Boko Haram: ¿una búsqueda por la dominación o simplemente terrorismo con esteroides? (2ª parte)

07.10.2016

La Nigeria colonial

Nigeria está bien conocida y documentada por todo el mundo a partir de que se convierte en colonia británica, lo cual comenzó a principios de la década de 1900, pero lo que no se dice en debate público es que la corona británica no fue el primer británico que realmente ha llegado y administrado Nigeria. El primer paso de “estatalidad” fue dado para Nigeria por “The Niger Company” (una compañía británica) ahora conocida como Unilever. El gobierno británico pagó a Niger Company la suma de 865.000 libras para que tomase el control de los territorios de lo que a día de hoy constituye Nigeria.

La llegada de los británicos no detuvo la expansión militar y empuje de islamización (Yihad) del Califato Sokoto para conquistar toda la localización geográfica de Nigeria, de manera más importante, a la ideología le fue dada una especie de visto bueno ya que los británicos estaban más preocupados con las ganancias que el Imperio Británico pudiera hacer desde su nuevo puesto avanzado colonial. También, los misioneros que iban junto con los amos coloniales, llevaron el cristianismo a Nigeria casi un siglo después del establecimiento del Islam en las franjas lejanas del norte, ahora las tribus minoritarias que fueron forzadas a ocultarse o convertirse al Islam, se movieron a la fe cristiana. Estas acciones pusieron en movimiento a conflictos que engullirán Nigeria, especialmente a su norte en los años por venir. 

Para propósitos administrativos, se unieron los protectorados norteño y sureño para facilitar tal administración, ya que las compraron como dos entidades regionales / geográficas. Para las autoridades coloniales esto sólo fue un procedimiento administrativo, pero al actuar así llevaron a que diferentes nacionalidades étnicas estuvieran en conflicto de ideales e intereses. Algunos denominaron a 1914 como un matrimonio profano ya que fue hecho al margen del consentimiento de los constituyentes que reunió como ciudadanos del mismo país.

Los problemas de la amalgamación yacen en las creencias de los diferentes grupos que componen el país, cómo ellos ven el desarrollo y por encima de todo, cómo se ven mutuamente.

La presencia británica en el norte de Nigeria se caracterizó por la política del “gobierno indirecto”, donde los administradores coloniales eligieron gobernantes locales obedientes para preservar los intereses británicos en la región. Las élites locales establecidas cooperaron con los británicos para asegurar las relaciones comerciales pacíficas y supervisar la recaudación de impuestos.

A todos los gobernantes musulmanes norteños se les requirió que tomaran juramento de fidelidad a la corona británica. Por su parte, los británicos mantenían que a los gobernantes no se les demandaría que hicieran nada contraviniendo a las leyes del islam. A pesar de sus pronunciamientos públicos acerca de que ellos estaban interesados en gobernar de una manera neutral e imparcial, el compromiso de los administradores coloniales británicos para el gobierno indirecto les requería apoyar a aquellos en el poder y reprimir cualquier revuelta, real o imaginada, que pudiera amenazar al estatus quo. Muchos británicos tenían una visión negativa del islam. Así que los administradores coloniales identificaron a los denominados “buenos musulmanes” y les ubicaron en posiciones de poder y autoridad sobre los “malos musulmanes”. Los “buenos musulmanes”, a ojos de los británicos, eran los antiguos gobernantes del califato Sokoto porque los funcionarios británicos les consideraban que eran religiosamente moderados. Los miembros del califato Sokoto, de 1900 por contraste, consideraban a las órdenes sufíes Tijaniyya, Mahdiyya y Sanusiyya que eran fanáticos y de tal modo “malos musulmanes”. 

Los británicos creían que la educación islámica conduciría al fanatismo. Y este conflicto sobre la educación es el origen del nombre “Boko Haram”.

De esta guisa, los británicos y los antiguos gobernantes de Sokoto tuvieron una relación simbiótica que continuó hasta la independencia de Nigeria en 1960 y la creación de la República de Nigeria. La independencia, sin embargo, hizo poco para cambiar los acuerdos políticos establecidos por los británicos. Los descendientes de los gobernantes de Sokoto que los británicos habían asentado en el poder, continuaron teniendo la misma relación con el estado independiente de Nigeria, existente en el periodo contemporáneo. Esta realidad está en el núcleo de las reivindicaciones de Boko Haram.

