Más beneficios por tu dinero

08.11.2016

Más beneficios por tu dinero es la descripción más adecuada cuando comparamos el gasto del Gobierno de los Estados Unidos con el del Gobierno de la Federación de Rusia en su sector de defensa y desarrollo de tecnología militar. Una mirada más cercana a los dos presupuestos revela la enorme falla que atraviesa toda la economía estadounidense de hoy. También refleja el verdadero colapso de la hegemonía estadounidense como una potencia mundial. No era necesario que fuera así.

En el año fiscal oficial 2017, el Departamento de Defensa de Estados Unidos solicitó oficialmente 523.900 millones de dólares en lo que llaman "financiación discrecional", algo como "lo utilizamos como nos plazca, no se permite auditoría independiente". Otros 58.8 mil millones de dólares fueron solicitados para operaciones de contingencia en el extranjero, típica jerga del Pentágono para las guerras en todas partes, desde Afganistán y Siria hasta operaciones militares alrededor del mar de China meridional. Eso hizo un total oficial de 583.000 millones de dólares solicitados y concedidos por un Congreso dócil.

El 13 de octubre, el servicio telefónico ruso Tass.ru informó que el gobierno ruso ha destinado a 948,59 mil millones de rublos para gastar en la defensa nacional en 2017, según el proyecto de presupuesto federal publicado. Suena a mucho, casi un billón de rublos. Si convertimos al tipo de cambio actual del dólar, esto se traduce en unos meros 15.000 millones. De esos, 793.790 millones de rublos o 12.700 millones de dólares, planea gastarlos en las fuerzas armadas rusas. En 2015, la Federación de Rusia gastó 26.000 millones de dólares en el complejo militar-industrial del programa de desarrollo que alcanzará los 1,67 billones de rublos.

Ese total para la inversión de la industria militar y el mantenimiento de las fuerzas armadas de Rusia, unos 49.000 millones de dólares, equivale al 8,4% de la cantidad de dólares con los que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos juega anualmente. A eso hay que añadir la cantidad separada de 400.000 millones de dólares para la modernización de las capacidades militares de las fuerzas armadas rusas para el año 2020. Eso suponen unos 80.000 millones de dólares más al año.

Ahora, la cuestión relevante en un momento en que las fuerzas de la OTAN dirigidas por Washington se están moviendo agresivamente a las fronteras de la Federación Rusa, cuando las Fuerzas Especiales del Pentágono y los mercenarios como Blackwater también están remoloneando alrededor de Ucrania causando daño, destrucción y asesinatos, es qué país está obteniendo mejores capacidades de defensa o militares por cada dólar gastado.

Asombroso rendimiento

La respuesta vino después del anuncio de Rusia del 30 de septiembre de 2015 de que había aceptado responder con apoyo militar a la llamada del gobierno legítimo de Siria. Lo que los esfuerzos militares rusos han logrado con escasos recursos, ha asombrado a la mayoría de los expertos militares occidentales.

Lejos de ser el ejército dilapidado y tecnológicamente obsoleto de la era soviética que muchos planificadores estadounidenses consideran, las fuerzas armadas de Rusia han experimentado una modernización silenciosa e impresionante desde que se hizo claro alrededor de 2007 que Washington estaba decidido a empujar la OTAN a Moscú, a las puertas de Ucrania y Georgia, así como la amenaza de la "defensa" de misiles estadounidenses en Polonia, República Checa y ahora también en Bulgaria, Rumania y Turquía. El ministro ruso de Defensa, Sergey Shiogu, es un destacado organizador conocido por reorganizar grandes departamentos del gobierno ruso. Antes de convertirse en Ministro de Defensa, era jefe del gran Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia, responsable de situaciones de emergencia, como inundaciones, terremotos y actos de terrorismo.

El resultado de la modernización militar de Rusia, en parte demostrada en la intervención militar en Siria, ha sido un cambio estratégico en el equilibrio militar global que los neoconservadores de Washington, ninguno de los cuales ha servido en activo en los teatros militares, no tuvieron en cuenta. La ciencia y la ingeniería rusas han logrado resultados asombrosos con una inversión mínima. Sólo una mirada selectiva a lo que se está desarrollando es instructiva.

