Ataque terrorista a gran escala en Pakistán

Ayer, en la ciudad de Lahore, un terrorista suicida levó a cabo un ataque cerca de la entrada principal del parque público Gulshan-e-Iqbal. Según los últimos informes, 72 personas fallecieron (incluyendo 23 niños), y más de 300 fueron heridos.

Problemas de seguridad y contexto religioso

En el momento del ataque terrorista había muchas familias con hijos en el parque, pero no guardias de seguridad o presencia policial en los puestos de control.

De acuerdo con la información preliminar, el ataque fue llevado a cabo por el grupo "Jamaat-ul-Ahrar", que forma parte del movimiento de los talibanes paquistaníes, "Tehreek-e-TalibanPakistan". Antes del ataque, tuvieron lugar negociaciones de paz entre el Gobierno y los talibanes.

El ataque en Pakistán se produjo en el día en el que se celebra la Pascua Católica, por lo que muchos cristianos estaban en el parque. La ausencia de medidas de seguridad adecuadas quizás sea muestra de un posible connivencia entre los islamistas y el ejército.
 

La diversidad étnico-política y la estructura de poder de Pakistán

La población de Pakistán incluye diversos grupos étnicos: pastunes, punjabis, baluchis, bengalíes, sindis, etc. Además, los propios musulmanes están divididos en sunitas (incluyendo sufis), chiíes y ahmadis.

El papel principal del gobierno de Pakistán está ocupado por los militares. El equilibrio primario se encuentra en el consenso entre el primer ministro Nasaf Sharif y el general Raheel Sharif, quien, en 2013, fue el Jefe de Estado Mayor del Ejército paquistaní.

Según los datos de la agencia Stratfor, los militares paquistaníes controlan un tercio de la industria pesada del país, y poseen alrededor de veinte mil millones de dólares en diversos activos y doce millones de acres de tierras públicas. El personal militar retirado ocupa los puestos trabajo en la banca, seguros, la fabricación, y el sector agrícola.

Actualmente, los círculos políticos de Pakistán aparentemente intentan soluciones pragmáticas. Una de ellas es el fortalecimiento de los lazos diplomáticos, energéticos y de comercio con la India. Esto podría crear resentimiento en los clanes étnicos o grupos religiosos que consideran tal orientación como una traición a las formas tradicionales y la línea de la política exterior de país.