La cuestión neomorisca (y II)

08.03.2017

Llegados a este punto, la cuestión neomorisca, nutrida por varios y esperpénticos procesos, se confirma como peligrosa. Y uso el término “neomorisco” porque, si bien en principio puede parecer no muy riguroso, calza muy bien con el real peligro que entraña toda esta corriente que parte del romanticismo extranjero y se retroalimenta con el “andalucismo” (en puridad, alandalusismo, como lo iré llamando sucesivamente) y sus rellenos américo-castristas y olagüistas; real peligro del que un servidor viene alertando desde hace tiempo y muchas veces en la soledad e incomprensión, porque se suele ver en esto un alarmismo radical. Mas, quedando aparte filias y fobias personales, constituye algo objetivo que la cuestión neomorisca es espinosa y peligrosa, y no tanto porque entrañe una gran cultura o una magnífica teología; ni tan siquiera por la inmigración; sino porque al alimón de esta estafa intelectual, se ha cristalizado religiosamente un nutrido grupo de conversos españoles que, aprovechando las subvenciones y el empujón que desde el propio Estado destructivo y suicida se les brinda, se están centralizando entre Córdoba y Granada, amén de tener ya canal de televisión (¡al que le ponen el nombre de Córdoba!) y estar preparando escuelas e infraestructuras. Y el agravante en España radica en que se les da una "legitimidad" como no la hay en el resto de Europa. El converso escandinavo o anglosajón al fin y al cabo tiene dos opciones: O irse a Oriente o… Quizá, quien sabe, asimilar que puede existir un islam europeo más allá de Turquía, Bosnia o Albania, en una tierra mucho más bonita y tranquila…

No es una cuestión de Al Qaeda o el Estado Islámico: Esto es algo de dentro, y nos lo han colado artificialmente. Lo que ahora está viniendo no es sino una consecuencia lógica, un aprovechamiento de algo que ya se ha dado y encima por engaño. Y mientras tanto, en Andalucía en particular y en el resto de España en general, se sigue sin calibrar la terrible señal que desde 1978 en Andalucía ondee una bandera musulmana; que casi nadie sabe su origen/intención; pero que el mismo Blas Infante se encargó de dejar claro. Dios no lo quiera, pero todo esto, más allá del Estado Islámico, cualquier día nos va a costar un disgusto caro, y esta sociedad del buen rollito no está preparada para enfrentarse a este fenómeno.

Walter Schubart, en su sensacional obra “Europa y el alma del Oriente”, (11) comparando a rusos y españoles, dejó dicho que estos pueblos de la periferia de Europa nunca serán indiferentes ante la religión: O pasan ante una iglesia y se inclinan o la queman porque han descubierto un “nuevo evangelio” que consideran verdad universal a seguir. Y esto explica que el islam se enquistara en nuestra tierra, pues con el tiempo, y con los brutales empujones de almorávides y almohades (del siglo XI al siglo XII), una parte considerable de la población se convirtió a la fe mahometana; y también a que un poder político extranjero se estableció manu militari con variopinta “ayuda” bereber, negra y eslava (que luego se le volvió en contra) confirmando este nuevo universo espiritual que, sin embargo, al contrario de Roma, no fue capaz de constituir una entidad política y cultural coherente y continuista. Del fugaz paso por el imperialismo árabe, a la constitución de un emirato contradictorio que pasó a un califato dizque independiente para acabar desmantelándose en un rompecabezas de taifas donde bereberes y muladíes (hispanos conversos) acabaron llevando la voz cantante. Y en ese período, multitud de guerras internas entre los propios musulmanes (principalmente entre bereberes y árabes) por tomar el poder; y ya a finales del siglo IX, contando con la rebelión de Ben Hafsun, descendiente de hispanogodos convertidos al islam que encabezó una rebelión que puso al califato en jaque; siendo a día de hoy Bobastro, en Málaga, la única fortaleza mozárabe que hay en Andalucía; porque mozárabe acabó siendo Ben Hafsun tras su conversión al cristianismo; de “mustaarab”, esto es, “el que se arabiza”, que así era como llamaban los musulmanes a los cristianos que vivían bajo su dominio. Pero en vez de seguir este ejemplo de resistencia nativa, paralelo al que en el siglo IX siguieron los mártires cristianos de Córdoba, acaudillados por Eulogio y Speraindeo (12), Blas Infante Pérez de Vargas escogió el del despotismo califal; el de la poligamia y la esclavitud; el camino de la teatral alabanza a Almanzor, el mismo que llegó hasta Santiago de Compostela arrasando en nombre de la media luna y presumiendo de cautivos cristianos. Volviendo a la explicación de la Liga Morisca sobre la bandera a la que aludiría el poeta Ibn Arqam, el islam señor y el cristiano servidor.

