El destino de la República Srpska y el federalismo

09.11.2016

El federalismo es una forma de gobierno en que las unidades federales quieren lograr un equilibrio entre cierto grado de unidad y cierto grado de autonomía. Esas partes están lo suficientemente cerca, y quieren vivir en un Estado consolidado, pero todos ellos están muy opuestos a abandonar completamente sus tradiciones nacionales y características. Así, el federalismo es una forma muy flexible de Estado.

La libertad de voluntad y la igualdad son los principios básicos del federalismo. Para funcionar propiamente, la federación debería corresponder al consentimiento de todas las partes que regulan su relación a través de una constitución común. Las unidades federales quieren vivir en un Estado conjunto.

Si aplicamos estas suposiciones teóricas básicas a Bosnia, podemos ver que no hay principios reales de federalismo en esta entidad. En otras palabras, este es un proyecto artificial que fue creado por una fuerza externa. Mientras que opere esta fuerza, existirá este proyecto.

Más de 20 años después de los acuerdos de Dayton, y con los esfuerzos de la comunidad internacional, Bosnia y Herzegovina se convirtió en un “Estado inacabado” que recibió reconocimiento internacional, pero sufre de una seria carencia de consenso político interno.

Esto significa virtualmente que la denominada comunidad internacional espera soluciones que no tienen nada que ver con la ciencia política o incluso con sus principios “democráticos”. Si la UE respeta las bases de su organización, entonces Bosnia y Herzegovina está lejos de ser capaz de convertirse en Estado miembro. Sin embargo, en el caso de Bulgaria y Rumanía, hemos visto que no siempre es necesario.

La idea de Bosnia y Herzegovina convirtiéndose en un miembro de la UE apunta a formar un Estado unitario. El principal objetivo de esto es reducir el poder de la República Srpska. Este plan de EEUU se está volviendo cada vez más sin sentido.

La persistente imposición de sus degenerados ideales de libertad, igualdad, y justicia, es generalmente contraproductiva. Básicamente, esto conducirá inevitablemente al conflicto.

El terror no puede ser el método de establecer la libertad. Las mentiras no ayudarán en la búsqueda por la verdad. La dictadura nunca será un instrumento de democracia.