Sur de Asia: escenarios de la gran Eurasia

28.09.2016

El gran Bangladesh

Podría crearse un "Gran Bangladesh" si las fuerzas nacionalistas dentro o inmediatamente fuera del país buscan unir la diáspora étnica vecina, que en este caso incluiría a aquellos que están en el estado de Rakáin de Myanmar (comúnmente llamado "rohinyá" por los grandes medios de comunicación occidentales, tal y como como inventaron el término falso "kosovar" para justificar el escenario separatista en Yugoslavia/Serbia), el estado del noreste indio de Tripura (que ahora es de mayoría bengalí), otras partes de esta región que han sido afectadas por la inmigración ilegal bengalí, y el estado de la India de Bengala Occidental (lo que es más complicado, ya que sólo un tercio son musulmanes, mientras que los 2/3 restantes son hindúes y por lo tanto menos atraídos hacia Daca).

Insurgencias del noreste de la India

Las insurgencias que durante décadas se han estado librando en el noreste de la India podrían regresar con mayor intensidad y posiblemente unirse en una campaña separatista coordinada en toda la región contra Nueva Delhi, incomodado geopolíticamente, teniendo dificultades para acceder a este rincón del país. Aquí, los contornos más probables de conflicto son los siguientes:

Choque de civilizaciones:

Muchos de los habitantes del noreste de la India son cristianos, lo que podría poner a su población en desacuerdo con el Gobierno hindutva de la India (nacinalista hindú), y la población de musulmanes bengalís indígenas o inmigrada ilegalmente, especialmente si los elementos proselitistas cristianos agresivos, como los protestantes, los testigos de Jehová, y otros, adoctrinan a la gente del lugar en la violencia contra sus vecinos infieles. La religión también podría servir como un poderoso grito de guerra para algunos movimientos separatistas, dependiendo de a cuál de las tribus/grupos étnicos se apele (tales como los Naga).

Nagalim:

El estado indio de Nagalandia es sede de un movimiento muy activo de revisionistas que quieren forjarse lo que ellos llaman "Nagalim", que es la "Gran Nagalandia" o la entidad administrativa territorial unificada de todos los nagas. Sus defensores están divididos sobre si esto debe ser pacífica o violentamente, y si debe limitarse a obtener legalmente las tierras de otros estados vecinos en la India, o si se debe incluir a la población transfronteriza de Myanmar, donde los grupos rebeldes/terroristas relacionados residen en numerosos refugios seguros. Este problema es quizás una de las amenazas más acuciantes del noreste de la India.

Bodoland:

El grupo minoritario Bodo en el estado de Assam quiere su propia entidad separada dentro de la India, pero como esto no le ha sido concedido por medios legales, algunos de sus seguidores han recurrido al terrorismo en su lugar, siendo la acción más conocida la de diciembre de 2014, cuando más de 75 personas murieron en una serie de ataques coordinados.

Assam:

Este solía ser el estado más grande del noreste de la India, a la vez que ocupa casi toda la región, pero con el tiempo ha sido cortado hasta su tamaño actual, ya que fueron forjados diferentes estados de la Unión fuera de su territorio. Hay una posibilidad de que el reactivado nacionalismo assamés pudiera adoptar una forma militante si este grupo se siente más amenazado en el futuro, posiblemente por el Bodo, y si parece posible que Nueva Delhi ceda a sus demandas y recorte aún más el territorio de este estado para dar cabida a la inquieta minoría.

Gorkhaland:

El último escenario más probable de un conflicto en el noreste de la India no es en realidad dentro de la propia región, sino en el 'cuello de pollo' del Corredor de Siliguri del estado del noroeste de Bengala, que conecta el resto del país a las "siete hermanas'. La población local gorkha ha ido agitándose gradualmente por más derechos políticos y una representación por separado dentro de su país de origen, con el argumento de que los bengalíes étnicos los sometían y administraban injustamente sus asuntos. Se ha trabajado un sistema de autonomía local en el distrito de Darjeeling Hills, pero esto algún día podría no ser suficiente para satisfacer las crecientes demandas políticas, sobre todo si los parientes gorkhas transfronterizos del Nepal terminan ayudándolos en su causa (ya sea oficialmente a través de Katmandú, o informalmente a través de actores no gubernamentales como las milicias y las ONGs occidentales).

