Razones de la Guerra en Siria

17.05.2018

Estamos en el séptimo año de la guerra en Siria y Bashar al Asad no ha caído, los grupos rebeldes opositores se han desenmascarado y han dejado ver su verdadera cara yihadista. Rusia, Irán y Hezbollah (entre otros grupos armados y estados) están librando una guerra definitiva contra el terrorismo, tal vez la única guerra real contra el terrorismo desde que se acuñó el término tras el 11S mientras Israel, Turquía, Arabia Saudí y otros estados de Oriente Medio mantienen su apoyo firme hacia los terroristas con el apoyo de la OTAN y, particularmente, Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

Para poder analizar esta guerra más allá de las situaciones bélicas, violaciones del Derecho Internacional Público, de los Derechos Humanos o del drama humanitario debemos ser capaces de reflexionar sobre la información que nos ha llegado a través de los canales informativos de Occidente. Tal vez este es el cuadro menos estudiado de todo el conflicto.

En primer lugar no se han desplegado periodistas, corresponsalías o enviados de guerra sino que, toda la información que ha ido llegando a Occidente ha venido a través de redes sociales, elementos dudosos y organizaciones opositoras, cuando no directamente apéndices de grupos terrroristas.

Los medios de información han tenido como objetivo no contar la realidad de la guerra sino realizar un constante acoso y derribo contra el Presidente de Siria, Bashar al Asad, usando infundadas acusaciones parecidas a las usadas contra Saddam Hussein o Muammar el Gadafi. Hablando de los inexistentes “rebeldes moderados” que, si los hubo, fueron aplastados por los mismos islamistas financiados por los países “defensores de la paz y la democracia en Siria”.

Al mismo tiempo, se ha dado cobertura a grupos como los Cascos Blancos (White Helmets), que falseaban ataques y que, además, formaban parte de las redes y estructuras de las regiones que se encontraban fuera de las zonas bajo control del legítimo gobierno de Bashar al Asad ergo eran grupos de voluntarios al servicio de los poderes paralelos aparecidos en las zonas perdidas. (Zonas controladas por los terroristas de las FSA, Al Qaeda o Estado Islámico).

Antecedentes de la guerra

Programa nuclear sirio, durante la primera etapa del gobierno de Bashar al Asad se inició un programa nuclear secreto con el apoyo de Irán y Corea del Norte que pretendía crear una serie de centrales para uso civil que serviría para abaratar los costes de la energía en un país que necesitaba modernizar su infraestructuras (anticuada) y satisfacer la demanda energética en un país con bastante población.

Debido a la situación en Oriente Medio y su relación con Israel, Arabia y los Estados Unidos, el programa se mantuvo en secreto hasta que fue filtrado al Mossad, que inició una campaña de reconocimiento y encontró la central casi terminada.

El silencio tecnológico que permitió a una obra de semejantes características llegar hasta tal grado de desarrollo sin ser detectado por los servicios de inteligencia occidentales fue ideado por el general sirio Mohamed Suleimán que, con el apoyo de Bashar al Asad, dirigía el programa.

Las fuerzas aéreas israelíes, el día 5 de septiembre de 2007, atacaron y destruyeron la central nuclear pero el general Suleimán continuó con el proyecto, lo que provocó su asesinato por los asesinos del Kidon (unidad de élite de asesinos del Mossad) el día 2 de agosto de 2008 en la ciudad de Tartous.

Altos del GolánIsrael tiene un contencioso con Siria debido a la anexión por la fuerza (y en contra del Derecho Internacional Público, la Doctrina Stimson e, incluso, el principio del Utis Possidetis Iuris) debido a la conquista de los Altos del Golán a Siria en la Guerra de los Seis Días, territorio ampliado durante la Guerra del Yom Kippur.

Israel, inicialmente, deseaba usar los Altos del Golán con Siria de la misma forma que usó el Sinaí con Egipto, es decir, como un canje a cambio del reconocimiento del Estado de Israel y el inicio de relaciones diplomáticas que ayudarían a reconocer la legitimidad del gobierno israelí sobre los territorios que ocupan, apuntalando la ocupación de Palestina.

