Una Economía Ética para España y Europa

22.06.2017

El Artículo 31 de la Constitución Española de 1978 dice expresamente que “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio”, pero nada más lejos de la realidad.

En España padecemos realmente un sistema fiscal regresivo donde los que más capacidad económica tienen no contribuyen a los gastos públicos y donde se aplican políticas fiscales depredadoras contra las clases medias y trabajadoras.

A esta conclusión he llegado después de un estudio académico riguroso que se sustenta en la única tesis doctoral que hay en España sobre las Sociedades SICAV (Sociedades de Inversión de Capital Variable) y en posteriores estudios centrados en los Paraísos Fiscales y en los Fondos Buitre, además del ejercicio profesional durante diez años en gestoras internacionales de Sociedades.

Las grandes fortunas españolas no contribuyen al esfuerzo común y utilizan todos los artificios que pueden para evitar el pago de impuestos, con lo que lo expresado por la Constitución en cuanto a los principios rectores de la fiscalidad en nuestro país son una falacia.

Los daños económicos que causan este incumplimiento constitucional se traducen en perjuicios para el conjunto de la Sociedad, porque:

 La forma de canalizar las grandes fortunas en España sus inversiones no generan empleo directo entre los españoles.
 Tampoco pagan impuestos.
 Destruyen empleo en sectores productivos y en zonas geográficas españolas concretas.
 Llevan aparejado un incremento del mercado del endeudamiento público y privado.
 Invierten fuera de España cuando serían necesarios para reindustrializar España.
 Están destruyendo a las clases medias, que están soportando casi todo el gasto público.
 Generan una nueva especie de colonialismo económico cuyo ejemplo más evidente son los Fondos Buitre.

En paralelo a esta realidad, el Estado ha optado en estas cuatro últimas décadas por incrementar desproporcionadamente la presión fiscal a los españoles trabajadores y a las clases medias, e incrementar igualmente el gasto público del 25% a más del 50% del Producto Interior Bruto.

Se puede decir que la nueva oligarquía financiera depreda a España pero lo hace desde el silencio y el ocultismo que practica.
También se puede advertir una quiebra desde el punto de vista ético en estos comportamientos fiscales.

Toda Sociedad se edifica sobre el cumplimiento de los valores éticos que son eminentemente sociales. Si ese nivel no es tolerable, si los violadores de estos valores se convierten en mayoría, la Sociedad misma se desintegra ... a lo que yo añadiría que si ese incumplimiento viene practicado desde la oligarquía, estamos ante una eutanasia inducida a cámara lenta de una Sociedad por parte de sus dirigentes.

Los valores éticos que deberían marcar la fiscalidad de una Nación serían a mi juicio los siguientes:

- Igualdad entre los españoles
- Democracia como manifestación de los deberes de los ciudadanos
- Fomento del trabajo
- Veracidad, Lealtad y Gratitud como reflejos de la Equidad
- Austeridad y Sobriedad
Frente a estos valores, se contraponen los antivalores sobre los que se sustenta el actual sistema fiscal español:
- Desigualdad y Tiranía como manifestaciones de la violencia fiscal existente
- Oligarquía, desobediencia y gorronería como manifestaciones de la insolidaridad de las élites
- Mentira, deslealtad e ingratitud como reflejos de su egoísmo
- Y por último, la Codicia, como afán de ser cada vez más ricos.

Como conclusión, destacar la necesidad que tenemos de cambiar el paradigma económico y de huir de las tesis mercantilistas preponderantes, especialmente el Keynesianismo; la base de un sistema económico y fiscal ético en el momento presente debe sustentarte sobre la creación de empleo, más allá del lucro por el lucro.

En España hemos vivido en las últimas décadas una fractura social; los ricos, cada vez son más ricos, y existe un proceso creciente de proletarización de las clases medias, y este fenómeno es muy pernicioso y tendrían que aplicarse políticas fiscales eficaces para revertir esta tendencia.

La fiscalidad en España debería incentivar a las empresas y empresarios que generen empleo y castigar a los que no lo hagan.
Todo el dinero que hay en los paraísos fiscales, tanto externos como internos, hay que derivarlos en la inversión hacia una Economía real y productiva, no especulativa, y que genere empleo, especialmente entre los más jóvenes.

Este tendría que ser el objetivo en toda Europa, con la finalidad de regenerar las Sociedades desde un punto de vista económico, fiscal y ético.

Sólo con el compromiso y la aplicación de los valores éticos en la Economía y en las Sociedades será posible un futuro para todos.