El aislamiento y la fuerza militar contra la RPDC del Norte no resolverá la crisis coreana

27.03.2017

El secretario de Estado de EEUU, Rex W. Tillerson hizo una visita a Japón el 16 de marzo. Tras reunirse con sus homólogos japoneses, expresó que los EEUU necesitaban una “aproximación diferente” a la amenaza nuclear creciente de Corea del Norte; aunque no especifico nada más sobre la naturaleza de la aproximación. Como citó The New York Times de la rueda de prensa conjunta de Tillerson y el ministro de exteriores de Japón, Fumio Kishida, el secretario de Estado de EEUU dijo: “Los esfuerzos diplomáticos y otros de los últimos 20 años para llevar a Corea del norte (RPDC) a un punto de desnuclearización han fallado”. Según él, los EEUU habían gastado 1.300 millones de dólares en ayudar a que la RPDC abandonase su programa nuclear.

Tras su breve visita a Japón, Tillerson se reunió con el presidente chino Xi Jinping en Beijing. Los medios occidentales informaron que además de varios temas bilaterales, la tensión en la península de Corea también fue discutida. Mientras Tillerson estuvo en Japón, el presidente de los EEUU tuiteó, “Corea del norte se está comportando muy mal. Han estado ‘jugando’ con los Estados Unidos durante años. ¡China ha hecho poco para ayudar!”. Es evidente que Tillerson buscaba el consentimiento chino en relación a una “aproximación diferente”. Por otro lado, China ha propuesto una fórmula de suspensión dual para reducir la tensión y arreglar la crisis coreana gradualmente. En una conferencia mediática, el ministro de exteriores chino Wang Yi explicó la fórmula diciendo: “Como un primer paso, la República Popular Democrática de Corea (Corea del norte) puede suspender sus actividades nucleares y de misiles a cambio de la suspensión de los ejercicios militares a gran escala de EEUU y la República de Corea (Corea del sur)”. Dado que los EEUU no han publicado ningún detalle adicional sobre la “aproximación diferente” y expresó retórica bélica, uno puede asumir que el país está buscando el consentimiento chino para un asalto militar dentro de Corea del norte para derrocar al régimen de Kim Jong Un.

Desde una perspectiva histórica, la crisis coreana contemporánea estalló como resultado de la segunda guerra mundial. Las fuerzas japonesas ocupaban la península coreana y las fuerzas de Rusia y EEUU arrebataron la tierra del Japón derrotado y dividieron la tierra coreana en dos partes sobre la base de la línea del paralelo 38 y dos ideologías políticas, norte y sur, comunismo y capitalismo, el “muro de Berlín” asiático.

Una era pro-URSS y la otra era pro-EEUU. Más tarde a principios de la década de 1950, entablaron una guerra inevitable con el apoyo directo desde la URSS, China, y el occidente encabezado por EEUU. La consecuencia de la guerra fue 1,2 millones de muertos, un tratado de armisticio y un retorno a la línea del paralelo 38. En los últimos 60 años de tregua entre la RPDC y Corea del Sur, hemos visto como la población étnica coreana ha sido dividida por dos ideologías diferentes y dos sistemas socio-políticos. Ajustándose con la rareza de la línea de división que fue dibujada por las superpotencias, Corea del norte y Corea del sur han desarrollado sus respectivos modos de vida, aunque hay una diversidad de perspectivas para observar en la región. Uno también puede argumentar que la región ha sido altamente militarizada con sofisticadas armas modernas durante el periodo de 60 años de tregua.

El nuevo presidente de los EEUU, Donald Trump, ha sido muy ruidoso contra China y sus políticas desde sus primeros días de la campaña electoral. Bajo la administración de Trump, los EEUU buscarán mejorar y continuar la presión geopolítica sobre China para contener su propuesta globalización de promoción de la iniciativa “un cinturón una carretera” y la ruta de la seda marítima. Por otro lado, China ha mejorado su diplomacia con países asiáticos al financiar proyectos de infraestructura por valor de miles de millones de dólares.

