¿Podría sacar Trump una coalición pospartido?

26.08.2016

Hillary Clinton, la Reina del caos, la Reina de la Guerra, la chica de oro Goldman, a todos los efectos prácticos es ahora el candidato bipartito oficial de los neocons y de los neoliberalcons estadounidenses por igual.

Adiciones certificadas que incluyen a Wall Street; fondos de cobertura seleccionados; cheerleaders del TPP; intervencionistas del CFR (Consejo de Relaciones Exteriores); barones de los medios; estafadores corporativos multinacionales; de hecho, prácticamente todo el establishment excepcionalista de los EE.UU., debidamente suscrito por el bipartidista mega-rico 0,0001%.

Eso deja a Donald J. Trump en la asombrosa posición de forastero multimillonario ególatra que de alguna manera sueña que puede burlar a todo el sistema por sí mismo, movido por su cara dura inagotable.

Es bajo esta dinámica que Trump ha sido demonizado con fervor medieval por los medios corporativos de EEUU. Su imparable máquina parlante - y máquina tuitera -, ciertamente no ayuda, dando la impresión de que está en el negocio de antagonizar multitudes sin parar. Para el establishment, sus miles de millones no significan nada; lo tratan como a un vagabundo. Puede que sea impermeable a la empatía; por otro lado ese tipo de tratamiento le sigue ganando la simpatía generalizada entre las masas blancas, enfadadas, semi-indigentes, no universitarias.

¿Un renacimiento industrial de Estados Unidos?

Por debajo de todo este ruido y esta furia, algo más está pasando (en voz baja). Poderosos intereses comerciales apoyan discretamente a Trump - y lejos del circo mediático - están convencidos de que tiene la hoja de ruta hacia la victoria. La pregunta es si él puede ser capaz de dominar su comportamiento errático para sellar el trato.

Su mensaje clave, de acuerdo con estos apoyos, debe girar en torno a la destrucción de las industrias estadounidenses por parte de monedas fraudulentas, y la "destrucción de los salarios de los trabajadores estadounidenses mediante la importación ilegal de mano de obra barata de países de un dólar al día de salario."

Y esto viene con un ángulo militar de fundamental importancia como punto de venta seguro. Como lo describen los partidarios de Trump, "el Océano Pacífico no puede ser utilizado para el transporte de los componentes vitales y esenciales de nuestro complejo industrial militar, ya que en caso de guerra con Rusia o China sus avanzados submarinos silenciosos equipados con avanzadas armas anti-buques, bloquearán todo nuestro transporte marítimo, colpasando nuestra producción industrial militar en cualquier guerra con consecuencias catastróficas. Estas fábricas de componentes, de Intel y otros, deben ser repatriadas de inmediato a través de ajustes de moneda o tarifarios".

Así que Trump debería martillear el mensaje de que todos los nuevos créditos bancarios deben estar ligados a la reconstrucción de las destruidas industrias de Estados Unidos, “ ya sea poniendo fin a los amaños monetarios o aplicando tarifas". El crédito bancario, argumentan los partidarios de Trump, "no se debe utilizar para manipular la moneda, o para el amaño del establecimiento del mercado en efectivo. No debe haber ningún crédito bancario para la especulación y absolutamente ninguno para los fondos de cobertura. Limpiemos estos vehículos especulativos mediante enormes impuestos sobre los beneficios comerciales a corto plazo, poniendo fin a las ventajas fiscales de los préstamos, y terminando con todo el crédito bancario para la especulación. Dejemos que esa gente trabaje de verdad".

Eso, en pocas palabras, explica la aversión visceral de Wall Street hacia Trump – desde los Bloombergs a los Blankfeins Lloyd. Cualquiera que esté familiarizado con Wall Street sabe que todos los mercados, los productos básicos y los índices están amañados mediante manipulaciones de liquidación en efectivo. Como un partidario de Trump afincado en Nueva York dice, "Esto por sí solo es suficiente razón para apoyar Donald J. Trump. Debemos hacer que los Carl Icahans y George Soros trabajen de verdad gravando aparte sus beneficios especulativos. En esta nación necesitamos Henry Fords que creen y construyan industrias, y no ladrones de Wall Street que arreglan todo como en 2008, utilizando luego su poder político sobre los políticos comprados para rescates, después de echar a decenas de millones de estadounidense fuera de sus casas".

De acuerdo con esta hoja de ruta, que ya está sobre la mesa de Trump - pero que nadie sabe si leyó en su totalidad, o si la incorporará - la lucha contra la inmigración ilegal y el amaño monetario, la una al lado de la otra, crearían nada menos que un renacimiento industrial en los EE.UU. para reconstruir las Detroits devastadas. En esencia, la hoja de ruta exige la sustitución de millones de inmigrantes ilegales por millones de ciudadanos estadounidenses sin empleo; los partidarios de Trump consideran que la tasa de desempleo real alcanza la friolera del 23% en la actualidad, basándose en la metodología de la Oficina de Estadística Laboral de 1955 " y no en las estadísticas amañadas de hoy".

