EL PATRIOTISMO, LA SOLIDARIDAD DE LA GENTE CORRIENTE

18.09.2017

Una nación, una verdadera nación, está construida sobre la base de la historia, la tradición, su cultura, las cosas que unen a sus habitantes -no en las que les separan- y, sobre todo, en un interés común para lograr el bienestar y el progreso de sus habitantes, para preservar su raza, sus valores y su forma de vida.

Aquellos que defienden a su nación les llamamos patriotas. Un patriota es el que ama y respeta la tierra de sus padres, el que cuida su herencia y la preserva para sus hijos y para sus nietos.

El patriotismo es, simple y llanamente, el grado máximo de solidaridad de un grupo de hombres y mujeres, de familias, embarcados en un proyecto común que, en nuestro caso, se llama España  y que lleva casi seis siglos funcionando. La nación es el espacio de la solidaridad.
El patriotismo hoy día es poco comprendido y parece reducido a un sentimientos de unos pocos militares y de un número muy pequeño de ciudadanos anclados en el pasado y que parecen que no quieren o no pueden entender términos como globalización, ideologías de género, multiculturalidad, etc.; pero el patriotismo es algo fundamental en nuestra vida cotidiana ya que es el último reducto de verdadera libertad de la gente normal. Patriotismo es el amor a nuestras familias, es trabajar para un futuro mejor, en todos los sentidos, para nuestros hijos y nietos. Es soñar que los españoles de mañana sean como fueron los de ayer y los de hoy, que sean mejores.

Los franceses tienen derechos a ser como son, al igual que los tunecinos, ecuatorianos y australianos… los españoles también tenemos derecho a seguir siendo como somos, derecho a ser patriotas.

El patriotismo español pasa por cosas en las que nadie cae, pero son parte intrínseca de nuestra cultura, de nuestra forma de vida, de nuestra forma de ser: la paella, el Lazarillo de Tormes, el Rayo Vallecano, la tortilla de patata, la catedral de Burgos y la ermita de mi pueblo, las películas de Pepe Isbert, la maestranza de Sevilla y la jota aragonesa, el jamón serrano, la escalibada y las procesiones de Semana Santa… la preservación y defensa justa de todo esto es el patriotismo. Un patriota no sólo debe dar la vida por su patria sino que debe trabajar para preservar sus valores, costumbres, tradiciones…

El patriotismo se puede llevar adelante, puede sobrevivir si tiene un lugar físico en el que crecer y sobrevivir, mi país, mi patria. Es la manera como los ciudadanos, en nuestro caso los españoles, se organizan para lograr una vida mejor, acto que toma el nombre de nación. La mayor inversión de un pueblo, que vive en un país, en un territorio, es su nación. Esa es su mejor promesa de futuro y su mayor patrimonio.

Los multimillonarios, con lógicas excepciones, no necesitan ser patriotas. El dinero no tiene patria y, en muchos casos, sus dueños tampoco, pues el dinero, sus intereses, su residencia se mueve por el mundo bajo la única premisa del beneficio, del beneficio a cualquier precio. Pero la gente normal, patriotas o no, no somos así. Quizás porque no somos lo suficientemente ricos para carecer de corazón. Un español, sin que muchas veces lo pensemos, ha hecho su mayor inversión en España. En manos de España ha puesto su futuro y el de su familia. Ha pagado cantidades ingentes de impuestos para tener buenos hospitales -de los mejores del mundo-, museos como El Prado, universidades, autopistas… su pensión, el valor de su vivienda y la garantía de sus ahorros viene dado por la solvencia de ese proyecto común que se llama España y que lo han construido nuestros abuelos, padres, y nosotros. El patriotismo, el amor a España, a su unidad como proyecto común que no es sólo una opción política, un sentimiento, es mucho más, es la coherencia con una enorme inversión que nos garantiza la calidad y forma de vida que tenemos los españoles comparados con otros habitantes de la Tierra. Es la póliza de seguro del bienestar de los nuestros. ¡No entiendo cómo alguien no es patriota, como puede no amar a España y trabajar por ella, cuando la Patria es la mayor muestra de solidaridad, al tiempo que el proyecto individual y común más importante de nuestra vida, de la de todos los españoles!