Asia oriental: escenarios de la gran Eurasia

29.09.2016

La Mega Iglesia Corea del Sur extiende su desestabilización ideológica

Corea del Sur tiene una de las poblaciones de cristianos evangélicos de más rápido crecimiento de todo el mundo y también cuenta con algunas de las mega-iglesias más grandes del mundo. En sí misma, esta es una tendencia apolítica benigna relativa a las creencias de su población, pero integrada en una rica perspectiva regional, con nuevos acontecimientos recientes, entonces se convierte en una amenaza preocupante de desestabilización. Corea del Norte y China son conocidas sociedades ateas, teniendo la primera mucho menos tolerancia hacia cualquier forma de cristianismo que la segunda, pero ambas son el hogar de sectas cristianas secretas conectadas con el extranjero, que están empeñadas en derribar a sus gobiernos. Los radicales cristianos aún no han comenzado a recurrir a tácticas terroristas 'tradicionales' para hacerlo, pero son, sin embargo, definidos a veces como terroristas, dependiendo de las circunstancias de su captura y cualesquiera que sean sus actividades anteriores.

Corea del Sur ocupa un lugar destacado en esta trama porque es una base cercana para el tipo de agresivo proselitismo cristiano anticomunista que mina la confianza pública en Corea del Norte y China. La religión está siendo utilizada como grito de guerra para reunir a diferentes redes encubiertas de creyentes con el fin de generar una masa crítica de activistas contra el gobierno y el futuro descontento. No es sin razón que Pekín y Pyongyang sospechan y reaccionan ambas ante grupos cristianos secretos, ya que la historia demuestra que estas organizaciones y sus principales figuras se han utilizado regularmente como una quinta columna de vanguardia en anteriores campañas coloniales en África y Asia. Nada de eso está pasando exactamente en el presente, pero el principio es que los grupos religiosos ilegales que operan dentro de China y Corea del Norte - proselitistas especialmente hostiles, como los protestantes y los evangélicos - son utilizados como una fuerza "detrás de la puerta" para desestabilizar en secreto el estado desde el interior.

La mayoría de las personas no son conscientes de ello, pero China tiene una historia muy sangrienta de líderes religiosos y cultos a semidioses commandando legiones de seguidores a la guerra, y a pesar de que el mismo molde exacto es poco probable en el día de hoy, la idea de malévolos actores ensamblando redes ocultas de resistencia violenta anti-estatal bajo el disfraz de la religión y de Dios, es una amenaza continua para la estabilidad de China, no importa cuáles sean los tiempos que corran. La documentada historia de violencia religiosa y de culto en China explica la reacción automática de Pekín ante la promoción agresiva del cristianismo, y viendo cómo Corea del Sur es ahora la sede asiática de esta ideología, puede considerarse razonablemente que esta tendencia demográfica dentro de sus fronteras puede ser - y probablemente ya lo es en cierto grado - un elemento convertible en arma de Guerra híbrida contra China y Corea del Norte.

El THAAD convierte el noreste de Asia en un polvorín

La jugada planificada de antemano de los EE.UU. para explotar las reacciones de Corea del Norte a sus provocaciones militares, ha contemplado el despliegue del sistema "antimisiles" THAAD en Corea del Sur, aparentemente para protegerla contra Pyongyang, pero en realidad para preparar el futuro despliegue en todo el teatro de un amplio sistema que apunte a las capacidades de contraataque nuclear de Rusia y de China. Como respuesta más inmediata y lógica, Rusia y China dijeron que van a comenzar a trabajar más estrechamente en la elaboración de contra medidas coordinadas para esta amenaza mutua, posiblemente, incluso yendo tan lejos como para inaugurar su propio sistema de "antimisiles" conjunto. Lo que esto ha hecho es lanzar el noreste de Asia a la vanguardia de la nueva guerra fría entre los mundos unipolar y multipolar, incrementando dramáticamente las tensiones en este rincón de Eurasia.

