'Spasiba' señor Putin

29.03.2018

Los chicos del coro no cejan en sus calumnias. ¡Qué buenos son los padres salesianos que nos llevan de excursión! ¿Dónde? Al limbo europeísta. No sé de nadie en los medios de intoxicación de nuestro país que no haya zurrado a Putintras su apabullante éxito en las elecciones rusas. De intoxicación, digo, porque la veracidad y la independencia están tan huidas de España como Puigdemont. Las grandes corporaciones financieras, los replicantes y hombres pancarta de la corrección política, los nietos bitongos del mayo francés, los frailes mendicantes de las oenegés, las ubérrimas tetas de la publicidad institucional, los gorrones de los organismos internacionales, los repartidores de los cuponazos del sistema de subvenciones, los teólogos de la democracia y el pensamiento único, la quinta columna del islamismo, el hillarysmoy el obamismo, los piratas y negreros del éxodo protagonizado por la inmigración, los sátrapas de Bruselas, los lores,  los comunes y las tropas de choque de la corrupción están entregados en cuerpo, alma (negra), chequera y agitprop a poner a escurrir a Putin, que a más del ochenta por ciento de sus compatriotas y a mí nos parece el mejor político del mundo, el único que de verdad gobierna en vez de pastelear, pronuncia «las palabras viejas» de Antonio Machado «que han de volver a sonar», defiende la civilización europea nacida de la Hélade, Roma y la Cristiandad, planta cara al terrorismo yihadista en Siria y recupera, a mayor gloria de Tolstoi, Dostoievski y Solzhenitsyn, los valores y las tradiciones de esa Santa Rusia que en otros tiempos mereció el calificativo de Tercera Roma y salvó a Europa de las embestidas mongolas, tártaras, otomanas y nazis. Mi enmienda, en este caso, lo es a la totalidad. No consigo entender el mecanismo de sumisión a las consignas impartidas por el establishment de colegas con los que comparto muchas cosas. ¡Rabia, rabiña, compadres! Vuestros aspavientos de molinos manchegos frente a la quijotesca evidencia de que ningún otro gobernante del ancho mundo goza hoy del apoyo que los gobernados prestan a Putin son tan inexplicables como ridículos. No me creo ni una sola de las patrañas que le adjudicáis. Si yo fuese ruso, el patriarca del Kremlin habría conseguido un voto más. El mundo va a cambiar de base, cantaban los comunistas, felizmente desaparecidos por el sumidero de la historia. Por fin tienen razón. Spasiba, señor Putin. Y thank you, míster Trump.