"Federalismo identitario” en la India

La India tiene un complejo sistema de gobierno que pone en práctica algunos principios federativos dentro de su formato de República unitaria, pero una ola de rejuvenecidas insurrecciones en el noreste podría dar lugar a que el gobierno central haga concesiones políticas a gran escala a estos estados, algunos de los cuales incluso podrían convertirse en autónomos en gran medida. El "virus" del "federalismo identitario” y/o la "separación política basada en identidades" podría estallar fuera de la zona de "contención" del noreste de la India y más allá del 'cuello de pollo' en el corazón del país, lo que podría conducir a intentos imitadores en los estados con mucha más diversidad identitaria, sobre todo si los rebeldes maoístas naxalitas toman esta causa por razones populistas. Si la India se somete a una versión del siglo XXI del Acta de Reorganización de los Estados Indios de 1.956, entonces podría encontrarse fundamentalmente transformada más en una "federación de identidades" y menos en una República unitaria, aunque este escenario, naturalmente, sólo será posible si existe una considerable presión desde el corazón de la península para que esto suceda.

La deriva dravidiana

La mayoría de las personas que viven en la región del sur de la India son dravidianos, hablan un lenguaje diferente al de sus contrapartes del norte, y tienen una diferente historia y composición étnica. Esta parte del país podría algún día a través de cualquier serie de circunstancias darse cuenta de que le gustaría, por su obvia separación de identidad, asumir significados políticos, lo que en un principio podría ver a los estados locales y a las organizaciones de la sociedad civil, consolidarse alrededor de la identidad regional y formar bloques de votación dentro del parlamento. El siguiente paso podría ser la creación de un partido político apoyando los intereses dravidianos/del sur de India, lo que podría llegar a ser más urgente en el caso de que el gobierno central lleve a cabo una serie de medidas políticas de división que se perciban (o se hagan percibir por la población con el apoyo de medios de comunicación y ONGs extranjeras) como contrarias a sus intereses regionales, necesitando por lo tanto la formación de un partido regional/identitario al estilo del Pakistán anterior a la independencia, que algún día podría establecer el escenario para un federalismo identitario o un movimiento secesionista.

La zona prohibida naxalita

El gobierno de la India ha estado luchando durante décadas ya contra los rebeldes/insurgentes maoístas naxalitas en el este de India, pero todavía no ha logrado desalojarlos de sus bastiones de apoyo en la jungla y en las regiones del interior ricas en recursos. Partes del país son esencialmente zonas prohibidas para el gobierno, en las que los agentes del orden y los militares saben que están en grave riesgo de perder la vida si hacen un movimiento equivocado. Mientras que el problema no está totalmente fuera de control en la medida que pueda parecer, sin embargo, esta rebelión/insurgencia ha demostrado una capacidad de resistencia impresionante, lo que implica que tiene el apoyo legítimo de la población local. Bajo las circunstancias de una amplia desestabilización en otras partes del país (ya sea a través del terrorismo, el separatismo, escaramuzas fronterizas, etc.), los naxalitas podrían aprovechar su oportunidad de oro para expandir su territorio e influencia y convertirse en una seria amenaza para el gobierno. Al mismo tiempo que otras crisis que ocurren en la India, esto podría ser suficiente para abrumar a las autoridades. Incluso si esto no sucede, Nueva Delhi eventualmente tendrá que aplastar la rebelión/insurgencia si quiere tener el pleno control dentro de sus fronteras, ya que no puede arriesgarse a que los naxalitas sean utilizados por una parte extranjera hostil como un elemento subsidiario en la India Oriental.