La tensión de EEUU-China en el mar del sur de China también se está incrementando. Tanto los EEUU como China han estado desplegando herramientas militares para la potencial confrontación sobre disputas de fronteras marítimas. Para añadir más tensión en la confrontación chino-estadounidense en la región, recientemente, el presidente de Corea del sur fue expulsado tanto por el parlamento como por los tribunales. Ahora, es evidente que los EEUU han estado perdiendo su agarre en el poder político establecido de Corea del sur. Pero ¿quién llenará este hueco de liderazgo en Corea del sur? El principal partido de la oposición, el Partido Democrático, que está en una coalición con la Alianza Progresista con sede en Alemania, pueden jugar un papel crucial en la formación del futuro gobierno. Pero el partido no disfruta de pleno apoyo de los EEUU todavía, dado que la Alianza Progresista rechazó varias políticas de Trump tales como el muro entre la frontera de EEUU-Méjico y la prohibición de viajes para 6 países musulmanes.

Así que, muchos analistas creen que los EEUU han estado buscando mantener activa la política de contenimiento a China en la región iniciando otra guerra de Corea. Japón, uno de los jugadores regionales clave, consiente esto a favor de los EEUU.

Según los informes mediáticos, el occidente encabezado por los EEUU y los aliados regionales –Japón y Corea del sur– están muy preocupados por la capacidad de guerra nuclear de Corea del norte y los desarrollos de misiles. Como vimos en la segunda invasión de Irak por los EEUU bajo el falso pretexto de salvar al mundo de las armas de destrucción masiva de Saddam, de nuevo, los medios de comunicación occidentales han estado creando otro falso pretexto del mismo manual de estrategia para preparar el terreno para derrocar al régimen de la RPDC.

Actualmente, las relaciones entre China y la RPDC no están yendo bien, pero no son hostiles entre sí. China se unió a la ONU en la imposición de varias sanciones contra Corea  del norte en diferentes ocasiones de sus pruebas armamentísticas. Por otro lado, la RPDC ha mejorado y diversificado su comercio con Rusia, Mongolia, Australia, y otros países. Aunque la RPDC y China tienen algunas diferencias estratégicas, actuarán como una entidad única en la confrontación de la potencial amenaza conjunta de EEUU-Japón-Corea del sur.

Para evitar una catástrofe futura que podría dañar severamente la globalización china y la seguridad interior, China intentará prevenir las acciones de EEUU contra Corea del norte. Está históricamente demostrado que la RPDC contemporánea es una posición geoestratégica muy importante donde China ha fomentado una dura línea de defensa contra el capitalismo occidental mediante el apoyo a la dinastía Kim. Pero en el siglo XXI, cuando los EEUU son un hegemón moribundo, y ha estado perdiendo su agarre sobre Corea del sur, y mientras que China está promoviendo su propia idea de globalización, ¿Acaso China necesita tal defensa estratégica que la RPDC ha estado dando a China durante años en la península de Corea?

Además, Rusia, un país que apoyó a Corea del norte, también aumentó la preocupación sobre las pruebas nucleares de la RPDC. Estudiando las recientes reacciones de China y Rusia particularmente en Corea del norte, uno puede llegar fácilmente a la conclusión que estos países no están disfrutando de relaciones diplomáticas fructíferas bajo el actual liderazgo de Kim Jong Un y, al mismo tiempo, están preocupados por la capacidad nuclear y balística de Corea del norte. Un país con armas nucleares y misiles balísticos es difícil de contener diplomáticamente porque esas armas dan al país un estatus de poder que pueden usarse para presionar la comprensión de un país sobre una situación en la mesa de negociación.

Tanto Rusia como China saben que Corea del norte podría aparecer como una amenaza para sus respectivas estrategias geopolíticas en la península coreana. Pero Corea del norte no puede ser una amenaza más grande que los EEUU en el futuro probable porque Corea del norte todavía no ha invadido ningún país.

Para la seguridad regional desde una perspectiva geoestratégica, China y Rusia deberían tratar de incorporar a Corea del norte en sus respectivos proyectos de desarrollo como la iniciativa del cinturón-carretera, la ruta marítima de la seda, o la Unión Económica Euroasiática. Tal inclusión mejoraría la confianza de la RPDC y la forzaría a tomar responsabilidad en el desarrollo global pero colectivo y multipolar. Aislar a Corea del norte del resto del mundo no servirá al objetivo de crear un mundo seguro. El aislamiento solamente da a Corea del norte la coherencia para hacer armas más devastadoras para la auto-defensa. Se sugiere que China, Rusia y Corea del norte puedan firmar un pacto de defensa de la península coreana donde las partes preocupadas mejorarán los mecanismos de defensa trilateral y trazarán líneas rojas de intereses nacionales para la paz y seguridad en la región.