Seis siglos romanos, más tres visigodos (con dos de presencia bizantina de cerca, o sea, un total de ocho siglos de romanidad), más camino de ocho siglos de vuelta al camino hispano-latino-neogótico, suman en total diecisiete siglos; apabullantes frente a los siete siglos de presencia política islámica que se suelen esgrimir para justificar el alandalusismo; a ese islam que, según dicen, todo le deberíamos; aquel islam paradisíaco del cual la malvada Castilla nos habría privado…

Los neomoriscos nada saben de esto. Y no es culpa de ellos: Al fin y al cabo, en Andalucía muy especialmente (al igual que en otras muchas tierras de España) no se ha tenido acceso más que una leyenda rosa islamista que el mismo Estado les ha preparado.

Un servidor, siendo andaluz, se queda sorprendido de cómo este mito está arraigado en buena parte del mundo. Llevo cuatro años en Sudamérica y cada día lo corroboro más. Y toda esta imagen manoseada e inexacta parte de una recopilación de estafas intelectuales y de muy extraños maridajes, pues si bien Olagüe estuvo entre los fundadores de las Juntas de Ofensiva Nacionalsindicalistas, en el sector neomorisco actual conviven desde exnazis hasta excomunistas. Blas Infante pululó por la masonería y por las ideas progresistas. La izquierda en general apoya al islam a fuer de odio anticristiano, cuando hasta la Guerra Civil Española, era absolutamente islamófoba y presentaba al moro como salvaje violador en su propaganda. Y no olvidemos que, al igual que la II República tuvo mucha habilidad para la quema de conventos, no vaciló en el fatídico julio de 1936 en bombardear la mezquita de Tetuán y encima un viernes. Por ello, no deja de sorprender en la actualidad este maridaje entre progres y neomoriscos en España. Sólo el común odio anticristiano puede unir lo que la historia, la fe y hasta la razón se empeña en separar. Y todo ello, unido a la fuerte inmigración africana y pakistaní, forma un mosaico difícilmente digerible. Y sin embargo, con todas sus carencias, es gente que cree en algo. Gente que cree en algo ante una sociedad que ya no cree en nada. El natural orgullo ibérico, cimentado en una cultura de frontera y guerra, en una geografía incógnita y extensa que le proporciona la unión de continentes y la inmensidad del mar; al perder la elevación proporcionada por la fuerza de un horizonte espiritual, se transforma en una suerte de rabieta infantil malcriada: Todo el mundo se cree un sabio; todo se toma como algo personal; se es incapaz de reconocer un error; ha desaparecido todo atisbo de humildad. Y esto tras años y años de marxismo cultural, plenamente insertados en una Europa occidental decadente que huele a museo muerto. Estamos completamente desarmados y desalmados. El islam, mal que bien, es un mundo teológico más simple de lo que parece, y no deja de ofrecer una cosmovisión absolutista de la vida. Y esto, en una época donde dizque todo vale, donde el Homo Hispanicus está absolutamente desorientado, es una especie de clavo ardiendo al que muchos pueden acogerse.