Bután como el nuevo Sikkim

El pequeño reino ermitaño de Bután está muy cercano a la India y lleva a cabo la mayoría de sus interacciones internacionales por medio de este país. El problema, sin embargo, es que está justo al lado de China también, y los ultranacionalistas en el poder en la India podrían reaccionar de forma exagerada si Thimbú se acerca más a Pekín por cualquier razón que pudiera llegar a tener, especialmente si esto se hace en respuesta al acoso de Nueva Delhi. En ese caso, la India podría tratar de diseñar el mismo tipo de circunstancias de anexión que desplegó en Sikkim en la década de 1970, con el fin de preparar el terreno para su anexión en la lógica de 'suma cero', que es la única alternativa para evitar que 'caiga a china' (que fue también la mentalidad que llevó a Nueva Delhi a anexionar Sikkim). Sin embargo, las cosas podrían no ir tan bien como anticipa la India, por lo que podrían tener que utilizar el pretexto de los grupos separatistas/terroristas anti-indios escondidos en las tierras bajas de Bután (lo que anteriormente ha ocurrido, en la década de 1990), con el fin de intervenir militarmente en sus asuntos y como el primer paso para la anexión pura y simple poco después.

Una Segunda Guerra Civil nepalí

Nepal está cerca de caer en una segunda guerra civil, aunque esta vez no entre monárquicos y comunistas (maoístas), sino entre los de las tierras altas y las tierras bajas. El problema es que la constitución del país de septiembre del año 2015 decretó que el Estado unitario podría degenerar en una federación, y que el pueblo “madhesi” alineado con la india (y sobre todo, los de origen indio, ya sean autóctonos nacidos o recientemente emigrados), comenzó casi inmediatamente a declarar su descontento con las fronteras propuestas. Querían su territorio de las tierras bajas como parte de una sola unidad latitudinal política, no repartido como parte de varias longitudinales, que también incorporaron las poblaciones de las tierras altas. El problema es especialmente grave debido a que algunos informes indican que los "madhesi" comprenden más del 51% de la población, y la India fue acusada de bloquear la frontera en apoyo de sus compatriotas aliados con el fin de presionar a Katmandú para que cambie las próximas delineaciones federativas.

Un compromiso fue finalmente alcanzado, mediante el cual se hicieron algunos cambios, pero queda por ver si van a ser actualizados en la práctica o no, lo que en esencia transformaría a Nepal en una federación de identidades de-facto parcialmente controlada por la India. La situación es muy explosiva y todos los lados tienen enconadas reclamaciones que están a punto de dejar salir físicamente, y el inicio de una Segunda Guerra Civil nepalí crearía posteriormente una crisis en las relaciones entre India y China, ya que ambas partes se apresurarán a apoyar a sus parejas en el conflicto. Nepal podría verse como el campo de batalla caliente subsidiario de la Guerra Fría chino-india, que podría extenderse muy fácilmente a través de cualquiera de sus fronteras y, por extensión, tener consecuencias internas muy reales para cada gran potencia. Debido a lo que está en juego, una Segunda Guerra Civil nepalí podría incluso preceder a una segunda guerra entre China e India también, por limitada que sea.

¿Jalistán como la próxima Cachemira?

Los seguidores de la religión sij han exigido una mayor autonomía de la India a largo plazo, y algunos incluso han ido tan lejos como para pedir la creación de su propio estado subnacional de Jalistán en su tierra natal, el Punyab. Esta parte del país se extiende estratégicamente a ambos lados de la frontera paquistaní, y es por lo tanto un área de cero compromiso de las autoridades centrales indias, a menos que, por supuesto, la situación socio-política se deteriore tanto que Nueva Delhi se vea obligada a un compromiso. En el caso de que el Movimiento Jalistán relance una campaña sostenida por sus intereses, es posible que la India reaccione de forma exagerada, viéndolo como un plan de Pakistán y la respuesta de Islamabad al no muy sutil apoyo de Nueva Delhi al separatismo baluchi.

