Renzi califica su dimisión como "celebración de la democracia"

05.12.2016

El primer ministro italiano ha dimitido después de la derrota en referéndum de la propuesta de reforma constitucional.

La reforma

Las enmiendas propuestas debilitaban seriamente el papel del Parlamento en favor del gobierno y, por lo tanto, del primer ministro. De hecho, el gobierno propuso la abolición de la cámara alta del Parlamento, convirtiendo asi el órgano del poder legislativo en consultivo y reduciendo el número de senadores hasta 100 personas en lugar de los 315 existentes.

Así, Matteo Renzi, dijo que los cambios propuestos llevarían al país a un sistema de "democracia directa".

El referéndum

Los oponentes criticaron una reforma que, en su opinión, fortalecía el papel del gobierno. Además, muchos italianos votaron "no" a los cambios propuestos, pero tambien en contra del gobierno Renzi en general, ya que el fracaso de las reformas significaba el fin de su mandato.

Por eso, la participación en el referéndum alcanzó un nivel sin precedentes, hecho que permitió al primer ministro calificar la convocatoria como una "celebración de la democracia". El número de votos a favor de las enmiendas es aproximadamente igual al número de partidarios de Renzi, un 40%.

El resultado

Se espera que el primer ministro anuncie oficialmente su renuncia al mediodía. Después de la renuncia, el presidente Sergio Mattarella, que fue elegido con la ayuda de Renzi, debe o bien formar un gobierno técnico, que también puede incluir al actual primer ministro, o bien celebrar elecciones anticipadas. Al mismo tiempo, la oposición ha declarado en repetidas ocasiones su rechazo al gobierno técnico.

Si al final se llevan a cabo elecciones, será una buena oportunidad para los euroescépticos, algo que puede llevar al país a salir de la zona euro y, en consecuencia, a un colapso de la UE.

¿Una sorpresa?

Hay que recordar que, como en muchos otros casos, Katehon ya predijo este resultado, mientras que la mayoría de los analistas se inclinaban a creer que los ciudadanos italianos votarían a favor de la iniciativa de Renzi, temiendo al caos político que puede producirse tras su renuncia.