La conclusión es que este mapa de carretera insta a Trump, de ser elegido, a crear una coalición multipartido o transversal - como ocurrió una vez en la Cámara y el Senado cuando Jesse Helms en un lado, y John Conyers y Chuck Schumer en el otro lado, realmente hicieron negocio de verdad.

Todo esto implica que Trump debería ser bien versado en las ideas de la economía nacional de Friedrich List, cuya Liga Zollverein protegida por aranceles fue esencialmente el método fundacional de Prusia para construir la nación alemana.

Un poco de lo anterior ya se ha filtrado en la agenda económica anunciada por Trump. Ahora viene la parte más difícil para un hombre con una capacidad de atención sumamente corta que se deja llevar por tweets y frases hechas: vender de forma coherente el plan sin ir recogiendo peleas innecesarias en el camino.

Pero Vlad ya ha ganado de todos modos

Y luego está todo lo que envuelve a la histeria de la "agresión rusa". Hillary fue tan lejos como para equiparar el Presidente Putin a Hitler. Trump insiste en que está listo para hacer negocios con Moscú, empezando con una operación conjunta para acabar para siempre con el ISIS / ISIL / Daesh.

¿Por qué molestarse? El estupidómetro, tal y como se aplica en los principales medios de comunicación de Estados Unidos. ha funcionado de todos modos a toda marcha interestelar, de modo que han bautizado ya al ganador de las elecciones presidenciales: es - ¿quién si no? - el omnisciente Vladimir Putin.

Una fuente familiarizada con los diseños de los verdaderos Amos del Universo corta seriamente la persecución: "En lo que respecta a Rusia, la cuestión se decide desde arriba, y es ahí donde ha sido la batalla. La decisión está por encima de Hillary y Donald, y ordenarán a Hillary crear un acercamiento si es elegida, si eso es lo que se decidió. Si gana Trump, esto es fácil; y si no gana, entonces el hecho de que él sacara el tema será utilizado como un catalizador para cambios en la política hacia Rusia. La lucha está ahora entre bastidores".

Por mucho que el fraude monetario "se terminó, ya que vimos a Jack Lew dar órdenes a Alemania y Japón", un nuevo mapa geoeconómico - posiblemente bajo Trump – se inclinaría hacia el final de la guerra de precios del petróleo también. Como dice un partidario de Trump, "este es un objetivo nacional de los Estados Unidos, ya que un precio más alto hará la energía de Estados Unidos independiente. Esto es parte de la importancia de la revolución de Trump".

De acuerdo con una fuente cercana a la Casa de Saud, saudíes y rusos ya están involucrados en tortuosas negociaciones previas sobre la posibilidad de diseñar un precio del petróleo en torno a los 100 dólares el barril; "Debe haber suficiente reciprocidad de intereses entre los saudíes traicionados por los EE.UU. bajo los neoconservadores, y sacrificados por los neoconservadores tarde o temprano, y los rusos, que pueden impedir eso".

Un final a la guerra de precios del petróleo puede ser algo que el Pentágono no será capaz de discutir. Como un partidario de Trump señala, "es de interés vital para el complejo militar-industrial lograr la independencia energética completa, y repatriar todas sus industrias militares a las costas de Estados Unidos".

En comparación con el actual combate en el barro a todas horas, todo esto puede parecer salido de Alicia en el país de las maravillas. No hay evidencia de que un tal ambicioso - y polémico - programa pueda ser vendido a los que mueven los hilos de JP Morgan para los hermanos Koch. Creando una coalición multipartido o transversal, o incluso un movimiento pospartido, Trump sólo tendrá éxito si los jugadores importantes en la élite del poder están detrás de él, y no hay señales de que esto ocurra.

Lo que prosigue con paso firme es una campaña de desinformación masiva, una remezcla espantosa de aquellas buenas viejas avalanchas anti URSS de la Guerra Fría. La Máquina mediática Clinton está vilipendiando incluso a Michael Flynn, ex director de la DIA, que apoya a Trump. Trump fue conceptualmente correcto cuando dijo que Obama y Hillary fueron el fundador y el co-fundador del ISIS / ISIL / Daesh. Eso es exactamente lo que Flynn admitió en aquella famosa entrevista cuando hizo hincapié en que la expansión del falso Califato fue una "decisión deliberada", tomada en Washington.

Lo esencial, en su estado actual, es que Trump no está recaudando el dinero suficiente para compensar el formidable cajero automático de Clinton. Ahora llega el momento en el que realmente no debe hacer prisioneros para obtener la máxima exposición, mientras trata de vender el plan de actuación expuesto anteriormente, un solo tweet cada vez.

Y, por supuesto, habrá una sorpresa de octubre y de otra índole. No se ha decidido todavía. Coningsby, de Disraeli, nunca fue más apropiada: "Así que ya ves, mi querido Coningsby, que el mundo está gobernado por personajes muy diferentes de lo que se imaginan aquellos que no están entre bastidores".

Sputnik