El gobierno de la India ya es muy sensible a cualquier exhibición pública grave de nacionalismo sij desde que los partidarios de esta ideología asesinaran a la primera ministra Indira Gandhi en 1984, y el pueblo de la India ya tiene un historial que muestra una propensión a pogromos reaccionarios. Dependiendo del rumbo que pueda tomar un movimiento nacionalista sij reavivado, especialmente uno apoyado desde el extranjero aunque sólo sea por medios diplomáticos y medios de comunicación, hay una posibilidad de que Jalistán pudiera convertirse en la próxima Cachemira como el estado indio sobrereactivo, vertiendo tropas militares en la intranquila región fronteriza y, sin darse cuenta, poniendo en marcha un efecto dominó incontrolable que en última instancia va en contra de sus propios intereses, y desencadenando otra guerra de poder con su adversario vecino.

Pelea en Baluchistán

El primer ministro Modi se salió de su manera de incluir el Baluchistán pakistaní durante su intervención en el 69 aniversario de la independencia de la India, en una medida simbólica que fue universalmente entendida como significando un cambio importante en la política exterior de la India, a saber, el apoyo del separatismo baluchi como medio de perturbar la actividad del Corredor Económico entre China y Pakistán (CPEC). Esta es la primera vez que la India ha interferido abiertamente en los asuntos de su vecino, y siendo Baluchistán tanto de importancia estratégica como existencial para Pakistán, puede ser visto como una declaración de guerra asimétrica tanto contra él como contra su socio chino, el último de los cuales depende excesivamente de la estabilidad de la provincia con el fin de garantizar la viabilidad del CPEC.

Una escalada de la violencia en Baluchistán podría por lo tanto provocar algún tipo de respuesta directa o indirecta china en apoyo de la soberanía de Pakistán y/o contra la propia estabilidad interna de la India, y esto podría progresar muy fácilmente hasta un brote involuntario de guerra en el subcontinente. Como una proyección más suave, sin embargo, los disturbios baluchis en Pakistán podrían derramarse a través de la frontera con la provincia iraní de Sistán y Baluchistán, que podrían entonces tener el efecto de poner en peligro la terminal de Chabahar del corredor norte-sur financiada por la India, y crear complicaciones en todos los caminos "aguas abajo" de esta línea logística. En diversos grados, esto podría producir una interrupción del comercio tan lejos como en Rusia y Europa Occidental, dando así a todos los socios tangenciales en este proyecto un interés en lo que está sucediendo y motivando su participación para resolverlo.

Saraikistán provoca una guerra civil en Pakistán

Hay un movimiento creciente en Pakistán por la región sur del Punyab para que le sea dada su propia condición de Estado en el país, con el fin de contrarrestar la prevaleciente (y algunos podrían decir, excesivamente dominante) influencia de la élite punyabí. Saraikistán, como sería llamada la entidad provisional, podría dar lugar a una distribución más equitativa del poder político-administrativo dentro de Pakistán, pero en consecuencia, también representaría una transformación fundamental de la estructura existente en el país debido a las consecuencias irreversibles que tendría. Después de casi 70 años de ejercicio de hegemonía interna para bien o para mal, el Punyab finalmente sería “cortado a su medida”, conduciendo a la dispersión de las decisiones desde el centro nacional hacia la periferia, y abriendo espacio para una coalición de estados “anti-Punyab”.

Por consiguiente, poco después pueden hacerse llamadas para codificar la recién descubierta influencia de las provincias vis-à-vis, del anteriormente incontestable dominio del Punjab, y devolver a Pakistán a una federación de identidades, que en este caso podría debilitarle considerablemente, animando a la India al mismo tiempo a tomar medidas más agresivas contra su rival en el preciso momento en el que es más vulnerable. Por tanto, la descentralización de Pakistán a través de la creación del estado de Saraikistan podría provocar la involución de pleno derecho del país, que incluso podría poner en marcha un golpe militar con los generales luchando por salvaguardar la soberanía del país frente a la esperada agresión durante este período de transición fundamental, y/o precipitar el estallido de una guerra civil entre los centralistas punyabís y los federalistas periféricos (que en la mayoría de los casos, probablemente incluirá a Baluchistán).

