Lo heroico contra lo hedonístico en el contexto geopolítico moderno

12.07.2016

Cualquiera que haya tomado un reconocimiento más próximo de la constelación geopolítica del mundo contemporáneo claramente entiende que la política diaria raramente proporciona respuestas en relación a la naturaleza y las causas del antagonismo entre los atlantistas y la civilización euroasiática. Por otro lado, si nos aventuramos demasiado lejos en el análisis teórico, podemos perder la conexión con las manifestaciones políticas concretas de este antagonismo. Parece que una de las herramientas más apropiadas para tratar con entre antagonismo entre la civilización atlantista y Eurasia estaría enfocada sobre sus finalidades, así como en el pensamiento sobre sus paradigmas. Las bases de este punto de vista son un reflejo de la presencia de contracciones dentro de los paradigmas de estas dos civilizaciones. ¿Representan los gatillos para la auto-destrucción en algún punto hipotético del futuro? Manteniendo la misma posición aventajada de observación, para nosotros es fácil descubrir la desproporción en la cantidad de contradicciones dentro de estos dos modelos de civilización. Encontramos que el tejido de la civilización atlantista es una contradicción. Teniendo esto en mente y siguiendo la lógica simple, se revela que este modelo de civilización no es capaz de durar y debe colapsarse.

En este contexto y para el propósito de esta reflexión, sugiero seguir los siguientes puntos de inicio: Podemos definir dos modelos básicos de sociedad, en un sentido muy condicional. Uno podría definirse como heroico, y el otro como hedonístico. El modelo heroico de sociedad está basado en principios que trascienden el día a día, la existencia terrenal y su contexto prosaico. Este principio podría ser la espiritualidad, tradición, una idea o ideología. Opuesto a este modelo está la sociedad hedonística con su principio fundamental de la comodidad de un individuo o de sus ciudadanos. Algunos ejemplos de modelos heroicos de sociedad son la antigua Esparta, sociedades de la “tercera posición” en el siglo veinte, el imperio japonés durante los Taisho y el periodo Showa, Rusia en el periodo del Imperio, la URSS, etc. En este contexto, es importante definir la Rusia moderna como la sustentadora de la idea eurasianista, como una “sociedad de idea” o “sociedad de espíritu”, en consecuencia, como un modelo heroico de sociedad. Aquí, estamos hablando sobre la Rusia de Vladimir Putin, que ha reemplazado la Rusia sin ninguna idea y estrategia claras de los periodos de Gorbachov y Yeltsin. La Rusia de Putin fue modelada como un tipo  heroico de sociedad en gran alcance bajo la influencia de la escuela geopolítica euroasiática y el impacto directo del profesor Alexandr Dugin y sus colegas.

En contraste a esto, un ejemplo de sociedad hedonística es, en un contexto moderno, el modelo globalmente predominante de la democracia liberal (tras el colapso de la división bipolar del mundo a finales de la década de 1980). Este modelo es sinónimo de civilización atlantista, con la idea de liberalismo como su paradigma y su formulación práctica. En este modelo de sociedad, el hedonismo y el consumismo representan el paradigma para los ciudadanos. El objetivo más elevado posible es más o menos consciente, esto es, ideologizado, con la tendencia hacia la comodidad y el disfrute en las vidas individuales de los ciudadanos.

La persona es virtualmente indistinguible de los animales en estas sociedades civiles “libres”, y la totalidad de la existencia humana se reduce a comer, encontrar refugio y aparearse.

En contraste, en las sociedades heroicas, la comodidad siempre está al fondo y es de menor importancia. No es necesariamente una virtud negativa, pero siempre es por naturaleza inferior a la idea o principio de sociedad. El individuo se halla, más o menos, como un componente funcional de la idea de sociedad. La experiencia histórica de toda la civilización humana indica que el individuo necesita un alto propósito para estar satisfecho. De lo contrario, se comporta y se siente como perdido, deprimido, y saturado en el pantano del sensualismo en una sociedad sin sentido. Por otro lado, si un individuo está expuesto a la represión hipertrofiada como expresión de cierto principio social, y si la sociedad en conjunto se vuelve demasiado represiva, estará condenada al fracaso. La sociedad heroica no debe volverse demasiado represiva, sino más bien enfocarse sobre el equilibrio necesario entre la integridad de su principio y la integridad de su ciudadano.

El individuo que aparece como producto de una sociedad hedonística es sin lugar a dudas, en gran medida, inferior a uno de la sociedad heroica. Enfrentado con dificultades, el individuo arruinado, surgido en una mitología hedonística no será capaz de resolver el problema (ni en el sentido metafísico ni en el práctico) al que se enfrenta. Es más, no será capaz de entender la situación en que él mismo se ha encontrado. Un problema que contradice al hedonismo es la categoría extremadamente ilógica que es vista como la antípoda en el prevaleciente paradigma social: El disfrute. Para una persona inteligente, está claro que toda vida humana se compone principalmente de problemas, y un individuo modelado por este tipo de sociedad siempre estará frustrado y deprimido, en el análisis final. A partir de aquí es el porqué de que seamos testigos de diferentes formas de escapismos y desviaciones sociales en tales modelos de sociedad (desde las neurosis hasta los suicidios, opiáceos, la “industria del divertimento”, las desviaciones sexuales que se han convertido en una “materia de elección” y no un tema de salud por decreto político). En contraste, el modelo heroico de sociedad, en el cual el hedonismo del individuo está emplazado en un lugar menos importante, modelará al individuo de una manera estoica, para el propósito de la trascendencia de lo personal y del estado individual para alcanzar un objetivo más elevado (el principio, la idea) será más efectivo y vital en enfrentarse a problemas tanto al nivel individual como social. Percibe la categoría de un problema como normal, y no como una categoría pervertida, y es capaz de funcionar normalmente en tal contexto. Estos individuos están hechos de un tejido mucho más fuerte comparados con la biomasa de las democracias civiles occidentales. Un ejemplo vívido e ilustrativo está relacionado con los miembros de la sociedad que están enfrentándose a ciertas circunstancias extremas. Por ejemplo, los soldados o guerreros. El guerrero de un modelo social heroico es mucho más eficiente en el nivel individual y más cercano al comportamiento exitoso en el contexto de la guerra que los soldados profesionales de las sociedades hedonísticas modernas debido a las prioridades en el proceso de modelado del individuo de estas dos sociedades.

En este escenario político, Serbia, desgraciadamente, está aproximándose a la civilización atlantista (UE, OTAN, etc.) debido a una falta de educación (principalmente histórica) y a la falta de conciencia de sus élites políticas actuales, así como debido al trabajo erosivo de la quinta y sexta columnas dentro de la esfera política serbia.

El atlantismo occidental, mercantilista, el modelo económico – político – cultural y anti-espiritual es incompatible históricamente con los principios y arquetipos fundamentales de identidad serbia y su herencia bizantina y euroasiática. Es bien conocido que las naciones que importan elementos de identidad extraña y extranjera a su cultura sufren de la falta de vitalidad y están condenados a la descomposición. En el ser nacional serbio, todavía arde una fuerte llama bizantina y euroasiática. Esta representa un gigante espiritual y un tesoro cultural de Serbia en comparación con otras culturas y tradiciones. Serbia debería regresar a esas raíces en todos los niveles. Ex oriente lux…