"Syraq": el gran trueque del tripartito en los "Balcanes euroasiáticos"

13.09.2016

Por favor, diríjase a la Parte I para obtener información introductoria sobre esta serie y sobre la intención del autor con la misma.

Situación actual

Rusia:

Moscú obtiene su posición ventajosa en la región de su alianza con Damasco y de las relaciones de confianza con Bagdad. Rusia también tiene una relación tanto con los kurdos sirios como con los iraquíes, aunque la primera sólo se limita a los ataques aéreos anti-terroristas contra el Daesh, mientras que la asistencia material a los segundos está totalmente coordinada con Bagdad. La tripleta de relaciones que Rusia tiene con Siria, Irak y los kurdos le da una mayor cantidad de influencia diplomática y estratégica que a cualquier otro actor, ya que ninguna otra entidad tiene, como Moscú, relaciones positivas con los tres. En consecuencia, este estado de cosas hace que Rusia sea el actor más indispensable en "Syraq" (el neologismo occidental para referirse a la zona de combate combinada e interconectada sirio-iraquí).

Irán:

Teherán está tan cerca de Damasco como Moscú y más aún cuando se trata de Bagdad, pero tiene relaciones notablemente menos cálidas con el Gobierno regional kurdo (GRK) en Erbil, y ninguna en absoluto con los kurdos sirios. Irán apoya a los grupos de oposición PUK y Gorran contra el dominante PDK, a pesar de que superficialmente mantiene relaciones "normales" con Barzani. Eso podría estar cambiando, sin embargo, ya que el GRK alberga varios grupos terroristas kurdos que han lanzado una invasión de baja intensidad sobre Irán durante el mes pasado, y es sólo cuestión de tiempo antes de que la paciencia de Teherán se agote tratando con las excusas de Erbil. El líder del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, advirtió recientemente a sus homólogos kurdos que la integridad territorial de su país es una "línea roja" y que las fuerzas armadas reaccionarán como consideren necesario si esta invasión continúa.

Turquía:

Ankara es el dolor en el pulgar diplomático en la región, teniendo malas relaciones con todos los jugadores en "Syraq" y jugando el papel de alerón en los últimos cinco años. Las relaciones con Bagdad alcanzaron un mínimo importante cuando Turquía envió tropas al GRK con el ostensible pretexto de un "entrenamiento antiterrorista acordado de antemano", a pesar de que fue condenado por las autoridades centrales iraquíes como una invasión ilegal. En este punto, las relaciones de Turquía con el GRK merecen una aclaración, ya que de lo contrario puede resultar demasiado confuso seguirnos para algunos lectores. A pesar de la tensa historia de relaciones de Turquía con los kurdos, Ankara está muy cerca de Barzani, el gobernante PDK del Kurdistán iraquí, y es a través de esta relación que los turcos fueron escandalosamente 'invitados' al país (aunque fuera del ámbito de Bagdad, ergo por qué esto fue etiquetado como una invasión). El mayor temor de Turquía es la aparición de una entidad sub-estatal kurda en el interior de Siria, ya sea como miniestado "federalizado" o autónomo, ya que siente que esto le dará al PKK una base a todo lo largo de la frontera sur de Turquía, con la que podrían ampliar su actividad militante antiestatal.

EE.UU.:

Los EE.UU. tienen una influencia semi-hegemónica sobre Bagdad, a pesar de que está lejos de ejercer un control total sobre el país. Las numerosas milicias chiítas en Irak están alineadas con Irán, por lo que en su lugar Washington intenta contrarrestar esto apoyando a los grupos sunitas y al ejército iraquí, el último de los cuales también es apoyado por Teherán. Washington también está muy cerca de los kurdos y habitualmente los utilizan como intermediarios dentro de Irak, pero ahora también en Siria. En realidad, se puede decir que los EE.UU. tienen visiblemente una relación mucho más estrecha con los actores no estatales suníes y kurdos en "Syraq" (incluidos los grupos terroristas), que con sus contrapartes estatales en uno u otro país, y es precisamente por medio de este conjunto de relaciones sub-estatales transnacionales a lo largo de la frontera común, que Washington está preparando su escenario post-conflicto de continua interferencia "divide y vencerás".