Los alineamientos en desarrollo son Rusia-China y Corea del Sur-Estados Unidos, con Japón siendo un aliado de los dos miembros del segundo grupo de países, pero aún no totalmente coordinado cone llos en un marco trilateral. La memoria histórica de la experiencia de la Segunda Guerra Mundial está todavía muy viva en esta parte de Asia, y el público, tanto en Corea del Sur como en Japón, está por lo general en desacuerdo sobre la interpretación de esos acontecimientos por parte del otro, y sobre el papel (tanto histórico, como en cuanto a la forma en que actualmente debe ser expiado) del imperialismo japonés. Es posible, sin embargo, que el alto escalón político y del "estado profundo" (militares, inteligencia, y burocracias diplomáticas permanentes) de cada uno de ellos no comparta los puntos de vista populistas prevalecientes en sus sociedades, y que estén siendo fuertemente presionados por los EE.UU. para integrar este sistema tripartito utilizando, por supuesto, el truco de los medios de comunicación comercializados, de coordinar su respuesta ante Corea del Norte.

Este es un triángulo muy peligroso porque los EE.UU. están geográficamente aislados de las consecuencias más directas a las que podría dar lugar, por lo que se comportan mucho más irresponsablemente y con un toque de riesgo político, obligando a sus países ocupados de la región a hacer su voluntad, sin importar cuán perjudicial sea esto es para sus intereses nacionales. Parte de lo que está pasando aquí es que los EE.UU. también quieren provocar a China un sarpullido (como ha venido tratando de hacer continuamente con el Mar del Sur de China y las disputas fronterizas indias), de manera que pueda ser propuesta por Seúl una explicación "racional auto-evidente" en 'legitimar' por qué está trabajando más estrechamente con Japón y, posiblemente, incluso coqueteando con el TTP en algún momento en el futuro. Los lazos económicos China-Corea del Sur son muy estrechos y mutuamente beneficiosos, pero esto es exactamente lo que los EE.UU. están tratando de enturbiar, en una versión parecida adaptada a lo que había intentado hacer con el vis-à-vis entre Ucrania y Rusia, al obligar a Kiev a llevar a cabo una innecesaria "elección de civilización". Algo muy estrechamente relacionado con esto está ahora en curso de realización con Corea del Sur y China, con el THAAD siendo el equivalente para Corea del Sur de lo que el Acuerdo de Asociación a la UE fue para Ucrania.

Por un lado, por más negativa que sea una tendencia como esta, en la que el noreste de Asia se está alineando en dos bloques separados y fácilmente discernibles, de otra parte esto lleva consigo una apariencia de "estabilidad" clásica de la era de la bipolaridad de la Guerra Fría, ya que está tomando forma un sistema de dos bloques en esta parte del mundo. Por otro lado, sin embargo, la impredecible bala perdida de Corea del Norte se encuentra justo en el medio de ambos, y no sólo podría "ir por libre” de una manera u otra y cambiar el equilibrio de poder, sino que también podría implosionar (ya sea “naturalmente" o por medio de provocaciones de Estados Unidos, tales como un golpe militar, una exitosa guerra económica a gran escala, y/o una revolución de color distante). Los sistemas de dos bloques sólo son estables mientras que no hay ningún agujero negro de incertidumbre literalmente justo entre ellos, papel que es el que Corea del Norte está jugando en este momento. Si puede ser contenida y gestionada con seguridad, entonces, Corea del Norte podría ser un activo valioso para la asociación estratégica entre Rusia y China en el equilibrio contra los Estados Unidos-Corea del Sur-Japón, pero según todos los indicios, esta es una tarea muy difícil, que podría incluso no ser factible en este momento. Por lo tanto, Corea del Norte sigue siendo una de las incertidumbres de más alto riesgo en todo el mundo, ya que cualquier cosa que suceda cambiará decisivamente el equilibrio de poder en el noreste de Asia, y afectará drásticamente el que llegue a la cima ya sea el mundo unipolar o el mundo multipolar.

Reunificación de Corea: ¿Qui Bono?

Una de las proyecciones de escenarios más populares para que participen los estudiantes de relaciones internacionales es imaginar bajo qué circunstancias podrían reunirse alguna vez Corea del Norte y Corea del Sur, y el impacto que esto tendría en los asuntos regionales. Para simplificar, hay tres posibilidades de cómo podría suceder esto de manera realista, y tres resultados relacionados:

Guerra:

Corea del Norte y Corea del Sur van a una guerra total la una contra la otra, en la que ambas resultan muy probablemente destruidas. El devastado campo de batalla, los soldados restantes y la población civil movilizada en cada lado se convierten en el telón de fondo de una intensa guerra de poder entre Estados Unidos y China, posiblemente incluso culminando con la intervención directa de ambos lados en la refriega, al igual que durante la Primera Guerra de Corea.

