Constitucionalistas, ¡qué miedito!

05.03.2020
Roma sabia, imperial, eterna. Roma, mater universal del Estado y de la Política. Roma dixit: “La espada no es la solución a todos los problemas, pero hay problemas que sólo se solucionan con la espada”.
Entre traidores y cobardes, con y sin acta de diputado, España agoniza a manos de los separatistas y de sus cómplices por acción y por omisión. Hispanófobos e hispanicidas, a lomos de una Democracia y de una Constitución que han fortalecido a sus mesnadas en la misma medida que han fragilizado la idea telúrica de la Patria, aguardan el advenimiento del tiempo de la consumación para darle el tiro de gracia a España. Esperan con la paciencia del depredador que acosa a su presa hasta que la rinda la fatiga. No quieren más sangre que la mínima e imprescindible de la algarada y la barricada callejera. Esa sangre que a ellos les bautiza ante el mundo como víctimas democráticas del totalitarismo jacobino español, cuando en realidad son los verdugos de la Patria que la llevan al cadalso de la secesión sabiendo que en frente no hay nada, no hay nadie.
Nadie. Nada. Salvo un rebaño estabulado de constitucionalistas que, con veneración talmúdica al mismo texto constitulegal al que también apelan los separatistas, hacen mohínes y formulan protestas, quejas, rabietas y pataletas todos los miércoles en el Congreso agitando la Constitución en sus palabras con la misma fruición con la que Neville Chamberlain abanicaba los papelitos del Pacto de Munich como si fueran el grial de la paz con la Alemania Nazi. Pobre imbécil. Pobres imbéciles… los constitucionalistas.
¿Eso es todo lo que tenéis para enfrentaros al separatismo? ¿La Constitución? ¿Sus apóstoles, los constitucionalistas? ¡Qué miedito! La espada en la vaina y la Constitución como arma retórica, sólo retórica, contra la ofensiva separatista. Es tan estúpido, es tan ridículo, como pretender enfrentarse a la Wehrmacht con la UME, los bomberos, la Cruz Roja y los Boy Scouts. Chamberlain es su santo patrono, el de los imbéciles, el de los constitucionalistas.