallo, no han faltado y más cuando se ultrajó la bandera española por parte de las fuerzas del orden marroquíes.

El martes 9 de agosto hubo una nueva concentración de protesta y solidaridad en París –la primera fue el 3 de agosto- denunciando lo ocurrido, recordando la grave situación económica y social en la región que produce “exclusión, marginación y empobrecimiento”. En el transcurso de ese acto se exhibió una bandera española y se leyó un comunicado de solidaridad con los detenidos y sus familias, exigiendo su libertad incondicional y reclamando el “desarrollo real” de la zona de SidiIfni.

La asociación marroquí de Derechos Humanos y su sección local ya había condenado previamente todo el proceso y las posibles condenas producidas que serán recurridas al Tribunal de Apelación de Agadir.

La población de Ifni -colonia española entre 1934 y 1969- se queja de la “marginación sistemática” y ya vivió graves incidentes de orden público en 2008 y 2012. Los habitantes se quejan de que se desarrollan ciudades cercanas como Tiznit o Guelmim pero no Ifni.

De hecho, Marruecos suspendió las actividades de la cadena catarí de televisión Al Yazira en 2008 por su información sobre Sidi Ifni. La orden del gobierno supuso el cierre de su oficina en Rabat, en la que trabajaban cinco periodistas (cuatro marroquíes y un mauritano), y el cese de todas las actividades en el país.

Marruecos frena en Ifni los intentos de reclamar la nacionalidad española

Las autoridades de Marruecos han frenado de nuevo los intentos de los habitantes de Ifni (900 kilómetros al sur de Rabat) de reclamar la nacionalidad española alegando que la ciudad fue parte del Protectorado español entre 1934 y 1969.

El pasado 25 de julio, ocho jóvenes ifneños ocuparon la sede del antiguo consulado de España en la ciudad y desplegaron en el tejado tres banderas rojigualdas mientras reclamaban su derecho a la nacionalidad española por ser descendientes de antiguos súbditos del país vecino.

Las autoridades de Marruecos han frenado de nuevo los intentos de los habitantes de Ifni (900 kilómetros al sur de Rabat) de reclamar la nacionalidad española alegando que la ciudad fue parte del Protectorado español entre 1934 y 1969.

El pasado 25 de julio, ocho jóvenes ifneños ocuparon la sede del antiguo consulado de España en la ciudad y desplegaron en el tejado tres banderas rojigualdas mientras reclamaban su derecho a la nacionalidad española por ser descendientes de antiguos súbditos del país vecino.

Aquellos hechos, juzgados hoy en la vecina ciudad de Tiznit, les han costado penas de entre cuatro meses y un año de cárcel en firme (no habrá libertad condicional).

Las penas no han sido más duras porque España renunció a presentar una denuncia contra los jóvenes por allanamiento de edificio ajeno o por los daños causados en el edificio.

Hace diez o quince años, un episodio como el de Ifni -con despliegue de banderas extranjeras y ocupación de un edificio de propiedad española- habría sido una pequeña bomba diplomática, pero en el momento actual, con unas relaciones bilaterales excelentes, el conflicto se ha apagado casi "en el cascarón".

El día de la ocupación del consulado, las autoridades marroquíes se lo pensaron antes de desalojar a los jóvenes: llamaron por teléfono a la demarcación consular española más cercana, en Agadir, y en coordinación con ella y con la embajada en Rabat, la policía marroquí subió al edificio y obligaron a los jóvenes a abandonar el tejado bajándolos por el interior del edificio.

Esta no es la primera vez en que los ifneños reclaman la nacionalidad española: lo hicieron en 2007, cuando miles de personas procedentes de todo Marruecos y que habían vivido en aquel "SidiIfni español" celebraron varias reuniones para dar curso legal a su petición, según cuenta a Efe el exalcalde de Ifni Mohamed Wahdani.

Los firmantes de esa petición la trasladaron ya entonces a las autoridades diplomáticas españolas, sin mucho éxito, y crearon una asociación llamada SidiIfni-La Memoria.

No tuvieron mucho más éxito los senadores de Izquierda Unida que en 2015 presentaron unas enmiendas a la ley del año anterior que concedía la nacionalidad a los descendientes de sefardíes para que incluyese a los ifneños, además de otros colectivos.

Se trataba -decía la enmienda- de "subsanar el trato discriminatorio a otros colectivos, como los descendientes de moriscos, los naturales de SidiIfni o los del Sáhara Occidental", pero la enmienda no salió adelante.

SidiIfni fue devuelta por España a Marruecos en 1969 mediante una fórmula que se calificó de "retrocesión", dando a entender que Marruecos había cedido previamente su soberanía, algo que muchos ifneños contestan recordando que los españoles la fundaron en 1934 desde la nada.

En todo caso, en el momento de la retrocesión, España dio a sus habitantes un plazo -tres meses o un año, las fuentes difieren sobre esto- para que los ifneños optaran por la nacionalidad que preferían.

Pocos fueron los que entonces optaron por la nacionalidad española, y de hecho actualmente solo quedan doce personas oficialmente registradas como españolas en Ifni, según datos consulares; de ellas, cuatro son de origen español y las otras ocho son hispanomarroquíes.

Cuando casi han pasado cincuenta años desde la salida de España de Ifni, la petición de la nacionalidad es, por decirlo solo en términos administrativos, muy complicada: ¿Quién poseerá todavía documentos de la época que atestigüen a un ifneño como español?

Además, está el precedente de los saharauis: aunque ellos no entraron oficialmente en la llamada "ley de los sefardíes", los consulados españoles están desbordados con demandas de saharauis que reclaman la nacionalidad, y que con frecuencia la consiguen: solo en 2015 casi 200 menores de edad lo lograron.

En el territorio saharaui hay entre 12.000 y 15.000 nativos con pasaporte rojo de Schengen, que o bien conservaron la nacionalidad española o la recuperaron después de 1975; a estos habría que añadir a varios miles más con residencia en las islas Canarias y la península.

Claro que Ifni no tiene un problema de soberanía contestada, y que sus habitantes no están tan organizados como los saharauis.

Solo les queda la pataleta.

El Espía Digital