La Ruta del Algodón

La India se siente en peligro por la nueva ruta de la seda de China y ya está ideando una contraestrategia para competir con ella, una que previamente se ha denominado la "Ruta del algodón" y que fue explorada con más en detalle en un texto anterior del autor sobre este tema. La India tiene pocas trayectorias principales geo-económicas que se espera adopte al mismo tiempo, empezando por el este en la ASEAN y moviéndose hacia la derecha hacia Europa Occidental:

Ley de Oriente:

Modi evolucionó la política de "Mirar hacia Oriente" de su predecesor a una de "Ley de Oriente" y, en consecuencia, ha materializado unos planes concretos de cómo podría proceder. La India ya está llevando a cabo la carretera trilateral entre ella misma, Myanmar y Tailandia, que conectará directamente el país al mercado de la ASEAN a través de las inquietas provincias del noreste, por tanto, anunciando irónicamente cómo este rincón históricamente marginado de la India se ha convertido ahora sorprendentemente en su plataforma de vanguardia de lanzamiento para el futuro.

El marco de la BIMSTEC (Iniciativa de la Bahía de Bengala para la Cooperación Multisectorial, Técnica y Económica), representa las ambiciones globales de la India para consolidar su posición en el sur de Asia, mientras se integra ella misma y sus instituciones con Myanmar y Tailandia más estrechamente, lo que le otorga una posición fuerte en el continente ASEAN y formaliza su influencia en el bloque.

La iniciativa sub-regional BBIN (Bangladesh, Bhután, India, Nepal), está destinada a reforzar el núcleo hegemónico de la India en la región y asegurar la posición de Nueva Delhi, en el caso de que se permita al corredor BCIM, que implica a China (Bangladesh, China, India, Myanmar), proceder en su vecindario.

Mientras todo esto está pasando, India, naturalmente, también persigue conexiones marítimas con el ASEAN insular, en particular con su socio histórico-cultural de Indonesia, intentando conectar a los dos gigantes emergentes en un sistema de compleja interdependencia económica mutua, que más tarde podría elevarse a una anticipada alianza estratégico-militar anti-china.

El Océano Índico de isla en isla:

Figurando en lugar destacado en la gran estrategia de la India, está su ambición de control o de ejercer una influencia decisiva sobre todas las naciones de las islas del Océano Índico, lo que incluye a las Maldivas, Sri Lanka, Seychelles, Comoras y Madagascar. Las dos más cercanas al continente Indio (Maldivas y Sri Lanka) ya se encuentran vinculadas a Nueva Delhi en variados pero crecientes grados, mientras que los otras tres son escenario de la competencia entre la India y China, en particular las Seychelles.

Como parte de su estrategia para convertirse en una gran potencia en el ampliamente extenso Rimland del Océano Índico, la India también se embarcará en una campaña de modernización naval masiva que probablemente será asistida por los EE.UU. en un alto grado. Todo el objetivo en lograr el liderazgo en los mares y en las islas es controlar las Líneas marítimas de comunicación (SLOC), de las que depende el comercio chino-europeo y complementar las estrategias anti-chinas obstruccionistas del mundo unipolar en el Mar del Sur de China.

La línea roja:

Los imperialistas británicos siempre soñaron conectar el norte de África y el sur con una línea de ferrocarril, pero la India de hoy hubiera preferido que China construyera este tipo de proyectos de infraestructura conectivos y luego simplemente 'aprovecharse' de ellos para lograr la máxima ventaja rentable estratégica. Pekín está construyendo un sistema de redes ferroviarias internacionales, específicamente en la Comunidad del África Oriental (CAO, que tiene previsto integrarse en una federación en un momento indeterminado en el futuro), lo que podría ser muy útil para la estrategia económica de la Ruta del algodón de la India.