"Paz":

Un golpe militar derroca a Kim Jong Un y purga rápidamente a sus aliados institucionales, lo que conduce a una reunificación repentina y rápida con Corea del Sur, aunque de cuestionable longevidad debido a la sorprendente confusión que provoca entre los regularmente adoctrinados norcoreanos y sus aliados militares “sin limpiar”.

Implosión:

Un golpe militar, una revolución de color, o una Guerra híbrida (cada uno de los cuales están estrechamente relacionados entre sí) podrían ocurrir para sumir al país en el caos, así como una combinación de colapsos humanitarios y/o socio-económicos ocurridos independientemente o de forma relacionada. Estas últimas proyecciones de escenario es menos probable que se traduzcan en una implosión en toda la nación, debido a la historia de este tipo de intensas crisis climáticas en el país durante la década de 1990, y también debido a que China ayudaría con provisión de alimentos si fuera necesario.

Una Corea reunificada probablemente tomaría una de las tres siguientes formas internas:

Destruida:

La península coreana es una tierra desolada que ahora debe ser reconstruida, con China y el resto de la comunidad multipolar participando en los esfuerzos de reconstrucción en el norte, mientras que los EE.UU. y sus aliados unipolares hacen lo mismo en el sur. Un gobierno dirigido por la ONU preside toda la masa de tierra, pero el país sigue estando dividido de facto como lo estuvo en la víspera de su separación internacional de-jure.

Partida:

La reunificación realmente nunca sucede en la forma y las dos Coreas siguen comportándose como unidades independientes, no importa al tipo de acuerdo político que lleguen entre ellas. Esto podría ocurrir si es destruida o si un golpe de estado toma el poder y conduce a un avance inmediato en las relaciones entre Pyongyang y Seúl. Este formato se podría utilizar para tranquilizar a los 'patrióticos' norcoreanos que no quieren la reunificación política inmediata en los términos de Corea del Sur, pero que son susceptibles a una nueva forma de asociación con sus compatriotas.

Pacífica:

Una Corea unida se convierte en una potencia económica aún más fuerte en el noreste de Asia de lo que la suma de cualquiera de sus dos partes anteriormente independientes jamás podría haber concebido, con un "milagro coreano" reemplazando incluso al de su predecesor alemán de la post-Guerra Fría. Incluso si las tropas de Estados Unidos o Corea del Sur no cruzan la antigua zona desmilitarizada, el recientemente reorientado ejército de Corea del Norte podría dirigirse en contra de China, sobre todo en medio de un ambiente de hostilidad entre las dos entidades (quizá usando el tópico de los coreanos étnicos en Manchuria), provocado por Estados Unidos al estilo del Mar del sur de China. La “Nueva Corea” se convierte así en un aliado de Estados Unidos equipado con armas nucleares en el corazón del noreste de Asia.

El regreso del Sol naciente

El primer ministro Abe está llevando a su país de nuevo a lo largo del camino del militarismo, y es obvio que los EE.UU. tienen la intención de utilizar su nación insular como su socio "dirigido desde detrás" en el noreste y el sudeste asiático. La reciente reinterpretación de la Constitución con el fin de permitir el despliegue de recursos militares en el extranjero en "apoyo" de "países aliados" es una señal peligrosa de que Tokio tiene la intención de desempeñar un papel mucho más firme a lo largo de la región del Rimland de Asia Oriental/Pacífico Occidental. Ya se ha descrito cómo se prevé jugar esto en el sudeste de Asia, pero en cuanto a su equivalente en el noreste, definitivamente verá a Japón doblar sus músculos como potencia naval y continuar provocando a China en el Mar Oriental de China.

Es un hecho poco conocido, pero a pesar de ser un país oficialmente 'pacifista', las "fuerzas de autodefensa" de Japón están equipadas con municiones de última generación y tienen acceso a bienes de alta tecnología que les hacen un formidable (aunque no declarado) poder militar, y la industria de energía nuclear del país produce suficientes residuos como para que Tokio pudiera construir 1.000 bombas nucleares en un año si la decisión fatal fueron tomada alguna vez. Sin embargo, a pesar de que esto tiene que suceder todavía y podría no ocurrir nunca, es inequívoco que Japón es una gran potencia que debe ser tomada en serio en todos los cálculos geopolíticos, y que el país del sol naciente por fin ha vuelto a la vanguardia de los asuntos continentales con el pleno apoyo de Estados Unidos.