¿Yemen de quién? El juego de tronos de Yemen

08.04.2016

La historia política de Yemen es complicada, repleta con historias de emulación de conquistas, tribalismo, y un anhelo insistente por la independencia. Si Yemen tiene todavía que liberarse del yugo de potencias imperiales, esto no dice que su pueblo carezca de ambición. Esta guerra actualmente levanta un brillante testimonio del deseo yemení para auto-gobernarse, y reclamar el control no solo sobre sus tierras sino sobre sí mismos.

Durante muchas décadas, a Yemen nunca jamás ha estado verdaderamente permitida para establecer su propio rumbo político. En cambio, ha sido coaccionada, cooptada y traicionada para que potencias extranjeras pudieran manifestar sus apuestas – ¡al infierno con los yemeníes y su soberanía! En este juego de tronos Arabia Saudí, por supuesto, ha jugado un papel central – una corrosiva entidad política contra la aspirante república. Pero si Riad se halla como un parásito para la libertad y soberanía nacional de Yemen – junto a una mano maligna y sofocadora, y plaga mortal, el reino encontró muchos apoyos en sus aliados occidentales.

Solo tenéis que echar un buen vistazo a la habitación de guerra de Arabia Saudí para entender que poderes han tramado la desaparición de Yemen desde el mismo inicio.

Por la confesión del propio rey Salman, tanto los Estados Unidos como el Reino Unido han asistido al reino en su agresión militar contra Yemen, ofreciendo armas, inteligencia y experiencia a su aliado. La pregunta real aquí serviría a la agenda de quien. Y aunque muchos expertos han intentado sopesarlo en términos de una respuesta, me temo que no es tan simple.

Recuerdo cómo en una entrevista que realicé con George Galloway para el sitio web del Ayatolá Ali Jamenei a principios de este año (2016), el veterano político insistió en que las potencias occidentales están jugando con Riad como un puente, un puesto avanzado imperial en la línea de su persecución de control global.

Mientras sus comentos hacen perfecto sentido en esto, encajan dentro de una narrativa de imperialismo global… o como me gusta llamarlo, de híper-capitalismo, Yo creo que Arabia Saudí está trabajando activamente en coincidir con sus fabricantes, en convertirse en la marioneta maestra política. El dinero después de todo habla más alto que el poder militar estos días. Pero regresaré a esto más tarde.

Permítanme desviarme de Yemen por un segundo y rebuscar en un concepto que yo creo que es clave para entender la mayoría de los conflictos y tensiones que están sucediendo hoy: El globalismo. Bien, es actualmente más que esto – el globalismo después de todo es meramente la expresión del capitalismo salvaje, una forma degenerada de imperialismo… y viceversa.

Fue actualmente Lenin quien de vuelta en 1916 definió al imperialismo como la mayor expresión del capitalismo. Me aventuraría y diría que el señor Lenin tenía razón sobre el dinero. Yemen es, por supuesto, un perfecto ejemplo del capitalismo equivocado.

Como Phil Gasper explicó en sus escritos: “Lenin no afirmó que no hubiera imperialismo antes de finales del siglo XIX. Como el explícitamente anotó, “la política colonial y el imperialismo existían antes de la última etapa del capitalismo, e incluso antes del capitalismo. Roma se fundó sobre la  esclavitud, perseguía una política colonial y practicó el imperialismo”. Pero, Lenin añadió: argumentos “generales” sobre el imperialismo, que ignoran, o ponen al fondo la diferencia fundamental de los sistemas socio-económicos, que inevitablemente degeneran en banalidades absolutamente vacías, o en grandilocuentes comparaciones como “la gran Roma y la Gran Bretaña. “Incluso la política colonial del capitalismo en sus etapas previas es esencialmente diferente de la política colonial del capital financiero. Lo que Lenin intentaba explicar era la forma extremadamente virulenta de imperialismo que empezó a emerger a finales del siglo XIX, resultando de la premura por África desde los 1880, y las tensiones crecientes entre las potencias importantes que finalmente condujeron a la guerra mundial. En la denominación de una etapa del capitalismo, Lenin estaba diciendo que el nuevo imperialismo era fundamentalmente un fenómeno económico”.

En su núcleo profundo, la guerra de Yemen es una guerra imperial, un conflicto neo-colonial que busca la esclavitud de una nación para su control. Por supuesto, hay una siniestra y oscura agenda eugenésica para esta guerra, que los expertos han rechazado admitir desde largo. No me estoy refiriendo aquí a la infame división sunní – chií… esta división solo existe en la mente de Riad, una fabricación urdida para escudarse dela emancipación política, social y religiosa que inherentemente ofrece el islam chií, mientras racionaliza su propio extremismo: Wahhabismo.

Recordemos que si el mundo ha llegado a detestar y temer al islam es porque su expresión ha sido contaminada por la abominación que es el wahabismo – esta ideología de takfires que necesita matar a todos los infieles por la espada de sus estrictos cruzados. Un dogma apocalíptico basado en el derramamiento de sangre, el wahabismo apela al asesinato de todos aquellos que no se inclinen ante su voluntad, la mayoría de los musulmanes.