Trueque” beneficioso para todos

Siria:

La única manera de resolver la guerra del terror en Siria es que Turquía cierre de inmediato su frontera con el país y evite el flujo de terroristas desde su territorio al de su vecino. Al mismo tiempo que esto, Turquía debe aceptar al presidente Assad como el líder democráticamente electo y legítimo de Siria que siempre ha sido, ya sea admitiéndolo directamente de forma pública, recurriendo a eufemismos, o "salvando la cara" continuando con su retórica. De cualquier manera, hay un cambio tangible en dos de estas direcciones desde hace mucho tiempo, aunque se puede presumir que el ritmo como de tortuga de Turquía se deba en gran parte al alto grado de presión de Arabia sobre el país, ya que Riad probablemente ordenaría a sus terroristas yihadistas hacer de Turquía la "próxima Siria" si Ankara girara lejos de ellos rápidamente, cerrando la frontera al instante. A pesar de ello, Turquía no tiene otra opción existencial sino hacer frente a esta amenaza cogidos del brazo con sus nuevos socios multipolares de Rusia e Irán, así que cuanto antes se mueva en esta dirección, mejor, aunque por el momento es comprensible (aunque no excusable, que es una gran diferencia) que esto tome su tiempo con el fin de establecer de forma proactiva las medidas defensivas internas necesarias para protegerse contra este próximo ataque. No obstante, Turquía no puede esperar demasiado tiempo para hacer esto, porque de lo contrario supondrá malgastar la confianza de sus recién descubiertos socios y, sin darse cuenta, hará que la situación sea aún más difícil para sí en el largo plazo.

Turquía tiene que volver a su forma de pensar pre-2011, mediante la cual identificó a Siria como un socio estratégico insustituible y tuvo una participación interesada en su próspero desarrollo. Sabiendo lo que se ha revelado en el pasado mes acerca de la profundidad de la penetración que la organización terrorista Fethullah Gülen (FETO) había logrado en el "estado profundo" de Turquía, es lógico suponer que la misma jugó un papel fundamental detrás del desastroso atractivo del neo-otomanismo en ese momento. Fue muy probablemente ayudado e instigado a sabiendas por el entonces ministro de Asuntos Exteriores y futuro primer ministro Ahmet Davutoglu, el autor del concepto fundamental de la "profundidad estratégica" del que más tarde se abusó para justificar esta agresión, aunque estas dos explicaciones de ninguna manera excusan a Erdogan por su complicidad personal en el plan anti-sirio en absoluto. Por el contrario, sirven para describir cómo el líder turco que una vez había abrazado a su homólogo sirio terminó traicionándolo y librando una sucia guerra híbrida sobre su pueblo por codicia geopolítica. Por otro lado, con el FETO limpiado del "Estado profundo" y con Davutoglu fuera de una posición de poder, Erdogan puede ahora dar los valientes pasos necesarios para rectificar la desastrosa y mortal política de su país hacia Siria, y hacer un intento por reparar de forma responsable sus pecados dando el paso esperado desde hace mucho tiempo de cerrar la frontera y adherirse de manera constructiva a cualquiera de las demás solicitudes de Damasco.