La Nigeria Independiente

La independencia trajo las esperanzas de que una nación será construida en una senda democrática, con igualdad de oportunidades para todas las nacionalidades étnicas que componen el nuevo estado. Pero debajo de esta bonita superficie hay una compleja telaraña de nacionalidades étnicas empeñadas en la dominación completa de todos los demás grupos étnicos y regiones, la principal entre esas diferentes secciones estaba el norte con su agenda de islamización y dominación política que fue pasiva durante el periodo colonial, esta causa fue ahora reforzada con un híbrido tanto de poder duro como blando, una famosa declaración para apoyar esto fue la que hizo Sir Amadu Bello, primer ministro del norte de Nigeria e hijo del sultán del califato de los Sokoto (dinastía Usman Dan Fodio). Citando una de tales declaraciones que dijo: “Haremos todo lo posible hasta que pongamos el Corán en el océano atlántico”. Estas palabras entraron en acción cuando los tronos tradicionales del norte de Nigeria que no eran leales a los grandiosos planes y la supremacía del Islam no fueron reconocidos por este primer ministro norteño, así, fueron casi ilegitimados como personal de funcionariado aquellos que no fueran nombrados por tales jefes y así no siendo representantes en foros para llevar y defender los intereses de su gente. Esto condujo a que un número sustancial de jefes de tribus minoritarias se convirtieran al islam para mantener sus tronos tradicionales, otras aproximaciones siniestras fueron usadas para otros jefes tribales inflexibles, uno de tales jefes fue el Ngolong-Ngas del pueblo Ngas del estado de Plateau. Esto continuó hasta el golpe en que murió el propio Sir Amadu Bello. También fue cierto para todas las demás nacionalidades étnicas que no eran Hausa o Fulani, pero sin ningún signo visible de expansión militar, sino por la dominación sobre estos grupos en Nigeria, en las esferas socio-económica y política, tales como nombramientos políticos, empleos y otros beneficios sociales, la tendencia entonces convirtieron y consiguieron lo que deseaban, y las suficientes tribus fueron convertidas.

La Nigeria independiente en 1960 pasó por retos diferentes, y tumultos políticos que culminaron en una guerra civil. La guerra civil fue contra los secesionistas del sur-este del país que clamaban por una patria ya que se sentían marginados por la clase gobernante. Debería mencionarse que esta no fue la primera vez que otras potencias se inmiscuyeron en los asuntos del país pero la pero si fue la primera vez que a través de sus medios de comunicación incitaron a una guerra total entre supuestos hermanos. La guerra fue encendida después de que Radio Francia emitiera en Hausa que los Lgbo en el sur-este habían desatado un terror de violencia y asesinaban a los norteños en el sur-este del país, aunque había tensión en la tierra después del golpe que depuso y asesinó al general Aguiyi Ironsi, el primer gobernante militar de los nigerianos de origen Lgbo.

La vida política nigeriana continuó desarrollándose en base a redes y afinidad patronazgo / clientelismo, con lealtades étnicas y religiosas reemplazando aquellas de la nación.

Para un nigeriano, primero son un miembro de tribu, después de una religión, y en último lugar, un nigeriano, en otros escenarios especialmente en el norte, la religión se volvió primera y cualquier otra afiliación es una distante segundona.

