Algunos puntos sobre las declaraciones del príncipe Al-Faisal

04.10.2016

Bajo el título “príncipe saudí advierte a Irán contra el uso de la fuerza para proseguir la rivalidad”, Reuters informaba el 15 de septiembre desde la SPA (Saudi Press Agency, en inglés) que el gobernador de la Meca se refería a la realización de la peregrinación del Hajj este año e instaba a Irán de abstenerse en sus malas maneras hacia los árabes y advirtió contra cualquier uso de la fuerza en su rivalidad con el reino. Después pidió a Dios que guiara y disuadiera a los Iraníes de su transgresión hacia sus compañeros musulmanes entre los árabes Irak, Siria, Yemen y por todo el mundo.

Esto no es nada más que propaganda nada profesional para cambiar el escenario real. Irán nunca habló sobre atacar a los saudíes ni tuvo intención de hacerlo. Para ser justos, los Iraníes estuvieron comportándose muy apaciblemente cuando mostraron un gran auto-control frente a la culpa saudí al permitir que un gran número de gente muriese durante la última ceremonia del Hajj. El ataque a la embajada saudí en Teherán fue una excepción. Fueron algunos manifestantes enfadados por la decapitación de Sheij Namir por los saudíes. Los atacantes fueron arrestados por la policía iraní y todas las autoridades iraníes lo condenaron. Pero fue una gran oportunidad para que los saudíes fingiesen que están oprimidos, y así lo magnificaron, y saborearon en esta oportunidad aquello que de otro modo no podrían permitirse ni siquiera por el gasto de millones de petrodólares.

De todos modos, hablando sobre el posible ataque de Irán contra los saudíes, es un modo de desviar la atención del principal problema. Irán tiene una demanda muy clara, y es permitir que un comité internacional investigue los eventos que tuvieron lugar durante la anterior peregrinación del Hajj que causó que cientos de personas murieran por asfixia. Ciertamente, había muchas cámaras y el sistema de vigilancia saudí que pueden quitar las ambigüedades. Irán será feliz por encontrar la inocencia saudí en esa tragedia. Este es el mismo primer derecho para todos los musulmanes, que sepan los lados ocultos de un evento que causó la muerte de sus parientes y hermanos. En vez de comportarse de manera responsable por todas aquellas vidas inocentes, los saudíes demandan que otros olviden todo y lo atribuyan a la voluntad de Dios todopoderoso, y después critican a Irán por no tomarse con calma toda la historia.

El gobernador de Meca instó a que Irán se abstenga de sus malas maneras hacia los árabes. Este es un modo para dirigir los problemas saudíes a todos los árabes. Ser árabe tiene aquí un significado específico. Todos los árabes se ven mutuamente como alguien que tiene el mismo destino y también son comunes en religión, historia, cultura y sentimientos. Consideran la unidad árabe como una clave para la unidad islámica y viceversa. Especialmente cuando hay una amenaza, enfatizan más que son árabes. Esto hace que el problema de uno sea el problema de todos. Los saudíes conocen este hecho muy bien y atribuyen el tema a los árabes en general, mientras que no tiene nada que ver con otros. Esto es sobre cómo los saudíes gestionaron la ceremonia del pasado año que terminó con todas esas víctimas. El principal problema aquí es que las vidas de la gente no tienen valor ante sus ojos. Despectivamente dicen que aquellos que murieron, fueron afortunados de morir en tan sagrado lugar. Incluso algunos países apreciaron el modo saudí de gestionar el peregrinaje del Hajj del pasado año. Este es el principal problema del tercer mundo, que no hay valor por la vida humana.

Es más, la guerra en Siria e Irak causan mucho daño a los países vecinos, especialmente a Irán. De hecho, Irán es el primer país en rechazar esta guerra porque está en todos los aspectos contra su estabilidad e interés. Dirigirse a la guerra en Siria e Irak fue una estrategia para eliminar el efecto dominó de la primavera árabe. En las tradiciones escatológicas sunníes, Siria y su guerra al final de los tiempos y la defensa de sus creyentes es muy importante. Dado que la población sunní es la mayoría en este país, atrayendo los problemas ahí y haciéndolo el tema urgente del mundo sunní fue una agenda muy efectiva para que los otros países árabes hicieran el explosivo enfado de la juventud concentrada en Siria y pusieran fin a la primavera árabe. Así, aquellos que pusieron las llamas de la rebelión en Siria son responsables por la guerra de allí. Los rebeldes ni siquiera aceptaron una elección presidencial justa bajo la observación de cuerpos internacionales para permitir que el pueblo sirio decida el futuro de Siria. Esto es porque muchos de los rebeldes no son sirios y muchos objetivos diferentes y aventureros les han atraído a Siria y les gusta el país de este modo. Entremedias, Irán apoya al gobierno lícito de Siria. No se necesita mencionar la historia de la guerra en Yemen. En Siria e Irak hay combatientes de diferentes países pero la guerra en Yemen está hecha solamente por saudíes y son saudíes quienes bombardean ese país sin preocuparse por matar niños y mujeres inocentes.

Encontrar algún aspecto de culpa en la guerra en Siria, Irak, o Yemen, no tiene nada que ver con el derecho de un país u otros ciudadanos a saber sobre el destino de sus ciudadanos. Especialmente después de que haya ahí tantas sospechas diversas. Por ejemplo, primero rechazaron la petición de entregar los cuerpos de las víctimas a sus países. Pero la fuerte demanda de Irán les hizo transferir los cuerpos más tarde. El anterior embajador iraní en Líbano, Ghazanfar Roknabadi estaba entre aquellos que se perdieron en el evento. Su cuerpo fue entregado casi 70 días después de la tragedia mientras que los órganos internos del cuerpo fueron vaciados, así, no fue posible clarificar el momento y causa de su muerte. Esta es una de las muchas dudas y sospechas en este escenario, y es derecho iraní el conocer la historia real. Pero los saudíes siempre intentaron tener la sartén por el mango, y no solamente no cooperaron con el descubrimiento de los hechos, y no intentaron compensar sus errores, es más, no emitieron visados para que los iraníes fueran al Hajj, y abandonaron a miles de musulmanes cuyos corazones estaban latiendo por visitar la Casa de Allah.