¿Quiénes son los verdaderos musulmanes?

03.03.2016

Mucho se ha dicho recientemente acerca de quién representa al "verdadero Islam" y quién no. En el caso del cristianismo, especialmente durante la época de la Reforma, la acusación de herejía fue hecha por los cristianos de una cierta fracción contra los cristianos de otra fracción, y viceversa. Sin embargo, durante esta era del Daesh, a menudo oímos tanto a musulmanes como a no musulmanes arremeter y decir que determinados grupos de musulmanes no son "verdaderos musulmanes" y que no representan el "verdadero Islam".

Así ¿quién representa el "verdadero Islam" y quiénes son los musulmanes "reales"?

Haga esta pregunta a diez personas diferentes, y probablemente obtendrá diez respuestas diferentes, cada uno proporcionando lo que él / ella cree que es una “evidencia” indiscutible y una "prueba" de que su comprensión es la correcta.

La primera época en la que esta pregunta se formuló en el Islam fue poco después de la muerte del profeta Mahoma, la paz sea con él. Casi inmediatamente después de su muerte, los musulmanes se separaron entre sunitas y chiitas. Los sunitas sostienen que siguen el camino del profeta y sus Sahaba (es decir, Compañeros), y los chiíes afirman que siguen el camino de Ahl al-Bayt (La gente de la casa), que son los descendientes del Profeta a través de su primo Ali, el fundador de la rama chií. Mil cuatrocientos años más tarde, los sunitas dicen ser los que están en el camino correcto y que los chiíes no son verdaderos musulmanes, una visión que es recíproca en la manera en que son percibidos por los chiitas.

En otras palabras, no existe un consenso común en cuanto a si tanto sunitas como chiitas son "musulmanes reales", o si, por otra parte, sólo unos lo son, y quiénes.

La cuestión se vuelve más sutil cuando se consideran más detalles, y sería un ejercicio innecesario y tedioso tener en cuenta todas las subdivisiones. Así que vamos a considerar aquí solamente una importante división: la división entre los yihadistas y los musulmanes no-yihadistas.

La descripción del yihadista usada aquí no sólo se aplica al Daesh sino también a todas las demás organizaciones que difunden la propagación del Islam por la fuerza. Son todos iguales.

Cuando se trata de yihadistas fundamentalistas sin embargo, es necesario comprender lo que realmente son los yihadistas. Para entender su forma de pensar, en primer lugar uno tiene que ir al cubo de la basura para echar allí y poner a descansar el mito que dice que el Daesh y organizaciones similares no son más que una creación occidental. Lo diré hasta que me quede sin voz: Occidente ha capitalizado sistémicamente una ideología preexistente. La alimentó, la armó, facilitó sus operaciones, la utilizó para lograr ciertos objetivos militares, pero Occidente no creó su ideología. Esa ideología ha existido durante mucho tiempo antes de que la CIA se estableciese, mucho antes de que naciese el fundador del wahabismo, Mohamed Bin Abdelwahab, y mucho antes de que Colón pusiera un pie en suelo americano. Si uno no está convencido de ello, colocará un tope en su comprensión de la naturaleza de la cuestión que nos ocupa.

Los yihadistas son un grupo altamente adoctrinado. No son meros peones de la OTAN. Ellos han luchado junto y contra Estados Unidos en el pasado, y probablemente ambos roles se repetirán en el futuro. Hasta que Occidente deje de jugar con fuego y hasta que comprenda seriamente que ha ayudado a crear un monstruo que debe ser erradicado, los yihadistas seguirán estando a su favor y en su contra.

Este artículo, sin embargo, trata de ideologías y no de política. De acuerdo con los yihadistas y su propia comprensión del Corán, que debo destacar es una gran malinterpretación, los miembros del Daesh creen que son los "verdaderos musulmanes" y que representan el "verdadero Islam" más que los musulmanes pasivos que no quieren participar en el cambio del mundo y en el establecimiento de la ley de la Sharia en todo el globo.

De acuerdo con los yihadistas que "luchan por el Islam", la personificación de la piedad es abandonar uno su hogar y pelear. Así que según ellos, los musulmanes que no están luchando por la "causa" son cobardes materialistas e hipócritas que creen en algo y hacen otra cosa. Por lo tanto, los musulmanes no combatientes son considerados por ellos como musulmanes no verdaderos.

