La partición “democrática” de Siria (2ª parte)

14.06.2016

La división intra-patriota

Lo que los EEUU quieren es que el PSNS divida el voto patriótico en las próximas elecciones y fuerce a que el partido Ba’ath entre en una especie de acuerdo coalición con un equilibrio más formar e igual del que actualmente tiene bajo el Frente Progresista Nacional. Los EEUU parecen haber identificado al PSNS como el partido patriótico que es más probable que desvíe votos del partido Ba’ath, de aquí es el porqué de que parezca estar al borde de cambiar su posición hacia el grupo y en seguida lo acepte como actor político dentro del país. Los EEUU están en una delicada posición donde no pueden interferir directamente en la relación PSNS-Ba’ath porque serían profundamente rechazados, así que todo lo que pueden hacer es dar asistencia informativa no solicitada al grupo como lo hizo a través del artículo de Foreign Policy. El PSNS ha combatido patrióticamente con uñas y dientes junto al EAS en la defensa del país, y su líder, Ali Haidar, fue nombrado desde la entonces oposición para ser ministro del estado y asuntos de reconciliación nacional en un astuto movimiento estratégico por Damasco al principio de la guerra. Como es típico para alguien que solía estar opuesto al gobierno, Haidar tenía algunas críticas preferidas sobre las autoridades e incluso una vez dijo que “hay extremistas en el régimen”, pero su lealtad a Siria y a la decisión del presidente Assad para nombrarle en primer lugar no debería dudarse en absoluto.

Mismo patriotismo, diferentes vehículos:

En lo que el autor quiere fijar atención, y lo que también es lo que él cree acerca de los intereses de EEUU, es que los miembros de base del PSNS pueden tener una perspectiva más ambiciosa para su partido en la realidad post-daesh, especialmente considerando que algunos de ellos están literalmente combatiendo en las líneas de los frentes y muriendo para proteger a su país, pero un punto que tampoco debería olvidarse es que ellos también están haciendo algo en el nombre de su partido y sus ideales. Por lo que cualquiera de sus razones personales puede ser, que ellos no están haciendo nada en nombre del partido ba’ath sino por su propia organización política aunque esto por supuesto no les hace menos patriótico que cualquier miembro del partido Ba’ath que está arriesgando su vida por la misma causa nacional. Sin embargo, esto permite a los observadores que analicen la lógica que se mueve tras esta discrepancia y por qué algunas personas estarían dispuestas a martirizarse por Siria bajo el nombre del PSNS y no en el nombre del partido Ba’ath.

Desde un punto de vista externo, una explicación posible es que el PSNS mantiene su tradición opositora de décadas en el corazón y no parece creer que el futuro de Siria está inherentemente conectado con el destino del presidente Assad. A sus ojos, Siria es una civilización de muchos milenios que no basa su supervivencia en una persona cualquiera, no importa las actuales circunstancias, y que es solamente a través de una convergencia de intereses apremiantes que les encuentran luchando en el mismo lado junto al gobierno en la defensa patriótica de su patria compartida. Contrasta esto con el partido Ba’ath, que, mientras no deifican a la familia Assad, les mantiene en la más alto respeto como el administrador del estado sirio y les ponen enorme importancia en sus contribuciones históricas para su desarrollo a través del periodo transformador global de los últimos 45 años. Ellos entienden también que Siria es una civilización de muchos milenios que continuará sobreviviendo a pesar de sus apuros presentes, pero ellos creen que el presidente Assad es por ahora la mejor y única persona para encabezar su país durante estos difíciles tiempos y bajo estas circunstancias históricas.

Comparativamente, algunos puntos de marcha estratégica pueden verse entre los dos partidos. Ambos son patrióticos y aman sinceramente a su patria, pero tienen diferentes actitudes hacia el presidente Assad y al foco de la política exterior Siria. El PSNS no es “anti-Assad” pero tampoco es entusiásticamente “pro-Assad”, con su actual apoyo al presidente sirio son principalmente una reacción a la traición externa contra él. En tiempos de paz, ellos se calificaban como parte de la oposición patriótica, orgullosos defensores de su país, pero diferentes al poder gobernante dentro de un marco legal y aceptable. Parte de sus diferencias con el partido Ba’ath obviamente estarían sobre el presidente Assad porque, como cualquier partido de oposición, preferirían ver a sus propios líderes dirigiendo el gobierno en vez del titular actual. Otra divergencia que tiene el PSNS con el partido Ba’ath es sobre el alcance de la política siria, creyendo que debería ser “sirio-céntrica” y no pan-arabista, o en un sentido más práctico, debería  enfocarse más sobre la propia siria y el resurgimiento funcional de la “Gran Siria” que el compromiso con el mundo árabe más amplio (con el que ellos no necesariamente se identifican, en cualquier caso).

