Visita de Putin a Japón: una prueba de soberanía

15.12.2016

Hoy comienza la visita de dos días del presidente ruso, Vladimir Putin, a Japón, hecho que disgusta extremadamente a los Estados Unidos. 

Tratado de paz

La visita se llevará a cabo en el marco de los trabajos para la firma de un tratado de paz entre Japón y Rusia. Anteriormente, Tokio sostenía que sin la transferencia de las cuatro islas Kuriles no sería posible firmar la paz, pero Moscú enfatizó que cualquier acción debe ser tomada sólo después de consolidar jurídicamente las relaciones de buena vecindad.

Rusia ha subrayado que su objetivo no es simplemente la conclusión de un tratado de paz. Sin embargo, la firma de este documento es muy importante para Japon.

De acuerdo con la tradición, que en la sociedad japonesa juega un importante papel, el gobernante debe cumplir el propósito al que está destinado, y la época actual, la era del reinado de Akihito, se llama Heisei que, traducido del japonés, significa "paz". Especialmente ahora, cuando este reinado está llegando a su fin, es importante para Japón concluir el tratado de paz con Rusia. Esto fue indirectamente confirmado por Shinzo Abe durante su visita a Rusia al pedir al presidente ruso, Vladimir Putin, el comienzo de una nueva mediante la firma de un tratado sobre estos territorios.

La evolución de las vistas

Tokio continúa reclamando las cuatro islas de la Cordillera Menor de Kuriles: Iturup, Kunashir, Shikotan y Habomai. Sin embargo, entre la sociedad japonesa se extinede cada vez más la opinión de que Tokio debería reducir sus reclamaciones a las islas de Shikotan y Habomai, algo que fue previsto por el texto del tratado de paz en 1956.

Además, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia también apela a este tratado, aunque haciendo incapie en el hecho de que, durante los ultimos 60 años se han producido serios cambios en la política internacional, lo que requiere la introducción de algunas modificaciones en el texto de 1956.

Todo esto permite llegar a la conclusión de que las dos islas, cuya transferencia no cambiaría el estatus del Mar de Ojotsk como mar interior de Rusia, serán tarde o temprano gradualmente transefiridas bajo la influencia de Japón.

¿Pero cuándo?

Antes de su visita, Vladimir Putin hizo una declaración importante, que ha llamado la atencion de Tokio. Muchos medios de comunicación japoneses  publicaron titulares citando al líder ruso: "Rusia y Japón no tienen ningún problema". Sin embargo, en realidad, la situación es muy diferente. "No tenemos problemas territoriales con Japón; Es Japón quien cree que tiene problemas territoriales, pero estamos dispuestos a discutir esto", dijo Putin, añadiendo que no tendrán lugar concesiones territoriales más o menos serias.

Además, Putin hizo hincapié en que los acuerdos sólo pueden firmarse con un país soberano, haciendo alusión al apoyo de Japón a las sanciones contra Rusia. "Es improbable que las relaciones ruso-japonesas estén relacionadas con los acontecimientos en Siria o Ucrania", dijo, casi inmediatamente después de que Tokio, por orden de Washington, haya proporcionado unos 2.000 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania.

El rol de Estados Unidos

Estados Unidos se opone a la solución de la disputa fronteriza desde 1956, cuando se restablecieron las relaciones entre la URSS y Japón. Incluso entonces, Washington presentó una nota de protesta oficial a Tokio, que prometía una ocupación indefinida de Okinawa y del archipiélago de Ryukyu si se retiraba la reclamación de Kunashir y Iturup. Vale la pena señalar que cerca de la isla Etorofu hay un estrecho que es muy conveniente para los submarinos. Esta es otra muy buena razón para no plantear la cuestión de la transferencia de Iturup y Kunashir.