La personalidad de Mannerheim puede unir nuestros estados: Finlandia y Rusia

28.06.2016

La semana pasada, fue inaugurada la placa del memorial a Carl Gustav Emil Mannerheim en San Petersburgo. El acontecimiento provocó una reacción ambivalente del público respecto a este antiguo oficial ruso, fundador del estado finlandés, y líder de las tropas finlandesas que lucharon junto a los alemanes en la II guerra mundial, que bloquearon Leningrado. La placa del memorial ha sido atacada por desconocidos. El analista finlandés Johan Bäckman explica el incidente:

La personalidad de Mannerheim puede unir a nuestros estados, Finlandia y Rusia, y fortalecer la amistad entre nuestros pueblos. Él, pasó la mayor parte de su vida hasta su 50 cumpleaños en Rusia y fue un general del ejército ruso. Como todo gran hombre, fue una figura controvertida, pero la discusión abierta sobre él entre historiadores y publicistas rusos y finlandeses, también puede fortalecer nuestras relaciones.

No debemos olvidar que en otoño de 1944, el mismo Mannerheim fortaleció las relaciones fino-soviéticas. Después, Finlandia rechazó la alianza con Hitler y se convirtió en un aliado de la Unión Soviética contra la Alemania nazi. En el otoño de 1944, Mannerheim envió una carta a Hitler y rechazó cooperar más. Haciendo esto, el mariscal finlandés declaró su intención para salvar su nación.

Stalin entendió perfectamente que el principal factor unificador del pueblo finlandés era Mannerheim. Por tanto, Mannerheim no se enfrentó al tribunal de criminales de guerra finlandeses. Por el contrario, se convirtió en el primer presidente de la Finlandia de post-guerra. En el día de la victoria de 1945, Mannerheim envió a Stalin un saludo cordial. Para aquellos que acusan a Mannerheim de colaboración y complicidad con los nazis, tengo que decir que desde 1944 en adelante, Mannerheim fue un aliado de Stalin y la Unión Soviética, y el empezó la amistad y la buena vecindad entre los dos países que todavía existe hasta hoy. Déjenme recordarles que el mismo presidente ruso, Vladimir Putin, puso una corona de flores en la tumba de Mannerheim en Helsinki durante su visita en septiembre de 2001.

Estoy seguro de que Mannerheim siempre echó de menos a su Rusia y quiso regresar a su San Petersburgo. Esta placa es su regreso póstumo. Para Mannerheim, solo había una Rusia: El imperio ruso. Fue leal a la familia imperial, y creo que le gustaría la moderna Rusia, que está regresando a su historia pre-revolucionaria.

Estoy seguro que Mannerheim era, al igual que lo eran la mayoría de generales blancos, anti-bolchevique, pero no rusófobo. Es sabido que conservó un dibujo de la emperatriz Alexandra Feodorovna e, incluso, fue fiel al emperador y su familia hasta el fin de su vida.

Ahora deberíamos hablar sobre los puntos oscuros. Parece que tenemos tres de ellos: El bloqueo de Leningrado, la limpieza étnica y los campos de concentración en Carelia, y la amistad personal de Mannerheim con Göring. Uno puede añadir también la muerte masiva de prisioneros soviéticos durante la guerra en Finlandia o, por supuesto, la anterior alianza entre Finlandia y la Alemania nazi. Todo esto fue terrible, y responder a estas preguntas es difícil. Por supuesto, Mannerheim fue responsable por esto, pero no fue un colaborador, y no puede compararse con Bandera, Shujevich, o Vlasov. El mariscal Mannerheim fue finlandés y no sirvió ni a los alemanes ni a los nazis. Él fue, sin embargo, un brillante anti-bolchevique que estaba preparado para tomar cualquier medida necesaria para combatir contra el bolchevismo, incluyendo la colaboración con los nazis con todas las terribles consecuencias.

Es comprensible que los historiadores de la gran guerra patriótica y el asedio de Leningrado no puedan estar de acuerdo con el hecho de que la ciudad ahora tenga una placa a Mannerheim.

Finlandia fue parte del asedio de Leningrado, pero no fueron los iniciadores. Los políticos responsables por la alianza entre Finlandia y la Alemania nazi fueron el presidente y los miembros del gobierno que entraron en una alianza militar con Alemania y después fueron encarcelados por el tribunal de crímenes de guerra de Helsinki en 1946. En este sentido, Mannerheim no podría haber sido un traidor, su imperio ya no existía y sirvió a Finlandia y al pueblo finlandés hasta el amargo final.

También es conocido que durante las vísperas de la “guerra de invierno” a finales de la década de 1930, Mannerheim estaba dispuesto a comprometerse con Stalin y defendió la transferencia de ciertas áreas de Finlandia a los soviéticos a cambio de enormes áreas de Carelia. Mannerheim se esforzó así en prevenir la guerra, y esto queda como una parte importante de su biografía.

Mannerheim está presentado en un modo bastante sorprendente en la historiografía finlandesa oficial. Los historiadores finlandeses le valoran no solamente como el salvador de Leningrado ya que supuestamente rechazó asediar la ciudad, sino también como el salvador del pueblo de Carelia que supuestamente vivía mejor en los campos de concentración finlandeses que con los bolcheviques. Los historiadores finlandeses también escriben que Mannerheim no era seguidor de Hitler o de los Nazis en general, y de hecho albergaba actitudes negativas hacia ellos. La historiografía finlandesa, al igual que la historiografía de cualquier país pequeño, es por supuesto una historia bonita de color de rosa, y no tiene nada que ver con la realidad.

En Finlandia misma, acontecimientos asociados con Mannerheim se encuentran con protestas. En nuestro  país, hay varios monumentos a Mannerheim, y todos ellos son controvertidos. Finlandia ha presenciado más protestas contra Mannerheim que la de San Petersburgo. Mucha gente conoce el monumento más famoso de Mannerheim a caballo en el centro de Helsinki, fundado en 1960. Pero poca gente  sabe por qué fue puesto en una altura de 16 metros: Terroristas finlandeses amenazaron con volar el monumento.

Cerca de la ciudad de Tampere, hay un monumento de Mannerheim en el bosque, situado en una roca desde la que el condujo la invasión blanca de 1918. Anti-nazis regularmente pintan en rojo “verdugo” sobre el monumento, y la misma palabra apareció recientemente en el monumento en el centro de Helsinki. Una parte importante del pueblo finlandés, especialmente los partidarios de ideas izquierdistas, odian a Mannerheim. El acto de vandalismo en San Petersburgo, que atacó la placa del memorial con pintura roja, es aparentemente una provocación.

Este acto de vandalismo es un ataque a nuestra historia común, y un intento por falsificarla. Veo esto como algunos agentes extranjeros conectados de cerca con los suecos, inician las actividades de provocación contra la placa. Estas provocaciones están dirigidas contra la buena vecindad entre Rusia y Finlandia.

Mannerheim fue vuestro general ruso y nuestro mariscal finlandés. Nunca fue un oficial alemán. Una vez más, si él estuviera vivo hoy, a él le habría gustado la moderna Rusia. Toda su vida, él quiso ver una gran Rusia sin bolcheviques, y ahora él regresó a San Petersburgo como un general ruso. La memoria histórica es sagrada, pero el futuro es más importante que el pasado.