El impacto de occidente en los países post-socialistas

06.10.2016

Desgraciadamente, Serbia pertenece a un gran grupo de países que no puede presumir de independencia. La situación actual en el mundo es decepcionante. La mayoría de países no pueden permitirse una política interior y exterior independiente.

Hoy, el impacto de occidente es innegable, incluso cuando estamos hablando de países mucho más poderosos que Serbia.

Hablando sobre el impacto de occidente en el sistema político actual en Serbia, es necesario recordar que tras el colapso de la URSS, occidente dio todos los pasos necesarios para tomar a todos los antiguos estados “socialistas” bajo su control. Escribo “socialistas” entre comillas porque estos países eran tan socialistas entonces como son “democráticos” bajo influencia de occidente. Ambas características son puramente ideológicas.

El sistema político actual de Serbia, como con la mayoría de los demás países “post-socialistas”, está indudablemente bajo el control directo de gobiernos occidentales. Las instituciones políticas de tipo occidental fueron construidas a pesar o incluso al contrario de la historia, tradiciones, y características culturales, políticas, económicas y otras, de cada uno de esos países. Veo esto como el principal problema en el funcionamiento práctico de estos sistemas. Esto era claro para los antiguos filósofos que estudiaban los sistemas políticos. Aristóteles se opuso a la doctrina de Platón del Estado universal, ya que afirmaba que diferentes pueblos necesitan diferentes instituciones de poder político. ¡Esta declaración ha sido confirmada a través de los siglos! Maquiavelo también dijo que la forma de un régimen depende de la situación política, cultura, pueblo, y capacidades del príncipe. El famoso teórico político francés Jean Bodin escribió: “La base del poder estatal es la adaptación a las condiciones y características de los ciudadanos y a sus leyes no escritas que corresponden al lugar, tiempo y pueblo”. Todo esto fue abandonado por los sistemas políticos del “post-socialismo”. La nueva élite política “democrática” estimó la cualidad de las instituciones públicas por el grado de similitud con el modelo occidental.

Occidente ha influido en esos países de varias maneras. El profesor Miroslav Pechuylich describe tres niveles importantes de presión: 1) Explotación económica, 2) Dominación política, y 3) Manipulación espiritual. En el caso de Serbia, los EEUU también usaron la fuerza militar más brutal. Todas estas acciones, incluyendo fuerza militar, han sido acompañadas constantemente por el uso del denominado “poder blando” (“soft power”). Hoy, podemos ver que occidente está usando todavía el “poder blando” de los medios de comunicación masivos para controlar a la población. Cinco de los grupos mediáticos más grandes del mundo poseen más de la mitad de todos los medios de comunicación del planeta, y cuatro de ellos tienen sede en los EEUU y uno en Alemania.

Hoy, los gustos, modas, comportamientos e incluso la noción de verdad, están puestas en un marco universal sin importar las tradiciones.

Para resumir, podemos decir que, en el mundo de hoy, muchos países, además de Serbia, están suprimidos por la dictadura de occidente. Esto se aplica no solamente a los “pequeños” países, sino también a formaciones grandes tales como la UE. El papel de américa como “hegemón” es obvio y muy real. La cuestión es si esta situación permanecerá sin cambios.

La historia es inexorable: “En la lucha por la hegemonía, España y Portugal fueron derrocadas por Holanda, Holanda fue derrocada por Inglaterra.  A finales del siglo XIX, los Estados Unidos tomaron la posición del hegemón global. Más tarde esta posición fue comprometida por la aparición de la Unión Soviética. Pero cuando se colapsó, América fue el único contendiente para el liderazgo global” (M. Pechuylich).

¿Esto significa el fin? Veremos.