Tráfico sexual chino en Pakistán: el abuso de las jóvenes cristianas

05.06.2019

Que las mujeres y niñas estén sufriendo abusos en todo Asia ya es bastante repugnante, y exige la atención inmediata de la comunidad internacional. Pero que las chicas cristianas, en particular, estén siendo el objetivo en Pakistán, convierte el actual cártel de prostitución en un doble maltrato de los derechos humanos que requiere una investigación urgente. (Foto: iStock)
La organización no gubernamental internacional Human Rights Watch, de Nueva York, advirtió el 26 de abril de que «el Gobierno de Pakistán debería estar alarmado por las recientes informaciones sobre el tráfico de mujeres y niñas a China. Estas acusaciones son inquietantemente parecidas al tráfico de ‘novias’ a China de al menos otros cinco países asiáticos».
Una semana después, las autoridades paquistaníes arrestaron a 12 sospechosos —ocho ciudadanos chinos y cuatro paquistaníes— en un caso relacionado con el tráfico sexual de mujeres jóvenes paquistaníes a China. Muchas fueron enviadas como «novias». La mayoría, algunas de tan sólo 13 años, pertenecen a la minoría cristiana paquistaní.
Tras las detenciones, Yamel Ahmed Jan, alto funcionario de la Agencia de Investigación Federal de Pakistán (FIA), le dijo al Gatestone Institute que una investigación preliminar había revelado que los traficantes sexuales captaban a las jóvenes cristianas de familias sumidas en la pobreza y las atraían a China, prometiéndoles una «vida mejor» allí, y dándoles a sus padres un estipendio mensual. Jan dijo que, aunque al parecer son cientos las jóvenes que han sido vendidas así a la prostitución, se está investigando la cifra exacta.
Mohamed Azam, director adjunto de la FIA, le dijo a Gatestone que las jóvenes, antes de ser enviadas a sus «maridos» en China, fueron llevadas a una base ubicada en una lujosa zona de Lahore, donde recibían clases de chino.
Según VOA News:
«Una importante cadena de televisión paquistaní emitió el mes pasado las imágenes de una agencia matrimonial ilegal en Lahora, donde había varios hombres chinos y seis mujeres paquistaníes, entre ellas dos adolescentes, esperando viajar a China como novias».
Las víctimas dijeron al canal ARY News que sus familias habían recibido 3.000 dólares y se les había prometido 280 dólares al mes en futuros pagos, así como un visado chino para un miembro masculino de la familia.
VOA News también informó de que Zhao Lijian, vicecónsul de la embajada china en Islamabad, les había dicho a los medios locales que su Gobierno había enviado un equipo especial a Pakistán para que trabajara con la FIA. El propósito de este equipo especial —según contaron fuentes del Gobierno paquistaní a Gatestone— era investigar los «matrimonios falsos» entre los chinos y las paquistaníes.
Es una buena noticia que este cártel de traficantes chinos de Pakistán haya salido a la luz y se estén ocupando de él las autoridades de ambos países. La mala noticia es que parece ser una de las muchas operaciones en Asia relacionadas con la venta de mujeres a China, donde las jóvenes son un bien codiciado, debido a las décadas de políticas de restricción de natalidad y los presuntos abortos masivos de fetos femeninos.
Como informó Human Rights Watch el pasado diciembre:
«La escasez de mujeres está teniendo consecuencias nocivas en China y a veces en los países vecinos […]. Los traficantes acechan a las mujeres y niñas vulnerables, les ofrecen trabajo en China y el transporte hasta allí. Después las venden, por cantidades de entre 3.000 y 13.000 dólares, a familias chinas que están luchando por encontrarles novias a sus hijos. Una vez compradas, las mujeres y niñas suelen ser encerradas en una habitación y violadas constantemente, con el objetivo de dejarlas embarazadas rápidamente y poder dar un bebé a la familia. Después de dar a luz, a algunas se les permite escapar, pero se les obliga a abandonar a sus hijos».
Existen pruebas de patrones similares de la inmigración y tráfico de novias en Camboya, Corea del Norte y Vietnam, y podrían surgir más de otros países que limitan con China. Importar mujeres no resuelve la escasez: la extiende.
Que las mujeres y niñas estén sufriendo abusos en todo Asia ya es bastante repugnante, y exige la atención inmediata de la comunidad internacional. Pero que las chicas cristianas, en particular, estén siendo el objetivo en Pakistán, convierte el actual cártel de prostitución en un doble maltrato de los derechos humanos que requiere una investigación urgente