El gobierno sirio de Hafez al Asad, primero, y de Bashar al Asad, después, se negaron a mantener relaciones o reconocer la legitimidad del estado de Israel aunque eso significara no recuperar los territorios que, de iure son parte de Siria pero de facto son parte de Israel donde, además, ya existe un avanzado plan de colonización y judaización de un territorio estratégico por los recursos naturales. (Particularmente el agua dulce que sirve para consumo humano de la población israelí y para la industria vinícola, ya que la región de los Altos del Golán es el centro de esta industria en Israel).

Al mismo tiempo es una zona militarmente estratégica que, fortificada como está, hace muy difícil la penetración del territorio israelí desde Siria, de hecho quién tenga el control de esta zona tiene a su merced las llanuras israelíes o las llanuras sirias. Se puede llegar sin muchos problemas tanto a Damasco como a Tel Aviv.

También sirve como atalaya a la hora de contener o avanzar en territorio libanés, y más ahora con la presencia de Hezbollah.

Para Israel la caída de Bashar al Asad significaría sumir a Siria en una guerra interminable, como ocurrió con Afganistán tras la caída de los socialistas y el inicio de la guerra civil entre las facciones comandadas por Abdul Rachid Dostum y Sha Masud contra los talibanes del Mulá Omar y los muyahedeen de Osama Bin Laden.

Sumir a Siria en el caos significaría un país descabezado y sin capacidad militar ni diplomática para poder reclamar estos territorios usurpados, es más, ni siquiera para poder realizar una labor de oposición a la anexión por la fuerza de los Altos del Golán.

Apoyo a Hezbollah y resistencia palestina, las relaciones entre la resistencia palestina, a pesar de las tensiones entre Yasser Arafat y Hafez al Asad, ha sido siempre buena y los palestinos han encontrado en el gobierno sirio un apoyo constante y estable en el tiempo. Las ayudas recibidas por la OLP (y especificamente Fatah) por parte de Siria es una realidad, así como el apoyo y protección recibidas por los líderes de Hamás (Jaled Meshal específicamente) por parte del gobierno sirio cuando residían en Damasco (ahora residen en Qatar), ha sido siempre muy incómodo para Israel.

También ha sido muy incómodo para Israel la relación entre Siria y Hezbollah. Debemos entender que Hezbollah (que es un estado dentro del estado libanés) nunca ha tenido una relación de sumisión hacia el gobierno sirio sino que, siempre, han sido unas relaciones bilaterales perfectas coordinadas en el tiempo, con largo recorrido histórico y con unos intereses comunes tanto en la causa palestina como en la gestión de la política y seguridad internas y su estructura diplomática exterior.

Para Israel derrocar al Baaz y sumir a Siria en el escenario que se vivió en Iraq desde el año 2003 es la única manera de detener tanto la creciente influencia de Irán en Oriente Próximo (y cada vez más cerca de sus fronteras), debilitar a Hezbollah para poder derrotar a la milicia y asestar un golpe casi definitivo a la resistencia palestina.

Debemos tener en cuenta que la caída de Bashar al Asad significaría esto y mucho más ya que Hezbollah e Irán perderían su cohesión territorial a través del “pasillo chiita” (Irán, Iraq, Siria y Líbano) debilitando tanto a Hezbollah como a Irán, que perdería influencia a favor de Arabia Saudí (su mortal enemigo). Rusia perdería también su influencia, quedando reducida a Irán y a ciertas relaciones diplomáticas limitadas con Israel y perdería el puerto de Tartous, punto de amarre de la flota rusa del mediterráneo y punto de embarque de los barcos petroleros y metaneros rusos que cargan gas y petróleo desde Irán.

Los estados soberanos tienen libertad para tener relaciones comerciales con los países que deseen y no pueden ser forzados a cambiar sus líneas internas debido a que la elección de los socios comerciales forma parte de la soberanía y libertad de los estados y cualquier forma de presión (diplomatica o militar) para revertir la situación es una injerencia ilegal en los asuntos de los estados.

Siria tiene una serie de acuerdos de pase de oleoductos y gasoductos desde Irán, aprovechando los territorios de la media luna chiita (que ya expliqué qué países eran arriba), eso significa que los beneficios del comercio del gas y el petróleo vendido por Irán y transportado desde el país persa hasta Siria redunda en estos estados (cuyas compañías petroleras no tienen participación privada).

