El “caso Fernando Paz” deja claro quién manda en Vox y a quiénes obedecen sus dirigentes

01.04.2019
A Fernando Paz no le han encontrado un vídeo con Exuperancia. Contra él han desempolvado los vídeos con manifestaciones por las que era conocido y con las que Vox pensaba atraer a un sector del electorado. Todos conocíamos lo que Fernando Paz opinaba sobre determinados acontecimientos históricos, y muchos valorábamos su valentía a la hora de contrapuntar intelectualmente las verdades oficiales establecidas sobre esos mismos hechos.
El ex candidato de Vox por Albacete cometió el pecado de usar razonamientos independientes para desmontar algunas de las verdades oficiales que componen el dogma sobre el que se mantiene el supremacismo sionista y el genocidio de los europeos. Ha bastado un par de comunicados de la Federación de Comunidades Judías tocando a rebato para que los dirigentes de Vox hayan dejado claro quién manda y quién obedece. Y lo han hecho de la peor forma posible. Primero Abascal sosteniendo rastrera y miserablemente que no conocía el contenido de las declaraciones de Paz y luego tratando de hacernos creer que fue el historiador quien decidió renunciar a su candidatura por mor del escándalo. En uno u otro supuesto, el partido no sale bien parado. En el primero, poco bueno podría decirse de un líder que dice desconocer las intervenciones televisivas de uno de sus candidatos, curiosamente en el mismo medio donde él mismo colabora. Como fichar a Morante de la Puebla y argüir desconocimiento de su actividad taurina si vienen mal dadas. En el segundo supuesto, poco o nada podríamos esperar políticamente de Paz si ha tenido el escaso cuajo de venirse abajo tras la primera trompada.
Pero es que este caso dice muy poco, por no decir nada, del patriotismo que exhibe Vox por bandera. Ha fulminado a Paz porque sus documentadas opiniones se oponen al relato interesado que el globalismo ha institucionalizado en buena parte de Europa. El mensaje es así de simple: fuera de ese relato no hay vida política posible.
Una consciencia colectiva está revelándose contra la tiranía que oprime a Occidente. Todas las mentes que se liberan necesitan una guía con los valores que se deben seguir en la lucha por la supervivencia. Por eso al Vox de Fernando Paz lo pensaba votar mucha gente aún estando muy lejos de los postulados que defiende José María Llanos y Gil Lázaro, candidato al Congreso por Valencia, un «dinosaurio» del PP que lleva 37 años viviendo de la política y que ha empezado a criticarlo solo cuando ha perdido el escaño y el sueldo.
Nos preguntamos si Vox se habría atrevido a purgar a uno de sus candidatos si en el pasado hubiera ensalzado y justificado los crímenes del comunismo en sus distintas y violentas expresiones. En esto la dirección de Podemos demostró más arrojo y dignidad. Podemos no quiso someterse a las presiones de lobbis extranjeros y defendió contra viento y marea a su concejal en Madrid, Guillermo Zapata, cuando se conoció que había publicado chistes negros sobre los judíos en los campos de concentración nazis. Recordemos que numerosas entidades judías se pronunciaron entonces sobre estos hechos y exigieron al partido de Pablo Iglesias la destitución del polémico concejal. Podemos hizo oídos sordos a estas exigencias, lo que sitúa su concepto de la dignidad de sus miembros muchos escalones por encima del que han demostrado los patriotillas de Vox.
Claro que  tampoco podemos mostrarnos demasiado conmiserativos con Fernando Paz cuando debería haber sabido lo que este medio identitario lleva años proclamando respecto a Vox como parte de la trama controlada por el globalismo sionista.
Si Paz estaba dispuesto a representar a Vox para servir recta y honestamente a los españoles, esperamos entonces que asuma que los que lo han echado opinan que ya no les sirve.
Solo cuando la colectividad esté unificada bajo un credo común por el cual estén dispuestos a morir habrá posibilidades reales de cambio. Pero cuando el espíritu ha sido doblegado la carne no se atreve a pelear. Cuando toda la sociedad está bajo un encantamiento sólo unos pocos despiertos mantienen viva la llama del renacer. Porque su honor se llama lealtad, nunca abandonarán a sus hermanos en un mundo de tinieblas. Para vencer a los magos del engaño es necesario estremecer la conciencia colectiva, impactar los cimientos de la cultura reinante. Es menester interpretar los deseos de los cautivos para sacar a la luz el coraje que necesitan para volver a luchar. Se necesitan otros bardos, poetas, se necesitan artistas. Se necesita gente como Fernando Paz antes de que le nublaran la visión.
Se entiende mejor la actitud de Vox con su candidato por Albacete si tenemos en cuenta que este partido ha condenado las campañas de boicot cultural, social y económico contra Israel emprendidas por algunos ayuntamientos españoles y apoyado la invalidación de tales medidas por parte de la Fiscalía y de los órganos jurisdiccionales al considerarlas contrarias a los intereses del estado hebreo.
“Israel no sólo es parte de nuestras raíces, historia y cultura, sino que es la única democracia real en toda la zona que va de Marruecos a Afganistán. Sus instituciones son abiertas y no discriminan por razón de sexo o religión”, destacó el partido liderado por Santiago Abascal en una nota pública, ignorando manifestaciones como las del Gran Rabino Sefardita de Israel, Yitzhak Yosef: “La única razón por la que se les permite [a los gentiles] quedarse en el estado judío es que aún no ha llegado el Mesías. Si nuestra mano estuviera firme, si tuviéramos poder para reinar, les expulsaríamos. Sin embargo, nuestra mano no está firme, porque esperamos el Mesías”.
Insólitamente, algunos todavía siguen sin entender por qué AD ha considerado siempre a Vox un partido vacuo que no va a cambiar nada. Si atropellan tan miserablemente a uno de sus candidatos para no desairar a los amos del momento, ¿van a ser capaces de luchar eficientemente contra la Sustitución demográfica, la dictadura feminista o el saqueo fiscal?
La estrategia política de Vox está basada en una técnica muy simple de mercadotecnia política: la sobreactuación extremista aprovechando la estela del voto emocional «de moda». Más aún, es probable que antes o después algún patriota de prestigio llegue a preguntarse qué pinta ahí.
Todos los locos que mañana peleen hasta su fin habrán sido inspirados por un sinfín de soñadores aplastados por el sistema, desterrados al olvido por la masa de consumo. Individuos que en solitario cargaron contra los hechizos que dominaban a sus hermanos. Fernando Paz quiso pelear por su pueblo, pero se equivocó al elegir el medio de hacerlo. Un sólo hombre, una sola mujer, que tenga la disposición para mantenerse firme en lo que cree por el tiempo suficiente podrá dar inicio a una gigantesca ola que salve a su mundo de la destrucción, no importa si esta sucede siglos después del fallecimiento del individuo. No necesitan que alimenten su ego llamándolos libertadores, anhelan la libertad, es todo lo que quieren y será conseguida en sus vidas o en las de aquellos que los sucedan.
Vox no ha tenido nunca la voluntad de liberarnos del globalismo ni de que hallemos el cenit de nuestra realización colectiva. Fernando Paz debería haberlo sabido antes.
Mucha suerte en el futuro.