Los pacifistas musulmanes, que son, obviamente, la inmensa mayoría de los musulmanes de todas las fracciones, tanto por separado como combinados, con razón se sienten ofendidos por la visión del mundo que se relaciona con el Islam a través de la espada del Daesh e incluso de las autoridades saudíes. Muchos partidarios bienintencionados apoyan este punto de vista, y por ello, deben ser elogiados.

Está claro que es desde esta perspectiva que escuchamos ahora frases como "el Daesh no es el Islam", "los wahabíes no son musulmanes" y otras declaraciones de naturaleza e intención similar.

Sin embargo, esas declaraciones no identifican claramente quiénes son los musulmanes "reales" y cuál es el "verdadero Islam". A pesar de ser una abrumadora mayoría, los musulmanes pacifistas no pueden eludir responder a preguntas del tipo cuál es el "verdadero Islam", en qué se diferencia del de los yihadistas, y qué es lo que hacen ellos, los musulmanes "reales" (es decir, los pacifistas).

Estas preguntas se han eludido, y esto es una verdad innegable. En una reciente entrevista televisada (en árabe), el prominente periodista palestino Abdel Bari Atwan ha criticado a los clérigos wahabíes saudíes por no denunciar la ideología violenta del Daesh. Para ser justos con los clérigos wahabíes, incluso el Gran Azhar de Egipto, considerado por la mayoría de los sunitas como la cabeza imparcial del Islam sunita, fue incapaz de emitir una fatwa declarando que el Daesh es una herejía. Ni siquiera los ayatolás de Irán, los oponentes teológicos chiitas más firmes, han sido capaces de denunciar la base fundamental de la violencia del Daesh desde un enfoque coránico adecuado. Para los clérigos que lo hagan, primero tendrán que revisar sus propias interpretaciones del Corán y estar preparados para desafiar sus propias creencias. Por último, pero no menos importante, deben estar preparados para cambiar esas creencias si se enteran de que se contradicen con el verdadero mensaje del Corán. Este es un paso que no están preparados para dar, y por lo tanto, teológicamente hablando, no son capaces de refutar la doctrina violenta del Daesh.

Un revelador artículo escrito por Noureddin Shami ha sido publicado en "The Saker" hace unas semanas. Uno no necesita apoyar todos sus contenidos, sin embargo plantea temas serios en relación a la necesidad de reforma dentro del Islam y refleja indirectamente los puntos de vista del autor sobre el “verdadero islam” y los “verdaderos musulmanes”.

Los clérigos musulmanes no fundamentalistas, tanto suníes como chiíes, encontraron mucho más fácil reiterar simplemente que el Daesh no representa el “islam real” sin estar preparados para afrontar el desafío de presentar cuál es el “islam real” y por qué ellos son sus seguidores y no el Daesh.

Los musulmanes y no-musulmanes partidarios de los derechos humanos, la libertad de credo y la libertad de expresión tienen todas las razones humanas para hacerlo. Una vez más, su postura de apoyar a quellos que necesitan apoyo es altamente encomiable, y eso es quedarse corto. Así dicho, llamar al grupo A o B como “no musulmanes” y decir que ellos no representan el “verdadero islam” se convierte rápidamente en un cliché barato que no tiene mucha sustancia interna.

Sin una denuncia inequívoca que provenga de las más altas autoridades del islam, de todas las formas de violencia como medio para extender la fe, el Daesh continuará siendo capaz de alcanzar a nuevos reclutas. Y si el Daesh es derrotado hoy, futuras organizaciones usarán el mismo medio de reclutamiento.

Que uno quiera creer en el Corán o no, sin duda, debe ser la primera base, quizás la única base incostestada del “islam verdadero”. Y mientras que el sagrado Corán claramente denuncia la coerción (Corán, 2:256), entonces cualquier presunta interpretación musulmana, de secta o doctrina que crea en la expansión por la fuerza y en la dominación mundial, tanto si actualmente se dedica a alcanzar este objetivo como si no, es una interpretación que está intrínsecamente en contradicción con el mensaje del Sagrado Corán. En su forma actual, todos lo hacen.
 
Las preguntas de cuál es el "verdadero Islam" y quiénes son los "verdaderos musulmanes" no serán contestadas hasta que los buenos musulmanes pacifistas estén a la altura de las circunstancias y busquen y logren la reforma necesaria que refute la violencia en nombre de la religión.