El presidente turco llega a Moscú

10.03.2017

La próxima reunión personal entre Erdogan y Putin llevará las relaciones ruso-turcas a un nivel cualitativamente nuevo.

Visita planeada

La ocasión oficial para la reunión es la participación en la sexta reunión del Consejo de Cooperación al más alto nivel entre la Federación de Rusia y la República de Turquía.

Como se indica en el sitio web del presidente ruso, "los líderes discutirán toda la gama de cuestiones de las relaciones ruso-turcas con un énfasis en la restauración de los vínculos comerciales y económicos mutuamente beneficiosos. En la agenda, en particular, está la puesta en práctica de los proyectos para la construcción de la primera central nuclear turca de Akkuyu y la construcción del gasoducto del Turkish Stream. Se prevé que los dos líderes intercambien puntos de vista sobre los aspectos actuales de las cuestiones regionales, principalmente en relación con las perspectivas para una mayor cooperación entre Rusia y Turquía en la lucha contra el terrorismo internacional y la solución de la crisis siria".

Según las fuentes de Katehon en Turquía, los ciudadanos del país acogen con agrado el viaje de su presidente y esperan la continuación del fortalecimiento de las relaciones bilaterales.

Sentir el aliento del colega

Es muy importante que los jefes de los dos países puedan discutir personalmente una serie de cuestiones relacionadas con la política internacional, las esferas de influencia en el sur de Eurasia y el papel de los agentes externos en desestabilizar las relaciones entre los dos países.

Rusia y Turquía tienen una serie de problemas similares. A lo largo de los siglos, otros actores interesados ​​-el Reino Unido y luego los Estados Unidos- han tratado de empujar a los dos países y sus pueblos a la guerra para obtener ventaja personal. Además, el tipo occidental de gobernabilidad democrática liberal no se adapta a Rusia y Turquía, ya que su composición étnico-religiosa tiene un carácter imperial.

Además, en ambos países hay elementos que tratan de agravar las relaciones bilaterales tanto como sea posible debido a insultos históricos (por ejemplo, el lobby armenio en Rusia o la parte de la élite turca orientada hacia Occidente) o puntos de vista políticos de corto alcance. El ex ministro turco de Asuntos Exteriores y primer ministro, Ahmet Davutoglu, trasladó intencionalmente a Erdogan información engañosa después de reunirse con Bashar Assad en Siria durante la crisis, lo que influyó en la decisión sobre el papel de Turquía en el conflicto sirio. Del mismo modo, alrededor de Vladimir Putin hay liberales latentes y representantes de la sexta columna, quienes, bajo el disfraz de los intereses nacionales, están malinformando al presidente ruso.