Olé por Rusia

10.11.2017

El pasado septiembre, el Aula Bienvenida de Las Ventas dio cobijo a lo que a mí, me pareció una auténtica revolución: la presentación de Club Taurino Ruso. Nueve mujeres y un hombre llegados a España desde la tierra de los zares dispuestos a llevar a su país la tauromaquia.

No deja de ser emocionante que personas venidas de tan lejos valoren y entiendan nuestras tradiciones y cultura, incluso y mal que me pese, más que muchos de nosotros. Así que, noticia en mano, me puse en contacto con la “culpable” de todo esto: Ksenia Tinyakova, la presidenta del Club, con la que terminé compartiendo un café acompañado de dulces, que, en pleno centro de Madrid, me trasladó por unos instantes al frío Moscú, pero con toros.

El idioma no supuso un problema. Ksenia estudió en profundidad la lengua española en el colegio, en Moscú, y lleva cuatro años en España, donde nació esta afición compartida después de acudir a una corrida en Las Ventas por la que no puedo no preguntarle: «La primera vez que fui a una corrida de toros sentí un escalofrío, estaba en un espectáculo milenario, pero también por el conjunto: el poder del animal y la lucha. Se trata de dos espíritus luchando». Me sorprende el sentimiento al hablar, desborda y contagia entusiasmo y esperanza. Pero, si ya puede parecer extraño que un ruso muestre esta pasión por los toros, Ksenia me confiesa que siente «orgullo por España». Tomen nota, compatriotas.

Volviendo al toreo, duda cuando le pregunto por su diestro favorito, pero termina decantándose por Enrique Ponce, Roca Rey y David Mora. Su pase, la chicuelina.

Pero, al igual que yo me había interesado por ella, Ksenia había investigado sobre mí y sabía el lugar tan importante que ocupa la política en mi vida. La tauromaquia no tiene ideología, pero sí los que quieren borrarla del mapa, para los que también tiene palabras: «No se puede humanizar a los animales. Tener un gato castrado metido en una jaula no es ser animalista, y ese gato tampoco ha elegido estar ahí». De la relación entre Rusia y España opina que es amistosa y que el turismo taurino podría dar un empujón a ésta. Ojalá. Para ello, trabaja en el estudio de lo que el pueblo ruso ha contribuido a la tauromaquia y la traducción de términos relacionados con las corridas a su lengua materna para la presentación del proyecto en Moscú.

«Al Club puede unirse cualquiera. Hay gente de Bielorrusia, Letonia, Kirguistán y es bienvenido todo el que quiera ayudar a llevar esta cultura y el sentir de España a otros lugares», me responde cuando le pregunto por la posibilidad de que los españoles podamos unirnos y colaborar en lo que, además de la difusión de nuestra cultura, puede convertirse en una potencial herramienta para propiciar ese más que deseable acercamiento a ambos pueblos.