El arte de lo posible: Armenia y la nueva alianza euroasiática

16.08.2016

El miércoles 10 de agosto, Moscú acogió un encuentro entre el presidente ruso Vladimir Putin y el presidente armenio, Serge Sargsyan. El acontecimiento se supone que concluye con una serie de encuentros del más alto nivel con la participación del líder ruso, y son diseñadas para llevar el proceso de integración euroasiática a un completo y nuevo nivel, incluyendo a Azerbaiyán, Irán, y Turquía. El día antes del encuentro con Sargsyan, Putin se reunió con el presidente turco, Erdogán, y antes lo hizo con los líderes de Azerbaiyán e Irán, Aliyev y Rouhani.

Los proyectos conjuntos y acuerdos alcanzados en Bakú y San Petersburgo requieren coordinación con los países ya involucrados en el proceso de integración. En particular esto se aplica a Armenia. Este país tiene tradicionalmente relaciones difíciles con Turquía y Azerbaiyán. Para Rusia, es imperativo mantener a Armenia en la Unión Euroasiática, hacer posible la membresía de Azerbaiyán, y comprometer a Turquía al mismo tiempo. Pero esto es imposible sin al menos, una solución parcial al tema del Karabaj. A largo plazo, Yereván también debe estar interesada en la participación de Azerbaiyán y Turquía en el proceso de integración euroasiática.

La participación en el espacio de integración común reduce la posibilidad de reanudación de un conflicto a escala total, por el establecimiento de nuevos mecanismos para la resolución de disputas. A largo plazo, la profundización de la integración y la eliminación de las barreras fronterizas, junto con la creación de espacios comunes económicos, culturales y políticos, eliminará las mismas bases del conflicto. Las regiones fronterizas en los lugares tensos pueden transformarse en intensos campos de interacción. A pesar de todos los defectos de la UE, la idea de eliminar las largas enemistades y conflictos entre Francia y Alemania a través de la formación de estructuras de integración comunes, ha mostrado su eficiencia.

La membresía de Armenia y Azerbaiyán en la UEEA (Unión Económica EuroAsiática) también abriría las perspectivas para la plena inclusión de Nagorno-Karabaj en el espacio económico euroasiático y su registro legal, por ejemplo, bajo el estatus de una “región euroasiática”, una entidad especial dentro de un espacio único. La integración crearía un nuevo campo supranacional legal y político, la misma existencia del cual, incrementaría el alcance de las posibilidades que los políticos de los dos países interesados para encontrar soluciones mutuamente beneficiosas para problemas particulares.

Si los políticos armenios están interesados en la paz a largo plazo, el cese del aislamiento económico del Karabaj, y la tranquilidad y bienestar de sus ciudadanos, entonces deben concordar con la iniciativa euroasiática de Rusia para incluir a Azerbaiyán en la UEEA. Por supuesto, esto requiere algunas concesiones por su parte. El denominado “plan Lavrov” ha sido propuesto por Rusia, lo que implica la transferencia de siete regiones de Azerbaiyán ocupadas por las fuerzas armenias y el ejército de la República de Nagorno Karabaj (RNK), de Armenia a Azerbaiyán. El futuro euroasiático de Azerbaiyán depende de que Armenia acepte este plan.

El denominado “cinturón seguro” de la RNK cubre los territorios azeríes de Kalbajar, Lachin, Kubatly, Jabrail, Zangelan, la mayoría de Agdam, y el 30% de la región de Fizuli. Estas áreas fueron ocupadas por las fuerzas armenias durante la guerra en el Nagorno-Karabaj. El consejo de seguridad de la ONU ha calificado repetidamente estas áreas bajo control armenio como ocupación (Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, nº 822 del 30 abril de 1993, nº 853 del 28 de julio de 1993, nº 874 del 14 de octubre de 1993, y nº 884 del 12 de noviembre de 1993). Según la constitución de la RNK, estas áreas no son parte de Nagorno-Karabaj.

