ESPAÑA ANTE SU CATARSIS TURÍSTICA: CUESTION DE ESTADO Y OPORTUNIDAD (II)

21.09.2017

En la primera parte de este análisis, se hizo un breve repaso por los motivos generales que están interviniendo en la crisis del turismo en España. De hecho, se denunció como los municipios están “inhabilitados” para poder diseñar sus estrategias y como el estado al no intervenir, no cumple con sus obligaciones políticas de regular ese sector tan importante, que aporta tanta riqueza a España y que no para de crecer sobre un 4%, y no sólo en este país, sino en todo el mundo. En este año internacional del turismo sostenible para el desarrollo, las problemáticas aparecidas, como el caso de Barcelona, son cuanto menos, muy importantes e interesantes a investigar.

 

La mayoría de estas problemáticas son tratadas con una acusación eufórica sin un análisis con rigor, más producto de tendencias políticas que otra cosa; “expertos” que dan su opinión positiva o negativa en función si, el partido o las ideas que representan están más o menos cerca del gobierno municipal de la Sr. Colau. Pero sin un rigor científico que apunte a la realidad de esta crisis y por lo tanto, aporte soluciones a las políticas turísticas, que deben ser acertadas para ser implantadas en una ciudad.

 

Si se define crisis turística según varios autores del sector, se puede definir como aquella “Situación no deseada que exige una respuesta inmediata y profesional a la causa que la ha generado y a sus efectos”. A partir de esta sencilla definición, la primera pregunta que habría que plantearse es si la “tasa turística” (obviando la verdadera palabra que debiera usarse, que es la de impuesto) es la mejor resolución para abordar y buscar una medida a la llegada masiva de turistas. Y dicho esto, la siguiente pregunta que debe plantearse es si el verdadero problema “antiturismo” existe, y si existe, quienes lo provocan y porque.

 

Partiendo de los principios básicos de la sostenibilidad, hay que plantear tres preguntas relacionadas con esta crisis en Barcelona extrapolables a otros sitios similares con similares problemas:

1.    ¿La llegada masiva de visitantes está impactando negativamente en los recursos naturales y el medioambiente de la ciudad, tales como la calidad del aire, la gestión de residuos o la distribución y consumo de agua potable?

2.    ¿La llegada masiva de visitantes está impactando negativamente en la socioeconomía de las empresas de la ciudad?

3.    ¿La llegada masiva de visitantes está impactando negativamente en la aceptación social de los residentes y por tanto creando el rechazo generalizado al turista?

Pareciera que a priori, esta crisis de ser así, es más compleja de lo que parece y debiera ser resuelta con algo más que una simple “tasa turística”. Esta medida que ya se ha desarrollado en más de una ocasión no es la única medida, y en todo caso, seguro que al menos, el sector turístico que seguro hará de “recaudadores” municipales se hacen las siguientes preguntas:

1.    ¿Llegado el caso de imponer esa tasa, que se va hacer con ese dinero que se recaude?

2.    ¿Se va a emplear para retornar al sector turístico y corregir esos problemas en caso de que existan?

3.    ¿Se va a buscar como objetivo general, que con esta nueva recaudación se trabaje para recuperar la normalidad cuanto antes?

4.    ¿O nos encontramos ante un nuevo impuesto municipal para “refrescar” la liquidez de las arcas municipales que serán utilizada para otros usos?

 

Verdaderamente, con estas preguntas sin respuesta, se podría demostrar la falta de planificación turística de una ciudad como Barcelona, obviando otras opciones que al menos, debieran ser probadas. Algunas de ellas ya se emplean en otras ciudades y otros destinos turísticos para gestionar y administrar los visitantes, como por ejemplo:

·         Zonificar la ciudad y anillar su casco urbano.

·         Planificar los horarios de acceso con turnos.

·         Definir zonas muy frágiles en aquellos lugares donde existen los principales atractivos, que provocan la llegada masiva de visitantes.

En definitiva, cualquier medida que se tome, debe ir relacionada con la sostenibilidad, en sus tres interconexiones, con el objetivo de conservar los recursos naturales para generaciones futuras, mejorando las condiciones laborales de la población local.

En el próximo artículo y III parte, no hay más remedio de hablar entonces de la sostenibilidad económica y el stock de camas producido por las viviendas particulares de alquiler, para terminar con una IV parte a base de propuestas para la inversión y la oportunidad de nuevos modelos de turismo.