Sigan llamándome -aquellos que a bien lo tengan- radical o alarmista. Sigan sin dar importancia a este tema. Empero, que luego no vengan los lamentos. Porque insisto: Más allá de lo que pase al otro lado del Estrecho de Gibraltar -el que Vázquez de Mella definía justamente (13) como el punto más importante del planeta-, el problema lo tenemos dentro. Empezó como una broma de mal gusto politiquero y se está transformando en una quinta columna, volviendo al profesor Manuel Fernández Espinosa; en una quinta columna como experimentó España cuando en el siglo XVI Juan de Austria (ayudado entre otros por el Inca Garcilaso) tuvo que sofocar la brutal rebelión morisca de las Alpujarras; siendo que, durante todo ese siglo, buena parte de la población morisca aclamó a la piratería turca y berberisca, constituyendo un constante peligro en los puertos mediterráneos.

La cuestión neomorisca se basa, se aprovecha, se nutre y se beneficia de un mito: De Alándalus contra España, como bien dice el reconocido arabista Serafín Fanjul (14). Pues si bien los francos hicieron Francia sobre Galia, los visigodos no hicieron “Gothia” sobre Hispania, aunque hubo algún intento. Un nombre prerromano se mantuvo con romanos y godos, y no fue hasta el asiento del islamismo cuando, aun existiendo en árabe “Spania” (como así la llamaban godos y bizantinos (15); sin embargo, le cambiaron el nombre a nuestro país, queriendo enterrar el pasado y la esencia. Toda la obra reconquistadora, desde la resistencia de Don Pelayo en Covadonga, es una gran intentona de restauración, de recuperar una España perdida que ya no volvió a ser como la del reino visigodo, mas que siempre lo anheló.

España y Alándalus: Dos realidades enfrentadas, separadas. Que si bien se cruzaron, interactuaron y se influyeron, nunca fueron la misma cosa, ni nunca lo serán. No se puede mezclar el agua y el aceite.

El Alándalus que se nos vende hoy en día no es más que un mito. Mito, que no historia. Y esto es reconocido hasta por notorios alandalusistas. El problema es que, muy especialmente desde 1978, rara es la región española que no posea un mito contra su propia patria, y así, cada región, a los niños se les imparte un mito nacional aparte: En las Vascongadas fue el racismo enfermizo de Sabino Arana, quien, apoyado en determinadas bases burguesas y clericales, desarrolló sus teorías en verdad “bizkainas” (que no “vascas”) (16); teorías de odio sobre el resto de los españoles, a los que llamó despectivamente “maketos” y consideraba inferiores en sangre y costumbres. El filósofo Miguel de Unamuno lo calificó de “tontiloco”. Empero, sin ser lingüista, es el precursor del actual “batua”, que no es sino un puré de los tradicionales dialectos vascos que va a terminar de abolir la genuina autenticidad del idioma más antiguo de España. La bandera que creó su hermano, inspirada en la Union Jack del imperio británico, fue pensada como símbolo de la sección vizcaína del partido, pero nunca como “bandera vasca”; en cambio, el mismo régimen que consagró el alandalusismo, también consagró la ikurriña como bandera oficial de las Vascongadas, con una sombra muy peligrosa sobre Navarra.

En Cataluña, Prat de la Riba lo dejaba muy claro: El odio era el motor. ¡Volvemos a lo mismo! Odio y más odio. De ahí a inventarse que Cataluña era una nación independiente hasta principios del siglo XVIII, cuando habría sido invadida por los Borbones... El problema es que este delirium tremens va más allá, y habla de “Països Catalans”, extendiéndose hasta Valencia, las Baleares y parte de Aragón; y copia la bandera de la república cubana, que más allá de su origen masónico, fue inventada por el venezolano Narciso López como símbolo del anexionismo para con Estados Unidos (17).

Pero como no hay dos sin tres, en Galicia también surgió Castelao, quien, entre otras lindezas, dejó dicho que "y si la raza fuese, en efecto, la determinante del carácter homogéneo de un pueblo, sin que por así creerlo incurriésemos en pecado, bien podría Galicia enfrentar su pureza con el mestizaje del resto de España, atribuyéndole a la sangre árabe la indisciplina, la intolerancia y la intransigencia con que los españoles se adornan" (18).Y así, en Galicia se fue desarrollando la idea de un hecho diferencial debido al celtismo. Luego de los celtas, vinieron los suevos como aporte a ese hecho diferencial separatista.