Una de las razones por las que Arabia Saudí odia tanto a Yemen es que su islam, no está predicado por Riad.

Y mientras las ambiciones de Riad en Yemen están ancladas en el capitalismo, ciertos actores en el reino han perseguido una agenda muy wahabita, añadiendo siniestro tono sectario a los propósitos militares de los al-saúd.

Un informe en enero de 2016 por la Campaña Contra el Comercio de Armas (CCCA), encontró que el Reino Unido ha recibido £5.600 millones ($8.190 millones) por tratos de armas con Arabia Saudí desde que Cameron se convirtió en primer ministro.

Andrew Smith de la Campaña Contra el Comercio de Armas (CCCA) advierte que las armas inglesas son centrales para la campaña militar que “ha asesinado a miles de personas, destruido infraestructuras vitales e inflamado tensiones en la región”.

“El Reino Unido ha sido cómplice en la destrucción por la continuidad en apoyar ataques aéreos y proporcionar armas a pesar de las fuertes y crecientes evidencias de que están cometiéndose crímenes de guerra”, dijo Andrew.

“Estas ventas de armas nunca deberían haberse aprobado en primer lugar. El régimen saudí tiene un horroroso historial de derechos humanos y como siempre ha hecho”.

En una entrevista con el instituto Shafaqna para estudios de oriente medio, David Mepham, Director de Human Rights Watch en Reino Unido, anotó: “Human Rights Watch ha extendido numerosos informes sobre lo que están haciendo los saudíes en Yemen –que los británicos están trabajando mano a mano con los saudíes, ayudándoles, realzando sus capacidades para proseguir esta guerra que ha conducido a la muerte de muchos civiles. Creo que es profundamente lamentable e inaceptable”.

¡Lamentable es uno de los modos de ponerlo! Todos los horrores a un lado, ¿por qué gastarían tantas naciones tanta potencia de fuego y esfuerzos políticos en una nación distante y empobrecida, si no se cumple una agenda predeterminada? Piensen sobre ello por un segundo. ¿Por qué desplegaría Arabia Saudí tanta energía contra Yemen si no es para perseguir algo más grande que la restauración política? Sería estúpido creer que el anterior presidente Hadi merece el gasto de miles de millones de dólares en gasto militar.

¿No? ¡No convenció! Consideren entonces esto, de vuelta en 2012 Yemen llamó a la comunidad internacional para cauterizar su hemorragia financiera con una inyección de 9.000-10.000 millones de dólares. “Yemen necesita un montón de dinero para reconstruirse, para lograr prosperidad, para eliminar la pobreza, el desempleo, y por este medio también el terrorismo. Necesita miles de millones de dólares, decenas de miles de millones de dólares”, el antiguo primer ministro Mohammed Basindwa dijo a la prensa allá por enero de 2012 delante de un encuentro de Amigos de Yemen.

¿Yemen fue ayudada a salir de la pobreza y la inestabilidad? ¿Se ofreció a Yemen una salida real a su desorden por sus ricos vecinos petroleros que la hundieron mientras que ellos descansaban en una falsa sensación de seguridad? La respuesta a tal cuestión es: ¡Por supuesto que no! Con Yemen impotente, todas las monarquías del golfo pérsico podrían dormir profundamente en sus coronas.

La segunda, sin embargo, Yemen demostró algún deseo real para reclamar su tierra, reclamar sus recursos, y reclamar su libre voluntad, una coalición entera fue a cargar contra sus fronteras. No recuerdo la misma pasión “para salvar a Yemen” allá por 2012, cuando Yemen supuestamente estaba transitando hacia la democracia.

Yemen nunca estuvo transicionando hacia nada. Yemen estuvo simplemente siendo testigo del cambio de guardias. El poder estaba todavía seguramente levantado en Riad, subsidiario a los regalos financieros que el reino siempre había sido tan dispuesto a extender como cambio por la servidumbre política.

Justo como la casa de los Saúd jugó su parte en la caída del imperio otomano, permitiendo así para los británicos que manifestaran sus sueños de control en oriente medio, así trabajó para que Arabia tuviera en cuenta la orden de sus poderosos maestros.

Yemen nunca significó ser libre… Yemen siempre significó una cosecha para aquellos poderes que ambicionaron explotar sus riquezas, y convertir su tierra en una fuente de beneficios.

Si 1962 marcó un profundo cambio político e institucional en la historia de Yemen, 1994 vendría a sellar su futuro con Arabia Saudí, en que el antiguo presidente Ali Abdullah Saleh permitió que tuviera lugar el colonialismo religioso en pago por la victoria militar contra el sur de Yemen, así afirmando su presidencia sobre el feudalismo político.

Lo siguiente es una breve historia de Yemen, una ayuda visual que traza de nuevo algunos de los acontecimientos políticos más traumáticos e importantes de la nación. La historia de Yemen por ahora ha sido una de traiciones y agenda oculta. Es interesante el ascenso de los Hutíes y el movimiento de resistencia que ellos ayudaron a inspirar, que actualmente forzó a los jugadores a mostrar sus manos en una luz más directa.