NO HAY CULPA QUE COMPARTIR CON VOSOTROS O CON LOS TERRORISTAS

28.08.2017

El atentado terrorista perpetrado en Barcelona y Cambrils el pasado 17 de agosto y que acabó con la vida de 15 inocentes, marca el comienzo de una realidad con la que no quiere enfrentarse la clase política española, temerosa de una reacción popular que cuestione el régimen progresista liberal implantado en el año 1978. De poco han servido los millones de euros invertidos en dinero público, cuyo fin era el liberar periodistas secuestrados o evitar otros actos terroristas, si al final una célula incontrolada de adolescentes consigue atentar en pleno centro de la mismísima Ciudad Condal. De ahí las caras de estupefacción e incredulidad de todos los gerifaltes dedicados a la política patria, que intuyen que esto es el principio de una escalada de acciones terroristas que les pone en medio de una encrucijada de difícil solución. Por un lado se encuentran los que ellos catalogan como xenófobos y que no son más que ciudadanos normales exigiendo protección y seguridad; y por otro lado están los terroristas, que a pocos días de la masacre emiten un vídeo amenazante en la que remarcan que España es tierra de sus ancestros y que por eso vienen a reconquistar Al Andalus.

Así las cosas, no es de extrañar el nerviosismo del establishment político que se afana, con independencia del signo político, en que se recobre la normalidad; reconduciendo la situación mediante maniobras de control mental de masas. De ahí el eslogan nada inocente escogido para corear en las manifestaciones de repulsa al terrorismo: “No tenemos miedo-No tinc por”, que aunque ha sido criticado por su temeridad por personas notorias de la cultura como Albert Boadella o Arturo Pérez Reverte, no busca otra cosa que introducir en la psique colectiva la verdadera intención del sistema imperante, que es la de ir preparando al pueblo ante el aumento escalonado de la barbarie terrorista, pues ni se va a frenar la inmigración masiva, ni se va a terminar con la deslocalización industrial, ni se va acabar con el fracasado multiculturalismo, ni se va a cambiar el modelo educativo,  ni se va a finiquitar el globalismo cosmopolita en general; pues los terroristas no van a cambiar su “modo de vida”; la de ellos, la de los únicos “demócratas”.

Dentro de este contexto cada vez más orwelliano, se han sucedido episodios de lo más rocambolesco, y que aun habiendo generado amplias carcajadas dentro de la opinión pública, no dejan de ser preocupantes por las oscuras intenciones que perseguían. Hablamos de hechos como que la televisión pública española, bajo el control del Gobierno del PP, manipulara imágenes para convencernos de otra cosa que no era; o que en la redes sociales aparecieran un montón de frases repetitivas generadas por un bot con el objeto de engañar y confundir al conjunto de la población. Incluso se llegó a ocultar deliberadamente la condición de caballero legionario del mosso que abatió a 4 de los 5 terroristas de Cambrils, sin olvidar tampoco el uso de imágenes y titulares que han intentado sin disimulo igualar en dignidad a víctimas y verdugos, con independencia del sesgo político del medio de comunicación en si.

He aquí, por tanto, el negro futuro que nos espera en España y en todo el occidente en general. Estamos abocados a la guerra o a la destrucción si no reaccionamos a tiempo ante el discurso estéril de los Ni-Ni, de los de ni contigo ni sin ti. De aquéllos que para mantener su mundo en ruinas en pie, acuden a la justificación compleja  y retorcida que hace aguas por todas partes. “Los terroristas buscan la xenofobia para acabar con una hipotética convivencia”, porque realmente el terrorismo y la extrema de derecha están conspirando contra ellos, nos dicen. Un conspiracionismo éste, que en el Mundo Árabe se traduce en el mantra de que los dictadores y los terroristas se retroalimentan y confabulan contra las supuestas ansias populares de democracia liberal. Ellos, pobrecitos, siempre en el medio; siempre cargados de moral y de verdad. Y así llegamos a su conclusión, la de que los dictadores son muy malos, pero el trío de las Azores creó al Daesh por derrocar a otro dictador que gaseaba a los camaradas kurdos. Todo ello sin mencionar al querido califa Mojamé VI, que compartiendo nacionalidad con los “chavales” de Ripoll(no se vaya a caer en islamofobia) y siendo amigo íntimo de su majestad el Rey, no ha recibido mención alguna  por aquellos que han señalado repetidas veces al saudí que financió y promovió las primaveras árabes que ellos mismos arengaron y que acabaron creando al monstruo.