No obstante, justo es decir que en el siglo XIX, los regionalismos de Galicia y Cataluña, si bien con exageraciones propias del romanticismo, no reivindicaban una ruptura con España, ni tampoco entraban en intereses politiqueros. Fueron movimientos de una vitalidad cultural interesante y, en muchos casos, justos. Cuando de regionalistas culturales se travistieron en nacionalismos politiqueros, la cosa cambió para mal. En cambio, ni en Vasconia, ni en Andalucía, ni en Canarias, se ha tenido mucha suerte al respecto; y es que en las Islas Afortunadas, copiando el modelo indigenista americano, se ha tomado la figura de los guanches (que eran los aborígenes de Tenerife) para intentar crear una suerte de “conciencia prehispánica unitaria diferencial”, basada en una identidad bereber que estaría directamente relacionada con estos pueblos del norte de África. Sin embargo, no tienen desenfado en intentar copiar modelos hispanoamericanos; por lo que vemos que la situación y la geografía no parece ser lo suyo. Otrosí, insisten en hablar en español; al igual que los indigenistas americanos para comunicarse entre ellos… Separatistas, indigenistas: Al final todo es odio. Y a los separatistas “canarios”, por supuesto, no les importa que jamás existiera una unidad político-cultural aborigen prehispánica, así como al resto de antiespañoles tampoco les importa creerse sus mentiras. Ese es el poder del nombrado odio: Los nacionalismos de Galicia, Vasconia o Cataluña siempre se caracterizaron por un odio visceral a todo lo que representaba lo andaluz, que ellos identificaban como quintaesencia de esa España a la que había que abatir. Este odio sigue muy vigente, y vemos cómo es espoleado cada vez que hay una campaña electoral, siendo que no pocos descendientes directos de andaluces en Cataluña (la región que más prosperó durante el franquismo) parecen hasta aplaudirlo. No es nada nuevo en estos nacionalismos. El mentado Castelao ya decía:

"Los gitanos monopolizan la sal y la gracia de España y los españoles se vuelven locos por parecer gitanos como antes se volvían locos por parecer godos, la cosa es consagrar como español todo cuanto sea indigno de serlo... ¿Qué son la golferancia y el señoritingo sino un remedo de la gitanería? ¿Qué es el flamenquismo sino la capa bárbara en la que se ahogaron los fondos tradicionales de España, la cáscara imperial y austríaca, los harapos piojosos de la delincuencia gitana?"

"Siendo Galicia el reino más antiguo de España le fue negada la capacidad para asistir a las cortes, y ésta es una ofensa imperdonable; pero peor ofensa fue la de someternos a Zamora-una ciudad fundada por gallegos, pero separada ya de nuestro reino y diferenciada étnicamente de nosotros-. Con razón el exaltado Vicetto escribió estas palabras: " ¿Y quién le negaba (a Galicia) ese derecho de igualdad y solidaridad entre los demás pueblos peninsulares? Se lo negaba la canalla mestiza de gallegos y moros que constituía los modernos pueblos de Castilla, Extremadura, etc. Se lo negaba, en fin, esa raza impura, adulterada sangre"

El neomorisco Blas Infante, aun conociendo el odio a Andalucía de los separatistas norteños, compadreó codo con codo con todos ellos, preocupándose mucho, sin embargo, de que el Apóstol Santiago no ostentara el patronazgo de las Españas. Así como en Cataluña los separatistas exaltan que un monarca aragonés reconquistara otras tierras ibéricas a los musulmanes, en cambio los alandalusistas deberían ser sus enemigos, siendo coherentes, pues todos los males vendrían de los bárbaros del norte que despojaron a los cultos idílicos del sur. Pero no: El odio y la sinrazón es más fuerte, y tanto alandalusistas como estelados y sabinianos están juntos y hasta protegidos y financiados por el régimen de 1978.

