La Gran Estrategia de EE.UU.

01.08.2016

Desde hace tiempo, ha habido un particular concepto de Gran Estrategia en los EE.UU.. Es una especie de paraguas que oculta todas las otras estrategias y doctrinas, operando bajo una común visión del mundo, con intereses ideológicos y nacionales. El experto militar británico Basil Liddell Hart, más conocido por su libro Strategy: An Indirect Approach, introdujo el término. El papel de la Gran Estrategia "es coordinar y dirigir todos los recursos de una nación, o grupo de naciones, hacia la consecución del objeto político de la guerra". Al mismo tiempo, el poder militar del Estado es uno de los medios utilizados para debilitar la voluntad del enemigo, junto con otro tipo de presiones diplomáticas ideológicas, financieras, comerciales y otras. Otro aspecto importante de esto es la organización del futuro orden mundial de posguerra, apuntando a mejorar la seguridad y a evitar cualquier tipo de riesgos, incluyendo la insatisfacción entre las partes otrora enfrentadas en el futuro orden mundial.

El concepto moderno de la Gran Estrategia se refiere tanto a los aspectos militares como a una más compleja dimensión, consistente en la doctrina de la seguridad nacional. Harry Yarger, del US Army Peacekeeping and Stability Operations Institute [Instituto del Ejército de Estados Unidos para el mantenimiento de la paz y las operaciones de estabilización], cree que "es el arte y la ciencia del desarrollo y el uso de los poderes políticos, económicos, socio-psicológicos y militares del Estado, de acuerdo con la orientación política para crear efectos que protegan o promuevan los intereses nacionales en relación a otros estados, actores o circunstancias".

Desde 2004, gracias a los esfuerzos de los diversos grupos de presión políticos y centros intelectuales, los EE.UU. tienen cinco direcciones separadas alternativas de Gran Estrategia:

· neoaislacionismo
· compromiso selectivo
· internacionalismo liberal
· superioridad
· imperio

Cada una de estas estrategias tiene una base bastante racional desde la perspectiva de ciertos grupos ideológicos.

Según los neo-aislacionistas, los Estados Unidos de América son estratégicamente invulnerables, por lo que todos los compromisos en política exterior deben ser minimizados y todos los programas militares fuera del país deberían ser retirados, así como detenida la participación en bloques militares y políticos internacionales.

E. Nordlinger, P. Buchanan y T. Carpenter, son los representantes más destacados de esta estrategia. En particular, Carpenter propone dejar todas las tareas de seguridad en Europa para los europeos, transformando o incluso disolviendo la OTAN.

Los partidarios de la escuela del realismo político desarrollaron la teoría del compromiso selectivo, que prevé la presencia militar de Estados Unidos en aquellos que son estratégicamente importantes y de interés nacional. Esto incluye también la promoción de la democracia y de los derechos humanos, pero cualquier intervención militar para defenderlos es considerada inaceptable por los partidarios del concepto.

Los internacionalistas liberales creen que los EEUU no debrían ni guardar, ni gastar su superioridad sin necesidad. Los EE.UU. deberían invertir, e incluso compartir su superioridad con otros países y alianzas.

Y debería ser utilizada para propósitos claramente liberales, porque el internacionalismo liberal afirma que el liberalismo político y económico es posible para todos los demás países también. No ocurrirá inmediatamente, sino después de un período prolongado de desarrollo. Por ejemplo, las actividades de la Administración Clinton en la expansión y la colaboración estaban dirigidas a la expansión de la comunidad democrática de las economías de libre mercado. Para los internacionalistas liberales, el principal desafío es el hecho de que el uso de los EEUU de su superioridad puede no tener sus raíces en la construcción de un orden mundial liberal, sino para construir la construcción de un orden imperial.

Los internacionalistas liberales añadieron desafíos transnacionales y no convencionales, incluido el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva, a las amenazas centradas en el estado tradicional. Por lo tanto, la construcción de un nuevo orden mundial requiere la cooperación a través del multilateralismo y el apoyo internacional a ciertas organizaciones. El multilateralismo es la estrategia que ha sido declarada como una prioridad de la presidencia de Barack Obama. Ahora podemos ver que esta versatilidad no sólo se manifiesta en la continuación de la ocupación de Irak, sino también en una nueva guerra en Afganistán, así como en el bombardeo de Libia, y en el intento de destruir Siria, el golpe de estado en Ucrania, y similares incitaciones en otros países. El papel principal debería ser el de brindar seguridad a la comunidad democrática transatlántica, (es decir, la expansión de la OTAN). Los internacionalistas liberales aprueban la posibilidad de construirla como fue creado algo similar después de la Segunda Guerra Mundial.