Siria no es un paso importante en las rutas petroleras…para Occidente, sin embargo en el año 2000 Qatar planificó un gasoducto que extraería gas del pozo petrolífero de la South Pars qatarí y lo llevaría hasta Europa atravesando Arabia Saudí, Jordania, Siria y Turquía pero el gobierno sirio se negó y, en su lugar, aceptó un proyecto que llevaba gas desde la South Pars iraní a través de Iraq hasta Siria y allí en Tartous era cargado por metaneros rusos.

El acercamiento del gobierno iraquí postsaddam a Irán significó la existencia de un tapón que controlaba todas las rutas de suministro desde los países de la península arábiga (Arabia Saudí, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos etc…) hasta Turquía y de ahí a Europa.

Eso significaba el nacimiento de un gran bloque opositor que aislaría a estos países y los dañaría seriamente en el comercio del petróleo y el gas, lo que sería casus belli debido al daño economico que podrían sufrir estas monarquías teocráticas. La caída de Bashar al Asad, del Baaz y su sustitución por un gobierno afín (o la disolución del estado, como ocurrió con Yugoslavia y que está dejandose ver como una alternativa con el creciente poder de los kurdos en las regiones del Kurdistán sirio) facilitaría una ruta de tránsito que uniría estos países con Turquía, asegurando la ruta comercial y debilitando economicamente a estos países de la media luna chiita y, por ende, a Rusia. La influencia rusa a nivel comercial en el área del transporte del gas y el petróleo en Siria es bastante amplio.

No olvidemos que, desde el inicio de las sanciones a Siria, el gobierno no ha comerciado con petroleo ni gas. El único petróleo y gas sirio que ha sido comerciado lo fue en el mercado negro por parte del Estados Islámico que se financió expoliando esta riqueza natural del pueblo sirio y vendiéndolo a países como Israel a través de Turquía.

Ahora hablaremos de la ruta marítima. Los barcos petroleos y metaneros que salen de la costa oeste de Arabia Saudí deben cruzar el canal de Suez, los que salen del golfo pérsico deben rodear la península arábiga, entrar en el mar Rojo y cruzar el canal de Suez también. El control de la costa siria permitiría cargar estas riquezas y sacarlas directamente del mediterráneo poniendo proa al estrecho de Gibraltar (como se hace por parte del gobierno sirio y de sus legítimos socios comerciales).

Conflictos por el agua con Turquía,el conflicto por los recursos naturales es una relidad, ya hubo guerras y conflictos por el petróleo, gas o los diamantes pero, ahora, existen conflictos por el agua. He comentado arriba la importancia estratégica de los Altos del Golán por sus recursos acuáticos pero, en esta ocasión centraré mi exposición en la tensión que, desde los años noventa, se cierne entre Turquía y Siria por el control del agua y su relación con el Estado Islámico.

En Turquía se encuentran las fuentes y primeros tramos de los ríos Tigris y Éufrates, que pasan por Siria y llegan hasta Iraq, estos ríos son auténticas arterias que fertilizan y permiten el riego de los campos de cultivo y el uso del agua para el consumo humano o las labores industriales. El control del agua es, por tanto, de vital importancia y el tratamiento desleal puede ser casus belli.

Siria siempre tuvo, en las regiones del este y el norte, problemas de riego y sequías que azotaban la producción alimenticia y no permitía un correcto desarrollo financiero ni en las grandes ciudades ni en el campo. En el año 1968 se inició la construcción de la presa Taqba que dio origen al lago Assad. Este lago artificial embalsaría todo el agua necesaria para suministrar recursos de riego para los campos de la región de Raqqa, esto significó una revolución en el campo debido al aumento de las tierras cultivables, lo cual atrajo a miles de trabajadores y jornaleros tanto árabes como kurdos de las zonas del norte a estas regiones. El aumento de los campos de cultivo significó un aumento del trabajo, de la infraestructura de transporte y aumentó la importancia y riqueza de la ciudad de Raqqa lo que trajo la revolución a la ciudad aumentando considerablemente el número de habitantes y de las actividades comerciales. Fue uno de los grandes triunfos de la era de Hafez al Asad.

