COMENTARIOS AL DESPLIEGUE MILITAR INTERNACIONAL ESPAÑOL

25.08.2017

La prensa y el ministerio de defensa español informan que unos 3300 militares están desplegados en el exterior, en unas 21 misiones diferentes. Además del personal con su armamento y equipo ligero, tenemos destacados (aproximadamente) 8 aviones, 2 barcos, una batería de misiles antiaéreos, y diversos blindados, incluidos carros de combate Leopardo.

No ponemos grandes objeciones a la participación española en operaciones internacionales, como herramientas útiles de política exterior (¿la tenemos?) y por ser muy convenientes para el adiestramiento y sostenimiento de nuestras fuerzas armadas. Siempre que no vaya en detrimento de sus misiones fundamentales con España, como nación.

Sin embargo, hay que destacar el bajo nivel de participación en las citadas operaciones, tanto de nivel de mando como de fuerzas empeñadas, que limitan seriamente las ventajas del pretendido adiestramiento. Es decir, la relación coste eficacia es mínima, ya que vamos como meras fuerzas auxiliares. Ya sabemos que es difícil obtener la responsabilidad de un mando internacional, después de la espantada del Congo en el año 2008. Pero es que no tenemos ni el mando de uno de los cuatro grupos tácticos multinacionales en Letonia; menos mal que las tropas españolas están bajo control de Canadá, y no del Reino Unido que también lidera otro.

La gran unidad cuerpo de ejército es actualmente la unidad más completa, desde el punto de vista táctico y logístico, a pesar de la política militar seguida por el ministerio de defensa español. Es el nivel táctico idóneo para el planeamiento y ejecución de operaciones conjuntas y combinadas, por complejas que sean, capaz de integrar tácticamente unidades de maniobra, sistemas de información e inteligencia,  y apoyos de fuego, combate y logísticos.

España no posee, desde hace mucho tiempo, ninguna unidad orgánica de entidad cuerpo de ejército, y, por tanto, nuestras capacidades autóctonas de combate son muy limitadas a nivel nacional. Tenemos grandes cuarteles generales (FMA, MADOC, MALOG, IGE) que consumen grandes recursos de toda índole (sobre todo de personal y financieros), con solo responsabilidades administrativas y sin ninguna eficacia operativa. Mientras tanto, nuestras pequeñas unidades sirven para adiestrar a cuerpos de ejércitos foráneos, con gravosos presupuestos, pero dejamos sin cubrir esta y otras capacidades propias prioritarias.

Llama la atención que las fuerzas desplegadas en la zona del Báltico, tras el estadillo de la crisis de Ucrania a principios de 2014, y bajo mandato OTAN, estén teóricamente en concepto de presencia avanzada reforzada, , para proteger a los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) de Rusia. Aunque,y que se sepa hasta la fecha, no hay ninguna amenaza rusa contra esas naciones bálticas. Menos, desde luego, que los territorios de soberanía españoles en África, que siguen sin tener cobertura de ningún aliado, y eso que sobre ellos sí que existen amenazas declaradas, que a veces se han hecho explícitas.

Las amenazas más manifiestas actualmente para las naciones europeas son dos, una moral y otra material:

- La destrucción de sus valores occidentales, es decir de raíces profundamente cristianas.
- Las agresiones físicas del Califato Mundial que golpea de forma inmisericorde a las sociedades occidentales.
- Estas amenazas están agravadas, en nuestro caso, por el fuerte endeudamiento público (más del 100% del PIB) que hacen inviable cualquier acción.

Tampoco tiene sentido alargar en el tiempo esta situación, que tiene concomitancias con el despliegue de misiles soviéticos en Cuba, porque cualquier incidente no deseado puede provocar una escalada en la tensión militar y política, hasta volver a los tiempos de la Guerra Fría, que ningún beneficio nos puede proporcionar. Por otro lado prolongar el actual distanciamiento político y represalias comerciales con Rusia(que se ha convertido, como en el año 1812, en uno de los principales baluartes de Europa) solo puede perjudicar al resto de las naciones europeas, y en particular a España.

También llama la atención que este despliegue se deba a una represalia por la crisis de Ucrania, por una controvertida disputa mutua de integridad nacional, y que la misma haya ocasionado que vayamos ufanos de la mano del Reino Unido, que usurpa un trozo del territorio nacional, y que la ONU, para más agravio, reconoce que es la última y única colonia en Europa.

El gobierno británico propuso al español, en el año 1779, que si no intervenía con los rebeldes a su colonia norteamericana, le devolvería Gibraltar y la Florida y le concedería los derechos para pescar en Terranova. Oferta que no fue aceptada por el reino de España, pero que actualmente, en reciprocidad  por aquello y por la cesión española del suelo para las basesde Usa en España, bien podrían los políticos useños compensarlas con su apoyo para la devolución de Gibraltar, el derecho a la pesca de en Terranova. Recordemos el conflicto del fletán negroen 1995 con Canadá, otro “aliado”otánico, que supuso la pérdida de aquel tradicional caladero para los pescadores españoles y portugueses, y sin que ningún aliado nos apoyara.No podemos olvidarnos de Puerto Rico, con tantas raíces hispánicas.

Igualmente Churchill prometió devolver Gibraltar si España permanecía neutral en la Segunda Guerra Mundial, cosa que, como buen británico, nunca cumplió, aunque España permaneció neutral, por las razones que fueran.