Misil nuclear hipersónico

El 25 de octubre, la Oficina de Diseño de Makeyev Rocket publicó la primera imagen del misil balístico intercontinental pesado más reciente, el RS-28 Sarmat, conocido bajo el nombre dado por la OTAN de SS-X-30. Reemplazará a su predecesor, el R36M2 Voyevoda, o según el nombre dado por la OTAN, el SS-18 Satan. Está en fase de prueba y entrará en servicio a finales de 2018. El SS-X-30 reemplazará al misil estratégico más poderoso del mundo, el SS-18 Satan. Una razón por la que Washington siguió el tratado de reducción de armamentos estratégicos de Start-1 con Moscú fue porque el Pentágono estimó que el SS-18, con su ojiva múltiple consistente en diez vehículos de reentrada independiente con un rendimiento de 750 kilotones, era una seria amenaza. Ahora, el nuevo sucesor, el SS-X-30, según el analista militar de Tass Viktor Litovkin, es mucho más amenazador.

Aunque los detalles específicos son muy secretos, según Litovkin, el nuevo ICBM evadirá cualquier arsenal de defensa antimisiles que Washington pueda instalar. Tiene una masa de despegue mucho menor y una mayor gama de vuelo de hasta 17.000 kilómetros, capaz de alcanzar prácticamente cualquier objetivo en los Estados Unidos de Nortemérica continental. Está diseñado para seguir las rutas de vuelo que cruzan el Polo Sur, desde donde son menos esperados y donde no se están creando escudos antimisiles. Cada misil llevará entre 10-15 ojivas nucleares orientables independientemente, en un "grupo de uvas" capaz de separarse del grupo una por una cuando un programa precargado emita la orden de atacar al objetivo seleccionado, añade Litovkin.

Dice que el vehículo de reentrada SS-X-30, llamado por los medios rusos Yu-71, y por su desarrollador 'objeto 4202', o Aero-ballistic Hypersonic Warhead, volará a velocidades hipersónicas de Mach 17 (7km) por segundo, con la altitud y la dirección del trayecto de vuelo cambiando constantemente, haciéndolo inmune a cualquier defensa de misiles que el Pentágono haya desplegado en Polonia o Corea del Sur, incluso aquellas que confían en elementos espaciales. "Para el SS-X-30 no hay diferencia si hay una defensa de misiles o si no hay ninguna. Pasará inadvertida", dice Litovkin.

El nuevo misil es capaz de aniquilar un país del tamaño de Francia con explosiones nucleares 2.000 veces más potentes que la bomba utilizada en Hiroshima en 1945 por Washington.

Los dólares del Pentágono van a la basura

El desarrollo de SS-X-30 es solamente una de las numerosas tecnologías de armas que cambian el juego que Rusia ha probado en combate en Siria. Otra es el tanque ruso T-14 Armata, que no tiene competidor occidental. Los aviones de combate rusos han demostrado su valor en Siria y los anti-misiles rusos. Contraste esto con el colosal derroche del gasto del presupuesto de defensa estadounidense. Washington lo está usando para luchar guerras, como el matón de la escuela, sólo contra minúsculos enemigos desamparados como Saddam Hussein o Gadafi en Libia.

Los gigantes de la defensa estadounidense, como Boeing o Lockheed Martin, están trabajando en aviones hipersónicos y otras nuevas armas clasificadas. Sin embargo, la eficacia de cada dólar gastado en el hardware militar de los EEUU es ensombrecida por el efectivo gasto de defensa ruso.

Un informe reciente del Departamento de Defensa de Estados Unidos afirmó que los controles presupuestarios del pentágono son inexistentes. Únicamente, el Departamento del Ejército de los EE. UU., no puede proporcionar una pista de auditoría por un total acumulado de 6.5 billones de dólares de gastos.

Hay profundas razones culturales e históricas por las que Rusia ha respondido como lo ha hecho a las acciones de Washington y la OTAN desde 2007. Ellos son mortalmente serios en lo que respecta a la defensa de la Patria rusa, como la llaman. Los políticos de Washington, independientemente de quién sea el Presidente, harían bien en tomar en cuenta sus cálculos cuando ponen sus huevos sobre los socios europeos de la OTAN para provocar a Rusia en todos los sentidos imaginables. Los europeos también harían bien en reconsiderar si ser la primera línea de Washington en la OTAN, vale el precio de la posible pulverización nuclear. Personalmente, creo que no.

F. William Engdahl es consultor de riesgo estratégico y conferenciante, licenciado en política por la Universidad de Princeton y autor de best-sellers sobre petróleo y geopolítica.

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