La llegada de los kurdos aseguraba su inclusión en la sociedad siria y una mayor estabilidad, los sunitas de estas regiones apoyaron fervientemente a Hafez debido a que el nivel de vida había aumentado considerablemente.

Turquía, en los años ochenta y noventa comenzó, a pocos kilómetros de la frontera siria, una serie de faraónicas obras. En total 22 presas que formarían parte de la cadena de embalses Atatürk, con ello intentarían estimular el campo del sur de Turquía, aumentar la producción agrícola y sacar a los kurdos de los pueblos hacia las grandes ciudades, reproduciendo el logro de la revolución de Hafez al Asad veinte años antes, sin embargo eso significaba que los sirios se verían afectados y no podrían disponer de tanta agua, afectando a la zona de Raqqa. La peor parada sería Iraq.

Los sirios tenían claro que si la gestión del agua por parte de Turquía iba a desestabilizar el país, atacarían. Tanto Damasco como Bagdad considerarían la presión política a través del control del agua como casus belli.

El miedo paró con la firma de un tratado en 1987 en la cual el gobierno de Ankara se comprometía a entregar 500 metros cúbicos de agua por segundo a Siria para que pudiera sostener su estabilidad económica y social, pero no se comprometían a seguir entregando estas cantidades en caso de sequía. Aunque los turcos se comprometieron a no usar el agua como medio de presión.

Cuando el Estado Islámico tomó el poder en el año 2014 y se extendió desde las afueras de Bagdad hasta casi los alrededores de Damasco, no fue casualidad la elección de Raqqa como capital del Califato. Aparte de por ser una de las zonas de paso de los oleoductos y gasoductos (donde comerciaban de forma ilícita con las riquezas sirias), y donde se dijo que se había elegido esta ciudad por la cercanía con Dabiq (ciudad donde según la escatología islámica tendría lugar la batalla del fin de los tiempos con resultado favorable para las tropas islámicas) o la histórica batalla de Siffin (entre Alí ibn Abu Talib y Muawiya ibn Abu Sufian). Si bien es cierto que el Estado Islámico tenía un componente mesiánico, la elección de esta ciudad estuvo determinada por la presencia de la presa Taqba y el lago Assad, que permitía la gestión del agua y las tierras cultivables para suministrar alimentos a la población civil y a sus tropas, además la rivera del río funcionaba como una barrera natural contra cualquier gran avance de infantería.

Si Turquía hubiera querido podría haber cortado el suministro de agua desde el embalse Atatürk, secando el lago Assad y el río y dejando a los islamistas sin recursos alimenticios, debilitandolos tanto que el fin de la guerra contra el Daesh se podría haber adelantado años. Además casi todo el oeste de Iraq estaba también bajo control del Estado Islámico por lo que Turquía podría haber ayudado de forma determinante a ambos países sin perjuicio propio.

Sin embargo eso significaba reforzar a los grupos paramilitares armados kurdos que luchaban contra el Estado Islámico para crear su ansiado estado (los más radicales) o conseguir un aumento de sus estatus de autonomía en el caso de los kurdos de Iraq. En todo caso tanto si los kurdos de Siria e Iraq lograban la independencia o mayor autonomía eso podría ser una inspiración para los kurdos de Turquía, (que podrían inspirarse en estos grupos armados para lorgar sus objetivos y revivir los sangrientos años del PKK), de hecho Turquía se ha dedicado a intentar vincular a todos los grupos combatientes kurdos al PKK, que forma parte de la lista de grupos terroristas internacionales.

Los turcos, al mismo tiempo, temen que las regiones de Siria e Iraq se conviertan en un santuario, de tal forma que ha iniciado, por lo avanzado de las operaciones kurdas en Siria, una ofensiva a fin de descabezar este proyecto político que podría cristalizar a espaldas del gobierno sirio y que sería ilegal debido a que la independencia unilateral va en contra del Derecho Internacional Público y del Utis Possidetis Iuris (aunque existen todavía en el presente casos de estados ilegítimos de reconocimiento limitado como Abjasia en el Cáucaso, la República Turca del Norte de Chipre o Transnistria en el este de Moldavia).

