Pío Moa: «Unas bandas de gentuza sucia y malvada, de macarras, tiorras y mangantes, quieren imponer a los españoles lo que deben leer y pensar»

26.02.2020
La película de Ettore Scola «Brutos (o feos), sucios y malos» sugiere inmediatamente la actualidad política en España. Unas bandas de gentuza brutal, sucia y malvada, de macarras, tiorras y mangantes, han accedido “democráticamente” al poder y desde él pretenden, entre otras muchas fechorías, imponer a los españoles lo que deben leer y pensar acerca del pasado, históricamente reciente, del franquismo y la guerra civil. Ya tienen una ley al efecto, y la quieren empeorar. Esta no es una tropelía entre las muchas más que estos corruptos perpetran cada mes: es la peor y más decisiva.
Algunos pensarán que se trata de un asunto secundario, pues a efectos prácticos, ¿qué más da lo que se piense del pasado?
Lo que importa es “mirar al futuro”. Nada podría ser más estúpido. Si, como se quiere afirmar, la guerra civil fue un enfrentamiento entre demócratas y fascistas ganado por los “malos”, entonces quienes se proclaman sucesores de los vencidos, es decir, del Frente Popular, tienen todas las garantías y bendiciones para desarrollar unas políticas parecidas, partiendo de una superioridad moral incuestionable. ¿Y cuáles son esas políticas? Pues casi exactamente las mismas que la de aquel Frente Popular, compuesto, como el de ahora, de totalitarios y separatistas con aditamento de algunos golpistas tipo Azaña, hoy con la complicidad del PP “contemplador de futuros”. Por eso hemos llegado al golpe de estado permanente vuelven a estar seriamente amenazadas la libertad y la unidad nacional, como en los años 30. Con la complicidad de los “contempladores del futuro”, el miserable PP.
 
 
Franco no solo ganó la guerra, sino también la paz, y ello permitió superar aquellas amenazas y crear una sociedad sin miseria ni odios, apta para una democracia no epiléptica. Y lo logró hasta el punto de que en el referéndum del 76 la inmensa mayoría de los españoles descartó el nuevo frente popular que proponían los “rupturistas”, agrupados en torno al PCE y a un PSOE aún más extremista entonces. El oscurecimiento intencionado de la historia que, anulando aquel éxito, impulsó la derecha, abrió el paso a su falsificación sistemática y a la progresiva formación de un nuevo frente popular que con Zapatero cambió el régimen de contenido mediante leyes totalitarias. La principal, precisamente la de memoria histórica, que volvía a la ruptura fracasada en 1976.
No debe olvidarse que si han recurrido a esas leyes es porque no tienen la menor posibilidad de hacer pasar su “himalaya de falsedades” en un debate intelectual y democrático. Y porque se sintieron gravemente amenazados, sobre todo después del éxito del libro Los mitos de la guerra civil, el cual suscitó una verdadera tormenta de exigencias de censura y silenciamiento. Y no solo de izquierda y separatistas, también de democristianos como Javier Tusell desde El País.
Por eso importa movilizar con empeño todas las fuerzas en pro de una regeneración de la democracia basada en la defensa de la libertad y la verdad histórica. Cada cual debe pensar en lo que puede hacer al respecto y no perder el tiempo especulando sobre “lo que va a pasar”. A eso se dirige, modestamente, la campaña desde este medio, en la que llamo a participar a sus lectores. El nuevo frente popular debe ser derrotado en las ideas y en la política si queremos evitar males mucho mayores. Y esto es tarea de cuantos  España y a la libertad.