Peste, hambre, guerra y muerte

27.04.2020
Estas desgracias y adversidades son las que vienen a significar los simbólicos 4 jinetes del Apocalipsis de San Juan, antes Juan de Patmos. Algunas fuentes afirman que el jinete del caballo blanco respondía al nombre de «pestilencia». Para la Biblia, el negro representa el hambre y la escasez de alimentos, lo que trae consigo la guerra. El jinete rojo trae las guerras y cabalga entre los seres humanos para que luchen entre ellos en sangrientos conflictos. Finalmente, el jinete del caballo pálido evoca la muerte,  de la que nadie puede escapar.
 
Muchos quisieron ver en la Edad Media umbría y oscuridad, otros, arte, cultura y religiosidad, pero sí es cierto que sobre ella cabalgaron los jinetes de las pestes y las hambrunas, con sus consecuencias de muerte y guerra. Algunos creyeron que los siglos de las luces y las revoluciones traerían conocimiento, vida y abundancia, pero los 4 jinetes siguieron cabalgando.
 
Pero los jinetes del Apocalipsis cabalgan también hoy y ahora. Porque lo que simbolizan estos cuatro jinetes está entre nosotros. Hoy mismo, están entre nosotros y nosotros creyendo que la medicina había vencido la peste, la agricultura el hambre, las ONUs, ONGs, el pacifismo las guerras, y la genética dentro de 10 o 20 años dicen, la muerte.
 
Nada de esto es así. Bastó que el virus de una peste china, perfectamente diseñado y programado para matar y hacer explosionar sistémicamente nuestro organismo, escapado de forma involuntaria o más bien pienso que de forma no tan involuntaria, haya infectado a cientos de miles de personas y matado ya a muchos miles, para que no sólo haya traído muerte, sino que traerá también hambre y guerras, más de las que ya hay.
 
Algunos dirán que exagero y soy pesimista pero esta pandemia, aparte lo antedicho, nos arrincona en las casas, limita la proximidad y el afecto con familiares y amigos, impide el trabajo de muchos, cercena el ocio, la sociabilidad y el deporte y lo que es peor, el decreto de alarma deja las manos libres al gobierno para su política de destrozar nuestra Nación.
 
El decreto y el abuso que de él hace el gobierno va a traer la desaparición de cientos de miles de empresas, paro insoportable, pobreza de solemnidad, desabastecimiento, racionamiento, inflación, un endeudamiento que tendrá un límite ya cercano y el principio del fin del estado del bienestar, de las pensiones, de la sanidad, de las prestaciones sociales, etc. Miseria absoluta con las tragedias humanas que conllevan.
Detrás de este gobierno y la izquierda, radicales ambos, está la estrategia de depauperarnos para hacernos sus súbditos y tenernos amordazados, atemorizados y dependientes de una "paguita" que llegado un momento, agotada la ubre de nuestros impuestos, ni nos podrán pagar. Porque, ricos y especuladores tienen su dinero ya a buen recaudo.
El desgobierno que muchos votaron no ha hecho nada acertado para bregar contra esta peste china. Ocultó e hizo caso omiso de las recomendaciones de la OMS, retrasó las medidas que hubiesen salvado miles de víctimas y este estricto y cruel confinamiento, todavía no ha provisto de EPIs a los sanitarios y demás personas expuestas al virus, tampoco la población dispone de mascarillas, los test se hacen con cuentagotas, manipula los datos reales de contagiados y muertos.
Después de 56 días, a diferencia de otros muchos países, tampoco este desgobierno tiene un plan de des-confinamiento (infame palabro) que todo el mundo pueda conocer, ni tiene un plan para el apocalipsis económico, salvo el plan político cuyas bases son la propaganda, la manipulación y la mentira. Todo lo demás son improvisaciones y equivocaciones, una tras otra.
Si esto no es el apocalipsis, o lo más parecido, que venga San Juan y lo vea.