Lo lógico sería que Turquía hubiera luchado a favor del gobierno sirio pero no ha sido así debido a que una Siria fuerte podría competir con Turquía en su patio trasero. Teniendo en cuenta que Siria podría desactivar la rivalidad con los kurdos mediante un acuerdo constitucional, lo que sería un mazazo para Turquía que ignora a los kurdos y quiere evitar cualquier tipo de concesión. De la misma forma que la influencia turca en el Cáucaso se sostiene por su relación con Azerbaiyán y su influencia en los Balcanes por sus relaciones con Bosnia-Herzegovina y Albania, la influencia turca en Oriente Próximo y en el mundo árabe (turquía es un país que no forma parte del mundo árabe aunque sea un estado musulmán) necesita de un agente vehicular árabe para canalizar su influencia y ese estado es Siria pero sin Bashar al Asad, debido a su cercanía territorial, a la presencia de turcos en Siria (los turcomanos) y porque de esta forma seguraría su influencia en la región, sus fronteras y tendría el control sobre la cuestión kurda.

En todo caso Siria es un estado soberano que no está en guerra civil sino que está luchando contra estados como Turquía, Israel, Arabia Saudí o Estados Unidos (entre otros) que actúan a través de aliados interpuestos que forman una estructura laberíntica en la cual es difícil (aunque no imposible) ver las vinculaciones de estos estados con estos grupos a través de redes stay behind insertadas en Siria desde hace años. Frente a ello un estado legítimo, laico y respetuoso con las minorías del país que está haciendo uso de la legítima defensa con el apoyo de sus aliados (Rusia, Hezbollah e Irán) y que actúan en suelo sirio respetando la petición de ayuda de Siria, cosa que Estados Unidos, Reino Unido, Francia o Israel no han hecho ya que sus acciones se enmarcan dentro de la violación del derecho a la integridad territorial, la violación del principio de soberanía y no injerencia en los asuntos de los estados y es, además, motivo de guerra.

Sin embargo, y a pesar de que los medios de comunicación nos hable de genocidio, esto no se está dando porque los grupos terroristas no están formados por ciudadanos sirios sino que en su mayoría son muyahedeen que han formado brigadas internacionales islamistas y vienen de otros lugares del mundo. El único genocidio lo han vivido los cristianos, drusos, kurdos yazidi o chiitas a manos de estos grupos externos apoyados por occidente.

Estos grupos han usado a los civiles como escudos humanos después de que se habilitaran pasillos humanitarios por parte del ejército sirio. Sin embargo los civiles que intentaban huir eran asesinados por estos mismos terroristas que los usaban como escudos humanos y, cuando dentro de las acciones militares, estos eran heridos o muertos, eran usados como armas mediáticas, por lo tanto muchos medios de comunicación de masas en Occidente han sido cómplices de esta agresión hacia Siria cuando no, directamente, han distribuido información falsa o abiertos montajes como el del ataque químico en el año 2017 o el reciente ataque químico cuando en el año 2014 Bashar al Asad entregó a la ONU su arsenal químico, que fue destruido por una coalición de ocho países entre los que estaba Estados Unidos.

La guerra de Siria es una guerra compleja y de causas múltiples pero sólo una cosa podemos concluir, el gobierno sirio es el gobierno legitimo de Siria y que no está sostenido por Rusia o Irán (que están apoyando militarmente al gobierno de Damasco) sino que está sostenido por el propio pueblo sirio. Ningún dictador odiado por su país soporta siete años de una guerra tan dura como esta, si Bashar sigue en el poder es porque su pueblo le sigue apoyando, que sus aliados son legítimos por el principio de soberanía y que sus actuaciones se encuadran dentro del derecho a la legítima defensa y los principios de proporcionalidad militar y trato humanitario, ya que no se han reportado abusos contra la población civil en las zonas recuperadas mientras que en elas zonas que cayeron en manos terroristas apoyados por Occidente vimos matanzas, violaciones, venta de esclavos y decapitaciones.

Siria, a pesar de ser un campo de batalla, sobrevivirá.