Para ser justo, el partido Ba’ath y el presidente Assad están más enfocados internamente hoy en día y probablemente permanecerán así en el futuro como resultado de la traición general del mundo árabe contra Siria, aunque ellos no compartan la visión del PSNS de redibujar las fronteras nacionales y posiblemente entrar en guerra con sus vecinos o fragmentar “federalmente” su propio estado para lograr esto. En este sentido, el partido Ba’ath es mucho más moderado y realista en sus políticas que el PSNS, aunque durante los tiempos de guerra y la coacción extraordinaria bajo la que ha estado Siria durante media década y aún sigue igual, es fácil ver cómo la gente podría volverse atraída hacia la relativamente “radical” y única marca de patriotismo del PSNS. Cuando el país está bajo ataque de amenazas externas, tales diferencias aparentemente minúsculas entre el PSNS y el partido Ba’ath son principalmente irrelevantes, pero en las secuelas de post-guerra y entre un periodo transicional de reestructuración política y revisionismo constitucional, estas tomaran un significado intensificado y podrían ofrecer la perspectiva del comportamiento futuro de ambos partidos.

Desde la periferia hasta la vanguardia:

En cuanto al PSNS es el único partido que podría desviar votos patrióticos de forma realista desde el partido Ba’ath y debilitar el mandato popular de la mayoría gobernante. La reputación que tienen sus miembros por ser fieles protectores endurecidos en batalla del estado sirio fue ganado con la sangre de incontables mártires y no puede rechazarse, y su líder político es simbólicamente el ministro del estado y asuntos de reconciliación nacional, un puesto de importancia nacional sustancial para el futuro de Siria. No es de extrañar por qué el PSNS se siente henchido de valor y entusiasmo sobre sus futuras perspectivas electorales, principalmente porque se cultivó semejante buena y sincera voluntad entre amplios segmentos de la población. Siendo un partido izquierdista estereotípicamente, renuncia a las políticas identitarias y es completamente inclusivo, así reflejándose en el partido Ba’ath y proporcionando a sus miembros descontentos o desilusionados una organización familiar a través de la cual dar voz a su disidencia. Es esta facilidad de transferencia lo que juega más fuerte para las ventajas políticas del PSNS en las futuras elecciones, pero otra de sus ventajas importantes tiene que ver con su aproximación de “marketing”. Siendo un partido de la oposición con apenas alguna representación parlamentaria ahora mismo y ningún medio realista de afectar a la política nacional, sus miembros son incontrolables en complacer emotivamente a los elementos más híper-patrióticos de la sociedad hablando con tanta ambición como ellos quieren sobre la creación de la “Gran Siria” mientras tienen cero rendición de cuentas por las consecuencias.  

La combinación de una reputación bien ganada, atractivo transversal y flexible, y mensajes híper-patrióticos hacen del PSNS la alternativa más viable al partido Ba’ath dentro del Frente Progresista Nacional y el grupo que más probablemente atraiga votos de las circunscripciones del partido gobernante.

Esto no merecería necesariamente mucha atención bajo circunstancias normales, pero en el contexto de la guerra en Siria y el “plan B” de los EEUU para “federalizar” el país en lugar de derrocar al gobierno, se convierte quizá en la variable electoral más importante en los próximos 12 meses. El partido Ba’ath absolutamente necesita ganar una mayoría convincente de votos en las siguientes elecciones para resistir la presión de la próxima coalición  pro-“federal” que están concurriendo contra el Ba’ath, y tal coalición, para recordar al lector, está prevista que sea una colección cosmopolita de kurdos, salafistas y refugiados-inmigrantes (la diáspora). Incluso si los patrones electorales actuales se mantienen igual bajo un sistema político recién revisado y el partido Ba’ath vuelve a la cumbre de nuevo, aún sería necesario disponer de una presencia considerable de apoyo en las áreas probablemente “federalizadas” para demostrar el argumento de que esta iniciativa unilateral no tiene la “voluntad de los lugareños” que allí viven y así sujetas a las medidas de cumplimiento de la ley post-electoral encabezadas por el EAS.