Irak:

En cuanto a Irak, la situación es infinitamente más complicada debido a la división trilateral de la geo-identidad en el país, con kurdos, chiíes y suníes, cada uno distribuidos en concentraciones mayoritarias sobre territorios concretos. Mientras que la "federalización" (la partición interna) de Siria todavía podría evitarse si Turquía se pone a la altura de la ocasión, deja de apoyar el terrorismo en su vecino del sur, y coopera con todas las peticiones de Damasco, es probable que sea imposible en este momento revertir lo que parece ser la fracturación inevitable de Irak. El autor no está abogando por el escenario del federalismo identitario, pero considera que no hay opciones alternativas en la actualidad para su actualización, siendo las únicas otras dos posibilidades la guerra civil o la secesión de cada unidad identitaria en estados independientes. Ante esta eventualidad adversa, lo más eficiente que el tripartito puede hacer es intentar manejarlo a la medida de sus posibilidades, utilizando cada actor sus fortalezas diplomáticos únicas para ayudar a mantener toda la entidad unida. Irán, obviamente, ayudará a los chiíes, mientras que Turquía podría tal vez trabajar para desplazar a los EE.UU. y a Arabia Saudita en las partes sunitas del país, aunque esto sin duda sería una ardua batalla y no es probable que produjera resultados tangibles de forma inmediata. No obstante, vale la pena intentarlo, y no hay ningún otro poder multipolar relevante con el potencial para competir con Washington y Riad en términos de poder blando con los sunitas.

Kurdos:

En cuanto a los kurdos iraquíes, aquí es donde el tripartito realmente tiene el potencial para brillar multilateralmente. El respaldo turco al PDK, combinado con el de Irán hacia el PUK y el Gorran, podrían unirse para formar un tándem de trabajo que estabilice la situación en el GRK y ejerca una influencia restrictiva en cualquier partido propenso a la independencia (en este momento es sobre todo el PDK), mientras que las pragmáticas relaciones de Rusia coordinadas en Bagdad con la entidad en su conjunto, podrían completar el apoyo que Ankara y Teherán den a sus actores partidarios. La situación de los kurdos sirios es de naturaleza cualitativamente diferente, pero también puede servir simple e igualmente como una causa unificadora para fortalecer el Tripartito ruso-iraní-turco. Las tres grandes potencias se oponen resueltamente a la declaración unilateral e inconstitucional de "federalización" (partición interna) de los kurdos, y cada uno tiene un interés en ayudar a Damasco a restaurar la soberanía de facto sobre la fronteriza región separatista.

No se sabe qué forma tomará o la naturaleza exacta de sus actividades, pero es obvio en este momento que Rusia, Irán y Turquía se están moviendo hacia una convergencia en este tema, y probablemente están deliberando entre ellos la mejor manera de abordar multilateralmente este nuevo plan geoestratégico asimétrico pro-estadounidense. Sin lugar a dudas, esto también se está haciendo consultando con Damasco, ya sea esto más admitido oficialmente o no, debido a lo delicado de las conversaciones conjuntas sirio-turcas (por no hablar de una posible acción militar coordinada), contra los kurdos pro-estadounidenses, y el verdadero objetivo es detener el surgimiento de un régimen subsidiario de Estados Unidos en la región que sería ferozmente hostil a la comunidad multipolar. Por lo tanto se espera que todas las partes afectadas aprovechen todos sus instrumentos diplomáticos sincronizadamente para evitar la independencia o la "federalización" de la entidad artificial al estilo de Kosovo que los EE.UU. han dado en llamar “Rojava” [Rojavayê Kurdistan, también conocido simplemente como Rojava, que significa occidente en kurdo], incluyendo la fuerza militar si es necesario como última "continuación de la política por otros medios".

Los escenarios oscuros

Tan optimista como podría ser sobre los marcos para llevar la paz a "Syraq" antes citados, lamentablemente hay un par de obstáculos principales que plantean todo un reto incluso para el más dedicado de los esfuerzos. El primero y más obvio es que los saudíes no cederán la influencia que han adquirido sobre las áreas sunitas ocupadas por terroristas de esta batalla transnacional, lo que siendo realistas significa que Turquía podría ponerse en riesgo de entrar en una prolongada confrontación subsidiaria con un reino en el que los que toman las decisiones están mal preparados o quizás incluso poco dispuestos a participar. La lucha geo-ideológica por los "corazones y las mentes" en "Sunistán" (término del autor para las zonas transnacionales de "Syraq" ocupadas por el Daesh), haría a Turquía la contraparte sunita del Irán chií en forma multidimensional empujando contra la influencia de Arabia en toda la región. La única manera de que este ambicioso intento tenga éxito es si hay plena confianza y coordinación entre Ankara y Teherán en la cooperación a largo plazo en la búsqueda de este bien mayor, aunque debido a la dureza de esta tarea, la cantidad de tiempo que podría tomar para dar resultados tangibles, y las consecuencias terroristas que esto inevitablemente traería a Turquía, no se puede suponer que Ankara esté de acuerdo con ello, por no decir nada acerca de su voluntad de sostener esta campaña de forma indefinida si decide seguir adelante con esto.