Para aquellos grupos de defensa estratégicos estadounidenses que apelan a la doctrina de la superioridad, el objetivo es defender el tipo de hegemonía que asegura los intereses estadounidenses de la mejor manera.

En consecuencia, es importante preservar la situación de "momento unipolar". Por lo tanto, es necesario prevenir la aparición de cualquier potencia equivalente, o incluso que aspire a serlo, como China, la UE, Rusia y posiblemente la India. Cualquier acción de los principales actores del mundo, dirigida a la cooperación, que lleve consigo signos de equilibrar el poder, orientada contra los Estados Unidos, es vista con sospecha. El orden del día de este grupo cuenta con cosas tales como los Estados parias, pero las amenazas no tradicionales no les molestan. Además de preservar la hegemonía económica estadounidense, lo que significa el liderazgo de Estados Unidos, la dominación militar es también importante para este grupo. La variedad de instituciones y la versatilidad que son utilizadas por el grupo anterior, pueden emplearse para mantener la superioridad de Estados Unidos.

El término "imperio" fue utilizado anteriormente utilizado en un sentido negativo para criticar la política exterior de Estados Unidos y para caracterizar a la Unión Soviética. Después de la disolución de la Unión Soviética, los nacionalistas y neoconservadores estadounidenses adaptaron el término a las nuevas condiciones.

Las connotaciones históricas negativas se volvieron obsoletas para los partidarios de la idea del imperio estadounidense, porque el imperio norteamericano liberal y "bueno" resistió, mientras que el pobre viejo imperio "malo" desapareció.

Max Boot señaló que "el imperialismo estadounidense ha sido la mayor fuerza del bien en el mundo durante el siglo pasado".

Otro ideólogo del neo-conservadurismo en los Estados Unidos, Robert Kagan (el marido de la famosa Victoria Nuland, del Departamento de Estado de Estados Unidos, que regalaba galletas en el Maidan y recomendaba al embajador de Estados Unidos en Ucrania que se "'improperio' la UE") también llama a los Estados Unidos el "Imperio benevolente", presentando tal concepto en uno de sus artículos para la revista Foreign Policy. Los partidarios del Imperio estadounidense creen que es el resultado de la Guerra Fría, que consagra a los EEUU no sólo como la única superpotencia hegemónica, sino como un poder imperial. Según Andrew Ross, es una feroz combinación de realismo ofensivo y teoría de la estabilidad hegemónica. El mecanismo de control del orden mundial es equivalente al del control del imperio estadounidense, de manera que un nuevo orden mundial es un orden estadounidense, y lo que es bueno para Estados Unidos es bueno para todos los demás.

Así que, en opinión del imperialismo estadounidense, no existen graves diferencias entre los intereses de EE.UU. y los intereses de los otros países del mundo. La globalización debe convertirse en americanización. La gestión, expansión y fortalecimiento de la globalización-americanización es la gestión, expansión y fortalecimiento del dominio imperial. Además, los Estados Unidos deberían tener la libertad de hacer lo que quieran, a veces por sí mismos. Por lo tanto, todo lo que sucedió después del 11S, el ataque a Afganistán, la declaración de la guerra contra el terrorismo, y la invasión de Irak, fue hecho por el bien del mundo. Las pequeñas guerras y la acción política imperial de los Estados Unidos no necesitan el permiso de nadie.

Por otra parte, en la última década, dentro del marco de la Gran Estrategia se prestó especial atención al componente de la información. Los expertos estadounidenses utilizan también el término noosfera para determinar el alcance máximo, que abarca las ideas, la información y la comunicación, y tener el control sobre ella puede ser una receta para la victoria en futuros conflictos.

En un estudio publicado por la USAF University, The Psychological Dimension in National Strategy [La dimensión psicológica en la Estrategia Nacional], se señalaba qué operaciones psicológicas y políticas deberían dirigirse no sólo contra el enemigo; los Estados neutrales, aliados y semi-aliados representan potencialmente un muy importante objetivo, lo que significa que Washington utiliza formas subversivas y métodos de "poder blando", no sólo contra los países identificados como una amenaza, sino contra todos los países del mundo.