Pero, si un creciente PSNS irrumpe el voto del partido Ba’ath y divide parte del electorado patriótico por su lado, entonces esto podría debilitar al partido electoral y reducir sus esperanzas de gobernar sin entrar en algún tipo de coalición bilateral más formalizada con el PSNS que la multilateral y de base amplia que el Frente Nacional Progresista. Bajo esta nueva realidad política doméstica, el partido Ba’ath necesitaría al PSNS para obtener una ventaja cualitativa para su apoyo electoral ya existente (quizá empujarlo por encima de un umbral predeterminado de apoyo civil, arbitrariamente estimado en un 60-70% con los kurdos, salafistas y la diáspora tomando parte), pero por contra, esto también lo haría desmesuradamente dependiente del PSNS por aquellas mismas razones y así impulsar al anteriormente pequeño partido de periferia hasta la vanguardia nacional como la única organización capaz de influenciar al partido gobernante bajo este acuerdo. La razón por la que este es un tema destacado es porque las divergencias estratégicas antes mencionadas entre los dos grupos pueden salir a la superficie y motivar al recién empoderado PSNS para empezar a flirtear con el “Federalismo” como un medio de presionar al partido Ba’ath en aceptar alguna de sus ideas/“reformas” políticas más radicales. Después de todo, el partido Ba’ath está opuesto completamente al “federalismo” en cualquier forma y manera, pero si se vuelve dependiente de su socio menor, el PSNS, como importantes pilar de su apoyo post-electoral, entonces el PSNS tímidamente podría perder tiempo con la idea de asustar a su gran socio de coalición y que acceda a sus demandas (según el libro de juegos “democrático occidental” de política de coaliciones).

El camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones:

La peor cosa que podría ocurrir es que, el PSNS fuera actualmente serio sobre su compromiso para el “federalismo” y no lo estuviera usando solo como parte del juego político para ganar una baza mayor post-electoral contra el partido Ba’ath. No hay razones para dudar de las credenciales patrióticas del partido, pero puede ser que ellos se volvieran “demasiado patrióticos” en el sentido de creer –aunque puedan ser bien intencionados- que la “federalización” es la “oportunidad dorada” para realizar su sueño de la “Gran Siria”. Debería ocurrir que, entonces el PSNS se encontraría a sí mismo en oposición abierta con el partido Ba’ath y por pura coincidencia del mismo lado en este tema que los EEUU y sus aliados kurdos-salafistas. A lo cual sigue que la posición del PSNS sobre el “federalismo” se convierte así en un tema de importancia prioritaria de la seguridad nacional de Siria, y que esto pueda ser la razón por la que los EEUU hayan empezado a mostrar públicamente una actitud positiva hacia el partido. Esto no es porque los EEUU tengan alguna relación de trabajo con el PSNS ni nada, sino que Washington quiere presentar este grupo minoritario de la oposición (patriótica) como una frustración más pragmática al partido Ba’ath para remover tensiones dentro de siria y socavar el gobierno del presidente Assad tras las próximas elecciones.

El lector debería recordar como la “federalización” (partición interna) de Siria es el “Plan B” de los EEUU, así tiene todas las razones para presentar la “federalización” a grupos amigables y aquellos que potencialmente podrían convertirse en el mejor de los reflejos, así explicando la cobertura positiva sin precedentes que Foreign Policy dio al PSNS en el pasado marzo. De manera interesante, sea por coincidencia o diseño, aquella historia salió a la luz poco después de que los Kurdos declararon unilateralmente la “federalización” (que obviamente habría sido bien conocida por los planificadores americanos de antemano), así que pueden haber estado conectados de algún modo. De nuevo el PSNS no tiene ninguna relación con el gobierno de los EEUU y está totalmente opuesto a ello, que es debido a que Foreign Policy usó uno de sus socios libaneses para extender el brazo al grupo en vez de confiar en un periodista americano. Sin embargo, el partido aún tiene que emitir alguna refutación de que fue engañado por el periodista, para que pueda inferirse que fue consciente de que la historia estaba siendo escrita para una popular revista que representa al poder de los EEUU. No hay nada malo con que cualquier grupo patriótico sirio o incluso el gobierno mismo haga apariciones mediáticas con alguna publicación de los EEUU como medio de conseguir sacar la verdad sobre la guerra en Siria, y esto es algo que debería recomendarse en todos los sentidos y especialmente celebrado cada vez que sea certeramente expuesto, así es extremadamente improbable que el PSNS incluso se dieran cuenta de que estaban siendo usados por EEUU para presentar indirectamente al partido como un actor aprobado por el poder de EEUU.

