ESTADOS UNIDOS SOCAVA LA PAZ EN ORIENTE MEDIO

13.12.2017

La decisión del Presidente de Estados Unidos Donald Trump de proclamar la Ciudad Santa de Jerusalén como capital del Estado de Israel, es una total irresponsabilidad desde el punto de vista del mantenimiento de la paz y la estabilidad en la región, si bien supone un golpe de efecto para el mandatario estadounidense a la hora de recuperar protagonismo perdido en Oriente Medio durante los últimos años, donde la nueva Rusia de Vladimir Putin, convertida en garante de los derechos fundamentales de los cristianos y otras minorías perseguidas (como drusos o musulmanes chiítas), ha conseguido fidelizar sus ya buenas relaciones con  Irán, así como ganarse la confianza de la Turquía de Recep Tayyip Erdogan, que conocido como el nuevo sultán turco, no olvida el apoyo que la coalición internacional proporciona a los kurdos, de la misma manera que tiene muy presente que el supuesto golpista Fetullah Gullen permanece prófugo bajo la protección de la justicia estadounidense.

Por otro lado hay que recordar que hace pocos días el mismo presidente de Rusia comunicaba a la prensa internacional la total derrota en territorio sirio del Estado Islámico, lo que además de proporcionarle una enorme publicidad al mandatario eslavo, constata que Rusia se vuelve a proclamar vencedora de un nuevo conflicto bélico que muchos agoreros presuponían que iba a ser un nuevo Afganistán para un gobierno ruso acuciado por la ralentización de la economía como consecuencia  de las sanciones económicas.

Entra por todo ello dentro de toda lógica, que Donald Trump haya querido hacerse notar en una zona tan importante estratégicamente como Oriente Medio. Con esta decisión se ha ganado el rechazo de los países árabes y la mayoría de la comunidad internacional, si bien ha conseguido el apoyo mesiánico del presidente de Israel Benjamín Netanyahu y del electorado calvinista del país norteamericano. En cualquier caso, Estados Unidos se vuelve hacer presente en Oriente Medio, aunque sea como el malo de la película.

Pese a que cierta prensa occidental y otros propagandistas hayan querido igualar la acción del Gobierno de Donald Trump, con el hecho de que Rusia haya reconocido a Jerusalén Oeste como capital del Estado de Israel, no ha conseguido que la portavoz de EEUU ante la ONU, Nikki Haley, haya tenido que dar explicaciones por su acción ante el Consejo de Seguridad, donde la propia Rusia y China han condenado el acto unilateral de EEUU. Y es que no es lo mismo reconocer a Jerusalén Oeste como capital de Israel y a Jerusalén Este como capital de Palestina (país que reconoce Rusia), que proclamar implícitamente que toda la ciudad de Jerusalén es la capital del Estado de Israel. Se entiende que para cierto periodismo sensacionalista, esta noticia no sea buena de cara a mantener conspiracionismo como el llamado “Russiagate”, pero tampoco era de esperar que en ciertos diarios españoles se pasara de la desinformación a la mentira.