Pedro Sánchez, valiente con los muertos y cobarde con los sediciosos que están incendiando Cataluña

21.10.2019

- Si alguien en su ceguera todavía tenía alguna duda sobre la mendacidad y la total perversión política y moral de Pedro Sánchez, hoy se le habrá caído la venda de los ojos. Sánchez es la segunda plaga bíblica después de Zapatero que asuela este desgraciado país. Es igual de canalla, y además está yendo mucho más lejos en la destrucción económica, política y moral de la nación española. Sánchez ha demostrado que es una persona sin principios ni valores a quien solo importa el poder. Y con tal de mantenerlo no duda en traicionar a sus votantes, a su Patria y a quien sea menester.

Sánchez es un indocumentado, un sectario y un radical. Para ganar las elecciones se sacó de la chistera el desenterramiento de Franco, que casi nadie en España reclamaba. Ha polarizado a la sociedad española hasta extremos nunca conocidos desde la II República. La forma en que este cobarde se está desentendiendo de la violencia en Cataluña provocada por quienes le dieron su apoyo en la moción de censura, lo sitúa en la frontera del delito de colaboración tácita, pero inequívoca, de conspiración para la sedición de Cataluña. Es decir, un gravísimo delito contra la estabilidad y seguridad del Estado español.

Sánchez está cerrando los ojos al flagrante incumplimiento de la ley constitucional por los separatistas, sin mover un solo dedo para garantizar su cumplimiento como era su obligación como presidente de la nación. Tan acostumbrados estamos a su desidia y a su irresponsabilidad en la defensa de la unidad de España que a nadie extraña hoy que haya mirado hacia otro lado mientras los separatistas están incendiando Cataluña. Todo lo cual nos lleva a la conclusión de que el canalla de Sánchez solo da muestras de valor con los muertos mientras se comporta como un cobarde con los que quieren destruir el Estado.

Quim Torra está alentando la violencia para separar Cataluña del resto de España. Y si esto no es un gravísimo delito perseguible de oficio, entonces carece de fundamento incluso la existencia de un código penal, en un país donde la más alta autoridad pública la tienen los más egregios infractores de las leyes.

Torra debería haber sido detenido y encarcelado y la autonomía de Cataluña suspendida. En lugar de ello, el cómplice Sánchez, se contenta con ensañarse con los restos de Franco. mientras actúa como un cobarde con los responsables del aquelarre mafioso-sedicioso que se vive en Cataluña, donde impera ya la más absoluta de las anarquías.

 

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