Por supuesto, tal compromiso es un paso doloroso para el lado armenio, pero es necesario para la paz a largo plazo en la región. Además, el estatus del actual territorio de Nagorno Karabaj no está siendo discutido. Finalmente, Armenia puede levantar la cuestión de la desmilitarización de estas cinco áreas como condición principal para transferirlas a Azerbaiyán, de ese modo disipando el miedo fundado de que la seguridad de la RNK se debilitaría tras este paso.

Tras el encuentro de Putin y Erdogán en San Petersburgo, Armenia está con derecho a demandar tratamiento preferente desde Rusia así como desde Turquía y Azerbaiyán a cambio de concesiones sobre el Karabaj. Esto se aplica particularmente a las inversiones rusas y turcas y la apertura fronteriza entre Turquía y Armenia, un paso que reanimaría la economía armenia. Turquía, según nuestras informaciones, está preparada para abrir su lado de la frontera.

Al mismo tiempo, la unidión de Irán al proceso de resolución del Karabaj, y la cooperación activa de Irán como parte del triángulo Moscú-Bakú-Teherán está diseñado para poner presión sobre Azerbaiyán, en particular para forzarla a abandonar sus planes de retornar al Karabaj por el uso de la fuerza. Irán es un aliado tradicional de Armenia. Rusia garantiza la seguridad de Armenia como miembro de la OTSC y como potencia cristiana. Ambos países están preparados para defender sus intereses nacionales, la seguridad de Yereván, y el equilibro de poder en la región. Así, los ejes Moscú-Ankara-Bakú y Moscú-Yereván-Teherán se complementarán y equilibrarán mutuamente mientras se enfocan sobre un único objetivo: Pacificar el Cáucaso sur como garantía para la estabilidad del poderoso bloque euroasiático Ruso-turco-iraní opuesto a la hegemonía de EEUU.

Desde el punto de vista de los intereses armenios, no existe ninguna alternativa frente al “plan Lavrov”. Sin embargo, para intentar sacar a Armenia de la zona rusa de influencia, las fuerzas pro-americanas han empleado y continuarán soltando acusaciones de que tal relación sacrifica los intereses armenios. Esto fue mostrado por los recientes acontecimientos en torno a la ocupación de una comisaría en Yereván. Un posible giro anti-ruso de armenia estaría cargado con el desastre para el país. 

El conflicto con Rusia, hacia el que los nacionalistas pro-occidentales están arrastrando al país, el rechazo al plan de paz ruso, y por consiguiente, la pérdida del apoyo de Rusia para el país, podría provocar que Azerbaiyán resuelva el tema del Karabaj por la fuerza. En términos de número de armas y personal, el ejército azerí es totalmente superior a las fuerzas armadas de Armenia. El potencial apoyo de Turquía a Azerbaiyán también debería tomarse en cuenta. Incluso si Armenia defiende Karabaj (lo que no está garantizado), el pueblo armenio sufriría enormes e irreparables pérdidas.

Una alianza con occidente no salvará a Armenia, especialmente dada la reticencia de Georgia a no tener nada en contra de Azerbaiyán y Turquía, y el apoyo de Turquía a la integridad territorial de Azerbaiyán. Sin Georgia, Armenia estaría atrapada en un anillo hostil. Con la experiencia de Georgia justo fue revelado el alcance real del apoyo de EEUU a sus aliados, que hace no mucho perdió Osetia del Sur y Abjasia. Los EEUU necesitan un conflicto en el Cáucaso sur que afecte a Rusia y Turquía. Pero no necesita una victoria armenia.

La política es el arte de lo posible. Los límites de la cual son posibles para Armenia, pero actualmente están bastante limitados. Una elección está ante el liderazgo armenio. Deben darse cuenta de sus intereses a largo plazo a través de la integración en la estrategia global euroasiática, o bien enfrentarse a la guerra y el caos siguiendo los pasos de los atlantistas.