Estos conjuntos de lealtades han conducido a una continuada búsqueda por la dominación para una ideología predilecta, esto es lo que ha puesto el escenario y dado a Boko Haram su potencia y longevidad. La corrupción y mala gestión de la clase política ha proporcionado sin dudas, un terreno fértil y viable para las actividades de este grupo terrorista. Boko Haram es un movimiento islamista radical modelado por el contexto nigeriano y que refleja la historia nigeriana de pobre gobernanza y extrema pobreza en el norte. El movimiento combina una agenda islámica radical y sectaria con la violencia. Su objetivo declarado es el establecimiento de un estado de Sharia, pero muestran poco interés en gobernar realmente o implementar desarrollo económico. Está basado en el sistema teológico fundamentalista wahabí; el grupo se adhiere a la comprensión wahabí estricta de “tawhid” (la unicidad de Dios o monoteísmo). Según la retórica de Boko Haram, una nación secular promueve la idolatría, esto es, el culto del Estado. El compromiso de lealtad a la bandera y cantar el himno nacional son manifestaciones de tal idolatría y por tanto castigables con la muerte. Para Boko Haram, el estado es un nido de corrupción que explota a los pobres. El estado está formado y sostenido por valores y educación occidentales, ambas están en contra de la voluntad de Alá.

Para los no-musulmanes norteños, las campañas de los descendientes y súbditos de los Mai y los sultanes, nunca terminaron, únicamente pasaron a una fase pasiva, y con las actividades de Boko Haram a plena marcha, significa la reanudación de hostilidades.

Hay cuatro factores que han sostenido, ayudado e instigado a los horrores de esta red de terror; primero políticos, segundo el fanatismo religioso, tercero la geopolítica global en lo económico y financiero, y finalmente, la lucha interna en el Islam.

Cobertura política

Nigeria ha mostrado, con los años, una peligrosa tolerancia y concesión para los propósitos violentos del poder político, en su historia democrática reciente, desde 1999 hasta la fecha, la región o grupo étnico que muestre la mayor propensión y amenaza a la paz nacional son aquellos considerados e incluso investido con poder. Antes de 1999 el suroeste del país comenzó un levantamiento con muchas coloraciones; secesionismo, chantaje económico, y terror total en la forma del OPC (Odua People’s Congress, Congreso del Pueblo Odua); las actividades de este grupo además de su terror, parece empujar a los simpatizantes de las elecciones del 12 de junio de 1993, cuando a un sureño de origen Yoruba, el jefe M.K.O. Abiola, le fue denegada la presidencia y más tarde murió en prisión por acusaciones inventadas. Algunas facciones empujaban hacia la separación de Nigeria aunque en tonos silenciosos, pero con una clara agenda hacia el intento de corregir el error de 1993, con chantaje económico a Nigeria que pierde su principal centro nervioso comercial de Lagos, o secesionando o aterrorizando a las actividades en esas áreas de modo que roban a Nigeria una fuente vital de financiación y estabilidad. Sus acciones culminaron con la obtención de poder político al ser electo para la presidencia, Olusegun Obasanjo, un Yoruba del suroeste.

Esto estableció un precedente peligroso que perseguirá a Nigeria durante años, esbozando directamente desde el esquema suroccidental para el poder, una larga época de militancia para el control por los recursos fue iniciada de nuevo con una venganza, con un sostenido golpear a los oleoductos, con secuestros y otros sabotajes a la seguridad económica. Las minorías del sur encabezadas por los Ijaw fueron compensadas con la vice-presidencia, por providencia o planificación, lograron el cargo político más alto en el terreno, Goodluck Jonathan fue presidente tras la muerte de Umaru Musa Yar Adu’a en el año 2010. 

Viendo esto, algunos grupos interesados del norte aprovecharon las viles y perversas ideologías de Boko Haram para aterrorizar al país, y mostrar que el presidente es un líder incompetente, e impulsarse a sí mismos hasta el cargo más alto en el país. Como un método intentado y probado, es que la gente clamará por el orden frente a la violencia y el desorden ante otras cosas, lo cual puso el escenario para la llegada al poder del general Buhari. A Boko Haram le fue dado lo que parece ser similar a un respaldo político y cobertura, cuando en 2013, fue montado un ataque violento. 

Importantes políticos nigerianos de origen norteño, algunos con aparentes ambiciones políticas, acusaron al gobierno de perpetrar un genocidio contra el norte. Tal declaración por algún hombre de Estado, está en detrimento de la unidad del país y proporciona intolerancia política que así fomenta las actividades de Boko Haram. Estos grupos de interés todavía mantienen a Boko Haram como un as en la manga para el futuro, de ahí la continuada actividad de la red de terror...