Gogol y la crítica constructiva

07.10.2016

Cuando comencé a leer la novela “Almas muertas”, pronto me sentí identificado, pues si bien siempre he conectado bien con la literatura rusa, aparte, percibí que su autor, Nikolai Gogol, demuestra desde el principio que no está reñida la crítica/autocrítica con la fe y el amor por la patria.

La crítica constructiva, por supuesto, no como la de la Generación del 98 (con contadas excepciones) o Arturo Pérez-Reverte en nuestros insufribles días. La crítica constructiva la tuvimos, por ejemplo, con José Cadalso, quien amén de los defectos, reconocía las virtudes y murió intentando recuperar Gibraltar para España; o la de Gaspar de Jovellanos, quien murió denunciando los tejemanejes manipuladores de las Cortes de Cádiz. Ambos hijos de la ilustración del siglo XVIII, no cayeron en el complejo de inferioridad ni en el alejamiento de sus raíces.

Esa es la crítica que me gusta y me inspira: La crítica de la hondura de alma y de la grandeza de miras. La crítica del que quiere a su gente y no siente farsantes arrogancias.

La novela “Almas muertas” es un libro icónico de la cultura rusa: Un libro donde se reúne lo psicológico, lo social, lo religioso, lo cultural; y todo ello bajo la honda tradición moralista eslava. Las aventuras de un tal Chichikov como bribón listillo que ejerce de cazador cazado; personaje de proyección colectiva, como autocrítica de las enfermedades de la sociedad; pero con ese fondo que ansía regeneración; ese fondo y esa forma consciente de que por otra parte, hay valores dentro del espíritu y de las gentes que conforman la inmensidad rusa: Campesinos, nobles, mercaderes, herederos... Una narración al estilo ruso, densa, con muchos diálogos, hasta inocente/ingenua a veces. La pega es que hay partes del documento que Gogol al parecer quiso modificar y no se hallaron, quedando, sobre todo en la parte final, algunas lagunas que dificultan un disfrute más pleno de un libro completísimo, donde las miserias y las virtudes humanas, en el contexto ruso decimonónico, se explayan; bajo un fondo sacramental/cristiano evidente, al estilo de Dostoyevski en “Crimen y castigo”. El arrepentimiento, la confesión o la gracia están constantemente representados, sobrevolando y hasta vigilando la obra; "censurando", mas también construyendo. Porque Gogol, a diferencia de muchos otros que van de intelectuales, no despreciaba ni a su gente ni a su patria.

En muchas ocasiones, es como si Gogol preludiara a Schubart en “Europa y el alma del Oriente” (1). Definitivamente el profesor germano debía conocer a fondo la literatura de Gogol. Es que está en la tradición eslava que él estudió, y lo ha seguido estando, desde Dostoyevski a Solzhenitsyn (2), y cuando se la deja despertar, renace entrañable, poderosa, contundente. ¿Rebrotará definitivamente algún día?

(1) Sobre Schubart, recomendamos:

http://poemariodeantoniomorenoruiz.blogspot.pe/2014/02/mis-lecturas-europa-y-el-alma-del.html

http://movimientoraigambre.blogspot.pe/2014/03/rusos-y-espanoles-el-eon-joanico-y-el.html

(2) Recomendamos al respecto: http://poemariodeantoniomorenoruiz.blogspot.pe/2014/03/de-dostoyevski-solzhenitsyn-el.html