En la misma línea, Arabia Saudita y los EE.UU. podrían devolver el golpe contra el tripartito fomentando más la infiltración terrorista en el escenario desde el sur, a través de Jordania y Arabia Saudita, con el objetivo de insuflar un poco de vida extra a su fallido proyecto de "Sunistán". Mientras ya se ha sostenido que es probable que surja una entidad sunita "federalizada" en Irak tras la derrota del Daesh, todavía hay una gran probabilidad de que su contraparte transfronteriza pueda ser derrotada, y que la partición interna de Siria nunca tenga éxito, pero si las cosas no van según el plan y este proyecto geoestratégico se materializa de algún modo de facto o de jure, entonces se convertiría en un trampolín unipolar aún más importante en el Medio Oriente que uno armenio pro-occidental en el sur del Cáucaso. Paralelamente a esto, el apoyo estadounidense-saudí-israelí (denominado colectivamente como Cerberus) para una "federalización" del Kurdistán en el norte de Siria, representaría un equivalente menor, pero no menos importante, al "Sunistán", con ambas formaciones transnacionales sub-estatales representando el flanco ofensivo de los planes de Cerberus para la reingeniería geoestratégica de la región en medio de su retirada convencional. El objetivo es esencialmente empujar la frontera de Arabia hacia el norte hasta Turquía a través de esos dos proyectos interrelacionados, y luego separar Siria de Irak y abrir una brecha unipolar justo en el medio del "Nuevo Medio Oriente (multipolar)".

El último escenario oscuro relacionado que podría materializarse en la estela de la retirada de 'tierra quemada' de Cerberus, es que los kurdos iraquíes provoquen una guerra civil post-Daesh en su país después de su probable negativa a abandonar Kirkuk (y posiblemente incluso Mosul en ese momento), y en su lugar seguir ocupándolo como parte de su "federalización" o tal vez incluso de su dirigida independencia miniestatal. Los kurdos tomaron Kirkuk escandalosamente después de que el ejército iraquí huyera ante el infame avance del Daesh en el verano de 2014, y se han aferrado a él desde entonces debido a sus impresionantes reservas de petróleo. Mosul es igualmente estratégico para el GRK y también se encuentra en la periferia de su miniestado, por lo que es previsible que traten de repetir la ocupación de Kirkuk en la segunda ciudad de Irak si tienen éxito en liberarla del Daesh. A diferencia de su reputación amistosa en los medios de Occidente, la realidad detrás de los avances militares kurdos más allá de su patria tradicional es que practican con regularidad la limpieza étnica contra los no kurdos, así que mientras en los medios de comunicación occidentales triunfa la "amenaza" de la "venganza chií ' en contra de los habitantes de las ciudades sunitas ocupadas por el Daesh, el verdadero peligro en realidad descansa en los kurdos que tratan de limpiar a los árabes y desplazar más en su lugar a sus parientes sin estado. Es probable que no hagan esto a tan gran escala como lo hicieron anteriormente en el norte de Siria, pero sin embargo, si tienen éxito en apoderarse de una ciudad estratégica (sea o no con una limpieza étnica después, ya sea total o parcialmente), podrían no dejarla escapar sin pelear, ergo con la probable posibilidad de una guerra civil post- Daesh.