LA UNIDAD DE ESPAÑA (EL GRAN DESAFIO)

03.10.2017

De todos es conocida la gran Historia de España, escrita por tantos españoles a lo largo de los siglos y a lo ancho del mundo entero. Esos españoles superaron permanentemente el pasado y cumplieron con su presente pensando en el futuro de España.
En su afán lograron merecidas victorias y honorables derrotas, haciendo relevante su carácter heroico y hasta excesivo pese a la incomprensión y soledad  de sus gobernantes en  muchas de las ocasiones que actuaron. Sin embargo, hemos de reconocer que esa fortaleza ante situaciones extremas en las que el español se crece hasta convertirse en mito, queda bastante desdibujada cuando a lo que debe enfrentarse no aparece como un asalto final y una defensa a toda costa, sino como un problema permanente y cotidiano, por mucho peligro que conlleve.
Ahora nos damos cuenta de que el inmediato 1 de Octubre, que se  aproxima sin pausa pero no de improviso, ya venía avanzando despacio desde hace muchos años como si en nada fuese a dañar nuestra soberanía e integridad. Tal vez la  confianza en la actitud de los sucesivos Gobiernos de España que parecían asegurar que todo estaba controlado, ha hecho que  la falta de constancia y perseverancia del carácter del español se haya puesto de manifiesto y hoy nos veamos ante el gran desafío independentista  del Gobierno de la Autonomía  de Cataluña.
Nos encontramos, pues, en la situación más difícil para afrontar este gran desafío, porque a la inacción  del Estado español para cortar toda intención ilegal de la Comunidad Autónoma, se han unido los atentados  sucedidos en Barcelona y Cambrils, lo que han aprovechado los secesionistas catalanes, especialmente los representantes del Estado español en la Autonomía, es decir, el Gobierno y Parlamento catalanes, para utilizar la tragedia en beneficio de sus intereses y avanzar la  presentación internacional de su falsa capacidad soberana, ninguneando sin complejos al Gobierno de España con la total pasividad de éste, lo que es peor aún.
Aunque las comparaciones sean odiosas, no se puede olvidar el aprovechamiento político que también se hizo del atentado, muchísimo más importante, sufrido en Madrid el 11-M de 2004 y que supuso el comienzo del desastre de  la Transición española y su organización territorial.

La unidad de España

Llegados a este punto, el empeño por mantener la Unidad de España, no parece que pueda dejarse  simplemente en una cuestión de interpretación de lo dispuesto en el enjambre de legislación existente y en la intervención de las diferentes instancias judiciales  como ya conocemos (baste recordar la cuestión de ilegalizar o no a HB y partidos proetarras, hoy en las instituciones). Del Poder Ejecutivo, a la vista de su trayectoria desde el triste año 2004, rematada con su actitud tras los recientes atentados de Cataluña, tampoco cabe albergar mucha esperanza, lo que supondrá dar todas las ventajas a los que quieren romper España, que aunque no lo consigan al final, ya la han hecho un  gran daño, desde el moral al prestigio internacional, pasando por todos los demás, no solo el económico.
Es la hora de que todos  los españoles se manifiesten abiertamente en apoyo de su Unidad indivisible, todos y no solo  aquellos que “Todo lo sufren en cualquier asalto  pero no sufren que les hablen alto”. Para ello no hacen falta actos heroicos ni gestas para la Historia, se trata solo de expresar firmemente la convicción de que nuestra Patria España está constituida desde mucho antes de la Transición, de la Ley de la Reforma Política, de la Constitución de 1978 y de todas que la antecedieron para bien y para mal..
Sea todo por España
Soy consciente de lo difícil que resulta asumir este mensaje como trabajo a realizar sin demora en el poco tiempo que resta hasta la fecha marcada por los secesionistas para imponer su ilegal postura, máxime cuando las Instituciones que teóricamente nos representan no han actuado en defensa de lo exigido por nuestra Constitución, o lo que es peor, han dejado entrever con mensajes subliminales la posibilidad de modificar nuestra Ley de leyes y no precisamente para resolver el problema creado por las cesiones hechas ya en su redacción, sino para introducir alguna  nueva ambigüedad que pueda permitir darle otra apariencia a la situación sin resolverla..
Como no podemos ni debemos seguir cayendo permanentemente en la misma indeterminación sobre la auténtica relación en igualdad de todos los españoles, es necesario que todos los que compartimos esta determinación seamos capaces de expresar, sin reservas,  con gestos, actitudes y muestras  que queremos una España Unida y sin fisuras
Es posible que sea tarde, después de cuarenta años de adoctrinamiento, de falsear la Historia y alabar a los que  llevaron a España a los niveles de recesión y desunión que ahora se pretende…etc, mientras se quieren borrar  los hechos contrastados de desarrollo y bienestar alcanzados. en el pasado reciente Todo por mero odio de ideología política.