Ya un importante socio comercial para todos los países de África Oriental, Nueva Delhi podría utilizar las inversiones de Pekín con el fin de profundizar su propia influencia y competir con China en sus propios nodos de la Nueva Ruta de la Seda. Con el tiempo, ya que toda la parte oriental de África, desde Egipto a Sudáfrica, se fusiona multidimensionalmente con el centro de gravedad global de la India-Océano Pacífico, es probable que la India tome ventaja de su posición para poder incrustarse más a lo largo de la línea roja de África y convertir la totalidad de sus respectivos países en aliados, potencialmente, incluso en contra de china.

El Corredor Norte-Sur:

Mucho se ha discutido en Rusia sobre el potencial que el Corredor Norte-Sur tiene para beneficiar la integración pan-euroasiática, y si se completa con éxito, entonces el comercio del sur de Asia y de Europa occidental estarían vinculados entre sí por medio de Rusia, Azerbaiyán e Irán. Este es un sabio movimiento de parte de la India, ya que atrae a dos grandes potencias directamente a su órbita, y les da un interés en apoyar no sólo este proyecto en particular, sino también a la India en términos más generales, especialmente ya que Nueva Delhi se prepara cada vez más para una confrontación asimétrica con China. Ni Rusia ni Irán se espera que 'tomen partido', pero Nueva Delhi probablemente atribuye esto menos al sabio pragmatismo y más a su deseo egoísta de sacar una ganancia igualmente tanto de la Nueva ruta de la seda como del Corredor Norte-Sur.

Pastunistán como punto débil de Pakistán

Los pastunes son el grupo étnico más populoso de Afganistán, pero en realidad hay muchos más viviendo en Pakistán que en cualquier otro lugar del mundo. Esto se debe en gran parte a la arbitrariedad de la línea Durand de la era imperial, que fue trazada dividiendo esta (ahora) comunidad transfronteriza hace más de un siglo, y sigue siendo un pararrayos de controversia incluso en la actualidad. Es un hecho interesante que la mayoría de los talibanes paquistanís, y de los insurgentes en general que operan fuera de las Áreas Tribales bajo Administración Federal (FATA), a lo largo de la frontera con Afganistán, son pastunes étnicos, lo que demuestra que los deseos etno-nacionalistas en realidad podrían ser una fuerza motriz tan fuerte para ellos como lo es el Islam extremista.

El escenario de este modo se puede construir mediante el nacionalismo pastún transnacional convertido en un grave problema para la integridad territorial de Pakistán, especialmente si está secretamente apoyado por los rivales de Islamabad en Kabul y Nueva Delhi. En el caso de que el equipo de India y Afganistán apoye esta empresa y, posiblemente, incluso la de Baluchistán, entonces se trataría de una horrible pesadilla para Pakistán y socavaría gravemente la proyección exterior de su poder en su lucha por mantener su propia integridad territorial en medio de graves amenazas urgentes en su contra. Pastunistán es más importante para Pakistán que Baluchistán, principalmente debido a la cercanía de la amenaza que supone para la capital de Islamabad, y al hecho de que ya ha sido un problema activo desde hace algún tiempo, pero la fusión de ambas crisis en una estrategia singular de desestabilización anti-paquistaní sería lo peor que podría pasarle al estado.

