Las Filipinas eligen soberanía y autoridad firme

En las elecciones presidenciales en las Filipinas ganó con una victoria aplastante el candidato de la oposición, Rodrigo Duterte. El político, al que llaman el "Trump asiático", se ha comprometido a "ser un dictador" y emplear rígidos métodos para acabar con el crimen en el país. Además, busca mejorar las relaciones con China y mejorar la soberanía de Filipinas en sus relaciones con Estados Unidos.

La buena y vieja ultraviolencia

Rodrigo Duterte es alcalde de la ciudad Davao y es más conocido por sus métodos a la hora de emplear la violencia directa y sin concesiones contra los criminales en la antigua capital del crimen de Filipinas. Su plan para restaurar el orden en un país que sufre de la delincuencia y de los extremistas islámicos es simple, y consiste en la eliminación directa de los criminales sin juicio alguno. Por otra parte, se compromete a crear nuevos empleos y atraer inversiones al país, incluyendo las procedentes de China, y a rechazar al presuntuoso ejército estadounidense mediante una revisión de los acuerdos con los Estados Unidos acerca de la presencia de sus tropas en las Filipinas.

La crisis de la democracia

La victoria obtenida por Duterte, que ha hecho muchos comentarios insultantes contra la mujer, el Papa, los Estados Unidos y Australia, muestra una tendencia global en lo que respecta a la llegada al poder de políticos populistas. Duterte, como Donald Trump, son una respuesta de los pueblos decepcionados con las ideas del liberalismo, que el sociólogo norteamericano Christopher Lasch llama "la rebelión de las élites". Esta distanciación de las élites de la mayoría conservadora, lleva a un completo malentendido entre las dos capas de la sociedad. Como resultado, empiezan a tener popularidad los líderes que se oponen a la creación y revisión de las disposiciones clave de la política de estado.

Las implicaciones globales

Los Estados Unidos han considerado previamente a las Filipinas como un territorio totalmente controlado. Durante mucho tiempo, las Filipinas fue una colonia de los Estados Unidos (1898-1946). En 1992, bajo la presidencia de Corazón Aquino, los Estados Unidos sacaron sus bases militares del país, pero en 1998 comenzó de nuevo a aumentar la presencia militar en las Filipinas. En 2014 se firmó el Tratado de cooperación militar ampliado, que de hecho dio a los EE.UU. el derecho a construir bases militares en las Filipinas. El ejército estadounidense en Filipinas disfruta de un estatus extraterritorial. Duterte tiene la intención de revisar estas desiguales relaciones.

Además, en los últimos años ,bajo el presidente Benigno Aquino Jr., las Filipinas han echado a perder las relaciones con China al apoyar a los Estados Unidos en el conflicto en el Mar del Sur de China. Rodrigo Duterte tiene la intención de resolver las disputas con China a través de las negociaciones, u olvidarse de sus propias reclamaciones sobre una parte de la zona a cambio de la inversión china. Por lo tanto, los Estados Unidos tienen el riesgo de perder a un aliado clave en el Pacífico occidental, lo que altera significativamente el equilibrio global de fuerzas a favor de China.