Las motivaciones de los EEUU para actuar así, como fue previamente explicado, son empezar con un aproximado programa piloto en la familiarización de occidente con este grupo, esperando que lo desee naturalmente y a su propia manera acepte la idea de “Federalización” y se convierta en un partidario de cabecera de ello en algún momento en el futuro (posiblemente incluso tras las elecciones y siguiendo un cambio total en políticas). Si esto ocurre, entonces cumpliría lo que apuntó el profesor canadiense e investigador global, Michel Chossudovsky, como definición de una “ventaja de inteligencia” que el describe como algo que algunas veces “no es consciente de que están siendo apoyados y monitorizados por la inteligencia occidental” en primer lugar. Los EEUU no ven oportunidad para que el PSNS se convierta jamás en el poder de Siria y consigan sus reivindicaciones de la “Gran Siria” contra un miembro de la OTAN como es Turquía (que en cualquier caso no tendría apoyo ya que de mala gana Moscú iba a ir a la guerra con los EEUU por este tema), pero identifica al grupo como capaz de romper las bases del partido Ba’ath si deciden abrazar el “federalismo” como su vehículo preferido para presumiblemente perseguir sus diseños ideológicos en la región. Esto debilitaría al partido gobernante en el preciso momento en que necesite todo el apoyo pro-unitario que puede aunar esfuerzos en desviar la última agresión asimétrica y altamente sofisticada de los EEU a través del “plan B” de “federalización” (partición interna) de Siria como una alternativa para derrocar al gobierno.

Pensamientos en conclusión

La guerra en Siria está en el punto de intersección para entrar en una nueva etapa, con los EUU y su mayoría de aliados kurdos sobre el terreno preparándose para una campaña por la toma de Raqqa, y fue un indicio la visita secreta (e ilegal) al norte de siria del director del CENTCOM, General Joseph Votel. El entorno inmediato a la post-guerra será modelado por las fuerzas “federales” y unitarias empujándose entre sí para el posicionamiento político en la carrera de las próximas elecciones y nueva redacción constitucional mandada por la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU. Programada para tener lugar antes del final de junio de 2017, hay poco más de un año antes de que todas las piezas se pongan en su lugar y el último capítulo de la guerra en Siria se termine políticamente (aunque posiblemente no acabe totalmente). Los EEUU y sus aliados han señalado que ellos no intentan desmembrar Siria legalmente, sino que ellos están más que dispuestos a ir a través de mociones “democráticas” en dividirla de facto hasta que sea una colección de mini estados identitarios “federalizados”. Todo se reducirá a las próximas elecciones cuando los partidarios “federales” y unitarios se enfrenten en determinar el futuro político interior de siria para los próximos años, y es más importante que nunca, que el partido Ba’ath consiga tanto apoyo político como pueda para evitar la coalición pro-“federalización” kurda-salafista (y potencialmente la diáspora).

El PSNS, mientras que actualmente es un socio cercano, fiable y confiable del gobierno, está en riesgo de ser engañado en el apoyo a la “federalización” por la percepción de que este es el modo más rápido y más eficiente de realizar su sueño de la “Gran Siria”. Es más, esta reputación patriótica y probada en batalla, del partido, le hace más probable que obtenga muy buenos resultados en las encuestas, así que es capaz de manera verosímil de dividir el voto patriótico y reducir la parte total del partido Ba’ath. Justo como con cualquier cosa en la vida, las capacidades tienen que estar a la par de las intenciones para obtener un valor viable. Si las intenciones del PSNS pasan de ser pro-gubernamentales para apoyar sus propios autointereses ideológicos y abrazan la “federalización” en la carrera para las elecciones o cambian de opinión para hacerlo posteriormente (no importa si verdaderamente creen que esto está o no en el interés del colectivo nacional / civilizacional / de la “Gran Siria”), entonces podría convertirse de repente en el jugados más pivotal de toda Siria inclinando la corriente hacia esta iniciativa y debilitando irreparablemente la posición del partido Ba’ath para hacerla retroceder.

Puede ser incluso que por esta razón la revista representante del poder de los EEUU, Foreign Policy, dio tal sello de aprobación extraño y sin precedentes al PSNS hace unos meses en sus artículos más importantes, queriendo familiarizar potencialmente a la audiencia occidental con el partido, en anticipación de un posterior suministro de apoyo informacional no solicitado sobre este escenario nunca materializado. Después de todo, los EEUU no tienen nada en absoluto que temer del PSNS y su ideología de la “Gran Siria”, sino que el PSNS y el resto de Siria tienen todo que temer de la manipulación de los EEUU a esta idea para sus propios propósitos de “federalización” en la partición “democrática” de Siria tras la derrota del daesh.