Bangladesh se convierte en Bangla-Daesh

El superpoblado país de mayoría musulmana de Bangladesh ha estado bajo presión islamista durante el año pasado, con el Daesh reivindicando la responsabilidad de varios ataques terroristas de alto perfil desde el pasado otoño. El autor pronosticaba en un artículo el año pasado para Sputnik cómo este país del sur de Asia podría convertirse en un nuevo punto de acceso terrorista en el futuro próximo, uno que pondría en peligro inmediato la estabilidad de la India y que representaría una amenaza crítica para las ya inquietas provincias del noreste. Uno de los factores que contribuye a un futuro aún más incierto en el país es la rivalidad política entre dos partes principales de Bangladesh, cada una acusando a la otra de avivar los disturbios para obtener ganancias políticas.

Objetivamente parece como si el grupo de la oposición amigo de Arabia (y posiblemente aliado de EE.UU.) estuviera trabajando con estos y otros terroristas con el fin de debilitar al gobierno y crear las condiciones para un cambio de régimen "democrático" o violento, por lo que con tales factores motivadores, no es predecible que la amenaza terrorista vaya a desaparecer pronto en cualquier momento.

Por el contrario, cuanto más inestable se haga Bangladesh más descenderá de una república secular a un afligido estado terrorista pilotado por islamistas, y mayor será su utilidad estratégica al ser utilizado como una herramienta de presión o chantaje geopolítico contra la India. Bangladesh es también un socio clave de China en la Nueva Ruta de la Seda, por lo que sus problemas internos podrían conducir por extensión a repercusiones internacionales para la gran estrategia china. Si Bangladesh, en efecto, se convierte en Bangla-Daesh, entonces podría lanzar toda la región del sur de Asia al caos y afectar a todas las áreas habitadas por bengalís incluso fuera de sus fronteras (Bengala Occidental, Tripura, estado de Rakhine).

Sri Lanka, en el limbo

A pesar de derrotar finalmente a los separatistas tamiles en 2009 después de una sangrienta guerra civil de décadas de duración, Sri Lanka se encuentra bajo presión por sus “socios occidentales”' para hacer más por integrar y asimilar el extremo norte del país recientemente reunificado. Aunque todavía no sugerido como una solución seria, esto obviamente podría tomar la forma de reivindicaciones federalistas por los tamiles y sus patrones internacionales, especialmente la India, lo que podría suponer la ventaja de tener un pequeño estado intermediario perpetuamente a favor de Nueva Delhi en el interior del país. Los tamiles del sur del estado indio de Tamil Nadu ya tienen extensos contactos transfronterizos con sus parientes insulares en Sri Lanka, por lo que la devolución de esta parte de la isla a una entidad Tamil inevitablemente trabajaría a favor de la India en la profundización de su influencia sobre su vecino, con el deseo conductor, por supuesto, de evitar que China controle totalmente el país (un pensamiento que siempre logra asustar a los estrategas de la India).

Las divisiones políticas entre los partidarios del ex presidente Rajapaksa y el actual líder Sirisena (vistos como más occidentales y amigos de India que su predecesor pro-chino), podrían crear una abertura para que esto suceda si es hábilmente explotado en la dirección "correcta". Ya que Sri Lanka retrocede desde el poderoso Estado centralizado que era bajo Rajapaksa (que, todo hay que decirlo, perdió por un estrecho margen frente a su rival en las elecciones de 2015), a uno que prospectivamente podría estar más libremente descentralizado y tal vez incluso federalizado, podrían surgir de nuevo divisiones de identidad incluso más profundas que la tamil-cingalesa, y causar una brecha aún más amplia dentro del país, socavando su estabilidad y transformándolo en un campo de batalla de poder entre la India y China. Un brote de la violencia aquí podría tener un impacto negativo en el sur de la India y crear de forma innecesaria un frente que distraiga la atención de Nueva Delhi para centrarse en un momento en que está más preocupada por el desmantelamiento de Pakistán mediante intermediarios y por "actuar en oriente" para contrarrestar a China.