Al final, en ninguna región española hay base histórica/étnica/cultural alguna en cuanto a una razón poderosa para un separatismo antiespañol, más allá que el odio. El odio que, visto lo visto, tiene razones que la razón no entiende, permítase la redundancia. Ese odio que hace juntar esos extraños maridajes en torno a la cuestión neomorisca, como decíamos; que es acaso el remate de los separatismos. Porque si España se ha afirmado en su historia, ha sido a través de un gran triángulo que es tan telúrico como oceánico: Andalucía, Canarias y América. Y este odio, que por desgracia no es algo nuevo entre españoles, acabó rompiendo en mil pedazos de nuestra América. Y este odio es el arma que utilizan tirios y troyanos para que, como dijo Alfonso Guerra en los tiempos de la chaqueta de pana, no la conozca ni la madre que la parió.

No hay más que odio, insistimos. El mismo odio que guía la falacia de la nacionalidad española para dizque descendientes de sefardíes y moriscos. Que esto es una farfolla se certifica por algo muy sencillo: Si tan ansiosos estuvieran de "regresar a la patria", ¿no se acuerdan de la época de Protectorado? ¿Prácticamente, aun no siendo “ciudadanos españoles”, no se formaba parte de un vínculo político? ¿Por qué no celebran esta época como la más jubilosa y justiciera para sus antepasados? ¿Por qué no reclaman a las Naciones Unidas que les privaran de una nacionalidad que podían haber "recuperado"?

No nos engañemos: En estos temas, que al final hacen causa común, no hay justicia ni historia. En la cuestión neomorisca, así como en otras subyacentes, lo que hay es odio, odio a España. España contra España, como ya avistan algunos perspicaces hispanoamericanos.

Que Dios nos coja confesados. El que avisa, no es traidor. La cuestión es candente, la respuesta está planteada. De nuestro valor, de nuestra fuerza y de nuestra fe depende que la cuestión neomorisca/alandalusista sea frenada. No es una cuestión de “gustos”, es una realidad llena de peligros y mentiras. Nuestra patria se ve envuelta en un proceso autodestructivo, suicida, irracional, cuyas consecuencias no está barajando como se debe.

FIN

NOTAS:

(11) Sobre Walter Schubart:

http://poemariodeantoniomorenoruiz.blogspot.pe/2014/02/mis-lecturas-europa-y-el-alma-del.html

http://movimientoraigambre.blogspot.pe/2014/03/rusos-y-espanoles-el-eon-joanico-y-el.html

https://www.facebook.com/Walter-Schubart-en-espa%C3%B1ol-1536498559992848/?fref=ts

(12) En torno a los mozárabes, recomendamos:

http://movimientoraigambre.blogspot.pe/2014/07/alfonso-i-el-batallador-rey-de-aragon-y.html

http://mundiumhispanico.blogspot.pe/2015/06/las-alpujarras.html

http://katehon.com/es/article/rutas-hispanicas-de-lo-mozarabe-lo-galaico

(13) Sobre Juan Vázquez de Mella y Fanjul, recomendamos:

http://la-coalicion.blogspot.pe/2015/03/juan-vazquez-de-mella-tribuno-y-filosofo.html

(14) Sobre Serafín Fanjul, puede verse:

http://nodulo.org/ec/2004/n030p01.htm

https://www.youtube.com/watch?v=_OhTbNT74vQ

(15) Véase:

http://movimientoraigambre.blogspot.pe/2014/10/de-godos-y-bizantinos-temperamento-y.html

(16) Sobre Sabino Arana, puede verse:

http://www.libertaddigital.com/nacional/la-antologia-racista-xenofoba-y-etnicista-de-sabino-arana-1276276477/

(17) Recomendamos:

http://poemariodeantoniomorenoruiz.blogspot.pe/2014/12/cataluna-y-el-mundo-raigambre.html

(18) Véase:

http://movimientoraigambre.blogspot.pe/2014/09/del-celtismo-y-otras-imposturas.html