La guerra subsidiaria para terminar todas las guerras subsidiarias

India y Pakistán parecen estar en un rumbo de colisión inamovible, aunque no necesariamente uno en el que cual se enfrentan siempre directamente. Más bien, cada lado está preparado para apoyar una dispersión de los movimientos separatistas dentro del otro en una guerra de poder total para desmantelar existencialmente a su rival y quitarlo del campo de juego geopolítico para siempre. Este giro de los acontecimientos con razón podría ser descrito como uno de los más peligrosos y perjudiciales a nivel mundial debido a lo que está en juego, y tiene el potencial real de atraer a otras grandes potencias, ya que todo el mundo compite por el botín geoestratégico del sur de Asia.

Por un lado, Pakistán podría promover la insurgencia en Jalistán, las siete hermanas, y entre los naxalitas, mientras que la India podría hacer lo mismo con Baluchistán y Pastunistán.

La guerra fría chino-india que incipientemente ha estado calentándose durante el año pasado también tendrá un lugar central en el deseo mutuo de India y Pakistán de desmantelar al otro, con este conflicto asimétrico superficial bilateral ampliado para incluir a China y, por tanto, atrayendo al juego a todo el sur de Asia. India y Afganistán podrían alinearse en contra de China y Pakistán, y las situaciones latentes en Nepal y Myanmar podrían demostrar su valía para ser espacios de batalla reales de "guerra caliente" en los que se enfrentarían los intermediarios de Nueva Delhi y de Pekín. Esto haría toda la región fronteriza del Himalaya entre ellos igualmente tensa y potencialmente incluso militarizada, como la zona desmilitarizada entre Corea del Norte y Corea del Sur. A lo largo de la periferia del subcontinente indio, Sri Lanka es una incertidumbre en este momento, mientras que Bangladesh es el último comodín, ya que esto podría descender a Bangla-Daesh y barajar totalmente la baraja de cartas estratégica.

Las Maldivas, las Seychelles y las Comores serían importantes debido a su función de SLOC [líneas de código fuente] para facilitar el comercio indio-chino de Asia a Europa, aunque debido a esto, la naciente marina de guerra de cada gran potencia asiática se acoplará de manera diferente a la competencia por ellas, ya que experimentan con nuevas formas de proyección de poder. China sería especialmente desfavorecida debido a la distancia geográfica con la que tendría que operar, a pesar de que la marina de guerra de la India está comparativamente menos equipada para hacerlo incluso en su propia "región de origen ', así que las probabilidades en ese sentido podrían estar igualadas. África oriental representaría el recurso futuro y el mercado base para ambas partes, pero probablemente no sería el escenario de ninguna intensa rivalidad propensa a los conflictos entre ellas, a pesar de ser un elemento clave para el futuro sostenible a largo plazo de ambas.

En cierto sentido, la configuración estratégica en Asia del Sur y el más amplio Rimland del Océano Índico se asemeja algo a Europa en vísperas de la Primera Guerra Mundial, incluyendo África como una ubicación periférica de la rivalidad, aunque, no obstante, un importante contribuyente a los acontecimientos que más tarde estallaron. Teniendo en cuenta este equilibrio de fuerzas y la alineación regional predicha, se prevé que los EE.UU. y Rusia actuarían como los equilibradores últimos entre la India y China, con Moscú mucho mejor posicionado para hacer esto que Washington debido a la confianza casi igual que ha cultivado con ambos lados. Los EE.UU. son parciales y respaldan claramente a la India, mientras que Rusia no juega ningún tipo de juego, aunque para los EE.UU. lo ideal sería crear una serie de controversias que debiliten las relaciones ruso-indias con antelación a este gran enfrentamiento por poderes, y dividir así el futuro conflicto en los campos claramente discernibles de Rusia-China y Estados Unidos e India. Por lo tanto, a pesar de que no les afectará directamente, Rusia y los EE.UU. podría decirse que son posiblemente dos de los actores más importantes de todo este conflicto debido a los papeles únicos que pueden jugar por medio de la India y China, por tanto, en cierto sentido, hacer una guerra fría chino-india en el Rimland del Océano Índico conlleva los pesados matices de una ruso-estadounidense.